Un órgano diseñado para el disfrute
La piel especializada y glabra que recubre el clítoris está finamente sintonizada para producir placer sexual y desencadenar respuestas orgásmicas. A diferencia de la creencia pasada que lo consideraba una “pequeña perla”, las disecciones revelaron un órgano que puede alcanzar hasta 3.5 centímetros (y hasta 11 cm excitado), extendiéndose más allá de lo visible y sin relación alguna con la función reproductiva. Su misión es clara: brindar placer y orgasmos a las mujeres.
Partes del clítoris: Visibles e invisibles
El clítoris se divide en secciones visibles y no visibles. La parte visible es el glande del clítoris, ubicado en la parte superior de la vulva, protegido por el prepucio del clítoris. Las partes no visibles, conocidas como el “Cuerpo”, se extienden internamente. Aquí encontramos los pilares o cruras, que sostienen el órgano y se adhieren a las paredes vulvares, rodeando el canal vaginal y la uretra. También se encuentran los bulbos vestibulares, tejidos esponjosos que se llenan de sangre durante la excitación, produciendo placer y contrayéndose rítmicamente para potenciar el orgasmo.
La diversidad y
anomalías del clítoris
Existe una gran variedad en el tamaño y la forma de los clítoris. Aunque la pornografía convencional ha promovido una imagen irreal y homogénea de los genitales femeninos, es crucial reconocer la diversidad de este órgano. Algunas mujeres pueden experimentar clitoromegalia adquirida, un crecimiento anómalo del clítoris que puede ser tratado hormonalmente o, en algunos casos, requerir cirugía si causa dolor o incomodidad.
Además, aunque es raro, existe la posibilidad de nacer con un clítoris doble, una anomalía congénita que no siempre causa molestias y que no afecta la fertilidad. Su diagnóstico se realiza mediante pruebas de imagen y exploración física.
El clítoris también puede enfermar
Este órgano, aunque robusto, no es inmune a ciertas condiciones. El priapismo clitorídeo, una erección prolongada y dolorosa, puede afectar a las mujeres y ser causado por el consumo de ciertas drogas, tumores pélvicos u obstrucciones sanguíneas. Otro padecimiento es el síndrome del torniquete clitorídeo, donde un vello púbico se enrolla y estrangula el tejido, causando dolor agudo, pero que se resuelve fácilmente al retirar el vello.
Un placer que no envejece
Una de las características más asombrosas del clítoris es su capacidad inalterable para producir placer y orgasmos, sin importar la edad. A diferencia de otras funciones cognitivas o reproductivas que disminuyen con el tiempo, el clítoris mantiene intactas sus facultades. Esto desmiente la idea de que la vida sexual de las mujeres termina con la menopausia, abriendo la puerta a décadas de disfrute sexual pleno y orgásmico que se extienden más allá de la edad reproductiva.
