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  • Miércoles 04 de Marzo de 2026

Compite delegación tabasqueña con seis proyectos científicos en Tlaxcala

La delegación está integrada por las estudiantes del plantel 42 del Colegio de Bachilleres, del poblado Cucuyulapa, municipio de Cunduacán

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CECILIA VARGAS


Delegación tabasqueña con seis proyectos científicos compite en el evento máximo de la Red Nacional de Actividades Juveniles de Ciencia y Tecnología  que se desarrolla en la ciudad de Tlaxcala del 6 al 9 de diciembre. (Foto: Cecilia Vargas) Delegación tabasqueña con seis proyectos científicos compite en el evento máximo de la Red Nacional de Actividades Juveniles de Ciencia y Tecnología que se desarrolla en la ciudad de Tlaxcala del 6 al 9 de diciembre. (Foto: Cecilia Vargas)
Una delegación tabasqueña con seis proyectos científicos compite en el evento máximo de la Red Nacional de Actividades Juveniles de Ciencia y Tecnología  que se desarrolla en la ciudad de Tlaxcala del 6 al 9 de diciembre.
    Con la delegación también viajó la maestra en ciencias, catedrática de la Universidad Popular de la Chontalpa e impulsora de clubes de ciencia para jóvenes en Tabasco,  Myrna Cecilia Villegas para exponer una plática como integrante de la Sección Mexicana del Movimiento Internacional por el Recreo Científico Técnico (MISET) de la Organización de Naciones Unidas.
     La delegación está integrada por las estudiantes del plantel 42 del Colegio de Bachilleres, del poblado Cucuyulapa, municipio de Cunduacán,  Sara Aguilar y Noemí Suárez Martínez y su asesor Jorge Enrique Vázquez y participan  en la categoría juvenil.
      También Diana Martínez Ordóñez, Juan Carlos López de la Fuente y María Elizabeth López Campos, la primera egresada de la carrera de químico farmacobiólogo de la UPCH y los últimos dos estudiantes de la misma carrera en esa institución.
      El proyecto de las dos estudiantes de bachillerato se llama: “Esqueletos que enseñan”,  mediante el cual, las dos jóvenes que pretenden estudiar medicina, se dieron a la tarea de recuperar los esqueletos de animales ya muertos.
       Entrevistada al respecto Sara Aguilar explica que el proyecto de ella y su compañera consiste en diseccionar cuerpos de animales ya muertos por atropellamiento o por otras circunstancias, luego realizan un proceso de limpieza de los huesos, desde quitar la piel, las vísceras y el tejido musculoso, no solo manualmente sino un proceso químico y de secado.
       Sara afirma que, como mucha gente de la comunidad sabe que realizan ese trabajo, les llevan cadáveres de animales, perros, gatos y hasta una boa y que han logrado que muchos de sus compañeros del plantel las apoyen.     
      Una vez lograda la limpieza total del esqueleto, comenzamos a armarlos de la misma manera en que estaban, dijo y mencionó que dicha labor les ha permitido aprender iniciarse en la anatomía de animales, aprender a diseccionar  y a saber en que lugar va cada uno de los huesos de los esqueletos.
      Debido a que el proceso es muy largo, el proyecto también ha servido para que los jóvenes que participan en esas tareas platiquen los problemas que viven y de esa manera nuestros asesores conozcan las causas del mal desempeño escolar de algunos, es decir funciona también como una terapia, afirma Sara Aguilar.  
     El último esqueleto que armaron, dice el profesor Jorge Enrique Vázquez fue el de una boa de 2 metros y medio, que le llevaron unos campesinos, se tardaron como dos meses y medio “pegando hueso por hueso”, pero con la experiencia que ya tienen un murciélago lo arman en una hora.
    Diana Martínez Ordoñez que acaba de titularse como química farmacobióloga en la UPCH, concursa con el proyecto “Eficiencia de solventes en la recuperación de petróleo ligero, mediano y pesado en suelo arcilloso”; ella, a través de su trabajo descubrió que la recuperación de hidrocarburos en el subsuelo -cuando hay un derrame- mediante el método que establece la Norma Oficial Mexicana respectiva, no es eficiente.
     Una investigación anterior realizada por otro compañero, mencionó,  probó que en suelos legalmente declarados restaurados, por el grado de toxicidad que aún tenían, no sirven para actividades agropecuarias, mencionó.
      Yo me dedique a evaluar, por separado cinco  solventes, entre ellos los dos que se utilizan en la aplicación de la Norma Oficial Mexicana, en una muestra que yo mismo preparé y en la que sabía qué cantidad de hidrocarburos contenía y entre los resultados encontré que había uno que extraía más que los otros.
      De ahí pude deducir que los solventes que se aplican, de acuerdo a la NOM, no son suficientes.
      Según explicó la profesora Myrna Cecilia Villegas, con los resultados obtenidos por Diana se pueden proponer correcciones a la NOM, porque los solventes que ella utilizó son más efectivos para limpiar suelos contaminados por derrames petroleros.
    Es decir, agregó, la mezcla de solventes de la que ella probó su eficiencia, “no disfrazaría” los resultados como sucede ahora.
    Juan Carlos López de la Fuente,  estudiante también de la licenciatura de química farmacobiología, (UPCH ),  desarrolló un proyecto propio, pero en base al descubrimiento de Diana Martínez, tomando en cuenta, dijo, que Tabasco, en el país, se encuentra en el primer lugar en cuanto a actividad petrolera, pero también en derrames.
     Uno de los problemas es que las restauraciones se realizan de manera insuficiente, por lo que aún los suelos sujetos a remediación, por la contaminación siguen afectando los ecosistemas, afirmó.
     En este proyecto me di  ala tarea de evaluar las concentraciones de hidrocarburos en la ranchería Los Cedros, Cunduacán, lugar en donde ocurrió una fuga de petróleo de un tubo de 24 pulgadas de diámetro  y que supuestamente fue restaurada.
      Un agricultor de la zona dedicado al cultivo de maíz, frijol, otras plantas y ganadería se quejaba de que a pesar de aplicar fertilizantes, sus plantas no crecían.
      Tomando en cuenta los resultados de la investigación de Diana, dijo, aplique el solvente que ella recomienda, el diclorometano y pude probar que de esa manera se puede extraer del subsuelo el 99.11 por ciento del hidrocarburo, producto de una fuga.
     Este proyecto permitió evaluar las concentraciones de hidrocarburos en un suelo restaurado en el 2007, ya liberado por la norma, dijo,  y descubrir por qué no pueden ser usados, de manera idónea, para la agricultura y ganadería, y que por no disponer de una tierra saludable, son perjudicados los ingresos de los agricultores.
    María Elizabeth López Campos, también alumna de la carrera de química farmacobióloga en la UPCH, desarrolló el proyecto “Diversidad e identidad de la microflora en suelo restaurado por derrame petrolero en Cunduacán”, utilizando para su estudio el mismo terreno del agricultor de la ranchería Los Cedros.
     Este agricultor se queja de que a pesar de sus esfuerzos y de que aplica fertilizantes a sus cultivos, las plantas no crecen, y que ella, en base a sus conocimientos en cuanto a que para el crecimiento de las plantas es importante un número mínimo y variado de hongos y bacterias en el suelo. Para realizar este estudio usamos un suelo “testigo”,  un suelo que está en la misma área, pero que no fue afectado ni por el derrame de hidrocarburos ni por la restauración y encontramos que la densidad poblacional de hongos y bacterias era buena, la indicada para hacer crecer las plantas, pero su diversidad no era la necesaria.
     Logramos descubrir que por un tipo de bacteria que la muestra no tenía, no se podía llevar a cabo, de manera completa, el ciclo para que las plantas puedan extraer el nutriente de la tierra.
     Por su parte Daniel Calcáneo Villegas y Alejandro Antonio Ruiz Cupil, estudiantes de arquitectura de la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco, levaron a Tlaxcala un proyecto de vivienda llamado “Mi casa al revés”.
       Explicaron que diseñaron esa vivienda con un concepto ambiental, novedosas porque estaría construida sobre una base de bóvedas tabicadas y con los espacios invertidos.
     Es una vivienda de dos niveles, explicó Daniel Calcáneo,  pero la zona pública, la sala, el comedor van en la parte de arriba y las recámaras abajo, con dos tipos de accesos, una escalera y una rampa, como pasillo para personas de la tercera edad o con discapacidad y el otro para gente que no tiene estos problemas.
     Ciertamente la construcción de la bóveda requiere de mano de obra especializada y la cubierta que en un inicio tendría un alto costo, a largo plazo es redituable, ya que la misma permitirá que el espacio de arriba quede como un área sin muros, con flujo libre del aire.
      En el área de abajo se prevé un espacio libre entre el piso de arriba y el techo de la planta baja, con la idea de que siempre esté fresca y se reduzca al mínimo la utilización de sistemas de enfriamiento o su optimización, en caso de ser necesario.
     Alejandro Antonio Ruiz Cupil, coautor del proyecto, afirmó que este nace de la necesidad de crearle al ser humano un confort térmico y psicólogico, con el fin de mejorar su calidad de vida, pero también que construya una vivienda económica y con la que obtenga ahorros.
     Dentro de la carrera, mencionó trabajamos mucho en el tema ambiental y la sustentabilidad, y con este proyecto tratamos de poner en práctica todos los conocimientos adquiridos en la carrera, agregó.