La clase trabajadora y su derecho a recibir un salario digno
El salario es la retribución que la clase trabajadora recibe de los dueños de los medios de producción, como compensación a su fuerza de trabajo. Pero hoy en día el salario que recibe la clase trabajadora, no alcanza a cubrir sus necesidades básicas de alimentación, educación y salud. Puesto que el salario que recibe la clase trabajadora en la República Mexicana está basado en los salarios mínimos, lo primero que debemos conocer es la defi nición de salario mínimo. En el Artículo 90 de la Ley Federal del Trabajo se defi ne el salario mínimo como “La cantidad mínima que debe recibir en efectivo el trabajador por los servicios prestados en una jornada de trabajo. El salario mínimo deberá ser sufi ciente para satisfacer las necesidades normales de un jefe de familia en el orden material, social y cultural y para proveer a la educación obligatoria de sus hijos”.
Ahora bien, el o los salarios mínimos que reciba un trabajador servirán para adquirir la canasta básica defi nida como “El conjunto de bienes y servicios indispensables y necesarios para que una familia satisfaga sus necesidades básicas de consumo a partir de su ingreso (salario)”. La Canasta Básica de acuerdo al Banco de México, tiene 35 componentes, que se distribuyen en 27 alimentos, tres productos para el aseo personal y el hogar, transporte, energía eléctrica y gas doméstico. Quedan excluidos: renta de vivienda, educación, salud, vestido, recreación y cultura. En el supuesto de que pudiera comprarse un sólo producto con el salario mínimo, a principios de los ochenta del siglo pasado, con el mínimo se podían pagar “27 kilos de tortillas de maíz, mientras que en 2006 únicamente siete; antes se podían adquirir 53 litros de gas doméstico, ahora 5.6; y de pan blanco eran 293 piezas contra 40 a fi nales del 2006”. Hace 20 años el salario mínimo era de “6.47 pesos diarios, mientras que en 2006, se ubicaba en 48.67, lo que aparentemente refl eja un incremento en términos nominales, pero al hacerse un ajuste de las cifras con la infl ación, se advierte una pérdida de 82.39 por ciento en términos reales”.
En estudios realizados por la Universidad Iberoamericana Campus Puebla se encontró que los precios de la canasta mínima considerada por el CONEVAL (Consejo Nacional de Evaluación de la Política Social) para no caer en pobreza, como la tortilla, el pan blanco, el huevo, y el pollo han tenido aumentos que van desde el 82.35 al 148 por ciento. Asimismo en dichos estudios se afi rma que la pérdida del poder adquisitivo de los trabajadores para comprar la canasta alimentaria básica de quienes estarían en el límite de caer en pobreza, sería de aproximadamente 40 por ciento. La Comisión Nacional de Salarios Mínimos (que fi ja los salarios mínimos y está integrada por representantes de los trabajadores, de los patrones y del Gobierno) ha tenido una continuidad en la política de establecimiento de salarios sin considerar estudios que investiguen el nivel de vida de la población mexicana por regiones, sin considerar que a partir de la entrada del neoliberalismo en México, la fuerza de trabajo mexicana se ha convertido en una herramienta de venta de nuestro país al exterior como país de mano de obra barata en sectores de bajo nivel y desarrollo tecnológico como la industria maquiladora y los servicios. Esta continuidad en el establecimiento del salario mínimo que violenta continuamente la Constitución Mexicana, que violenta sistemáticamente los derechos de los trabajadores mexicanos y que lanza a millones de personas a la pobreza absoluta y relativa, ha tenido entre otros perjuicios los siguientes:
1) Precarización laboral con la creación de empleos de baja remuneración, concentrados en trabajos de nula cualifi cación con pagos de entre uno y dos salarios mínimos.
2) Aumento en el precio de los alimentos básicos como maíz, frijol, arroz, soya, entre otros, que se comercializaron en el mercado de futuros internacional a precios crecientes, con impactos sustanciales en el poder adquisitivo de los trabajadores de menores ingresos, los cuales destinan la mayor parte de sus ingresos al consumo de una canasta básica alimentaria.
3) Aumento sin precedentes de la población informal, de la contratación de personas sin seguridad social ni prestaciones sociales, profundizando la precariedad laboral. 4) Aprobación de una reforma laboral regresiva, lesiva a los intereses y derechos de los trabajadores de este país. Como clase trabajadora debemos estar conscientes que la Reforma Laboral recién aprobada, está para satisfacer al gran capital transnacional, bajo el manto de la globalización, cuyo único objetivo es abaratar aún más a la fuerza de trabajo, no para expandir el empleo, como falsamente prometen, sino para hacer más ricos a los ricos y más pobres a los pobres. Ahora, los neoliberales están de regreso con la reforma laboral abaratando a la fuerza de trabajo y liquidando los derechos de los trabajadores. Esta política de los neoliberales, no es ni algo nuevo, ni algo que no se haya aplicado como una receta en muchos países del orbe. Es una lucha mundial a favor del gran capital, donde los grandes perdedores son los trabajadores, quienes no son conscientes de la lucha que están perdiendo y que se libra día a día. A diferencia del gran capital, quien además de tener claridad en sus objetivos como el de la maximización de sus ganancias, que tan pronto alcanza una meta, no ceja y va por la siguiente.
El autor del presente artículo realizó un sondeo (en el estado de Tabasco) con varios camaradas respecto al salario que percibían, obteniendo como resultado un promedio de $5,700.00 (cinco mil setecientos pesos 00/100 M.N.) mensuales. Obviamente se dejaron fuera de este análisis los salarios que están arriba de dicho promedio y aquellos que están debajo del mismo. Mucho de los lectores se preguntaran ¿Acaso hay camaradas que perciban menos de este salario promedio?
La respuesta es sí, porque me encontré con camaradas cuyo salario es de $1,000.00 (un mil pesos 00/100 M.N.) semanales, es el caso de varios camaradas que se desempeñan como meseros. Aunque estos camaradas llegan a percibir un ingreso mayor por concepto de propinas, estas no son constantes y cada vez disminuyen más porque el poder adquisitivo de la población en general, va disminuyendo y por lo tanto los clientes son menos asiduos. De acuerdo a las estadísticas del INEGI, en Tabasco, de los 861 mil trabajadores empleados, el 79 por ciento perciben un salario no mayor de 6 mil 500 pesos mensuales, mismos con los que aseguraba un ex Secretario de Economía del sexenio pasado (hoy fl amante Senador) podían hacer maravillas en el gasto familiar. Como conclusión podemos señalar sin temor a equivocarnos que el salario percibido por la clase trabajadora, hoy en día está demasiado de lejos de “asegurar un mínimo de subsistencia al menos para realizarse como ser humano digno”.