Cerca del altar que se ubica frente a la Puerta Santa, fueron colocadas flores, velas y un par de cartulinas con mensajes hacia las madres buscadoras y para los jóvenes de la pastoral. “Queremos abrazar con esperanza a todas las madres buscadoras y sus familias”, y “por los que no vivirán la pascua juvenil 2025 con nosotros, pero celebrarán pascua eterna en el cielo”, se leía.
Esta jornada se replicó en otras iglesias de la ciudad y del país en la Hora Santa, también para pedir por las familias de los jóvenes asesinados y secuestrados.
En voz del sacerdote jesuita, Jorge Atilano, los obispos expresaron su indignación. “Nos duele ver una banca vacía en la escuela con el miedo a agregar otro nombre a la lista de los desaparecidos. Nos duele escuchar a sus madres que lloran por no saber dónde están sus hijas. Nos duele la angustia de los padres que esperan sin dormir la llegada del hijo cuando salen a la fiesta”.
