Con la 4T vivimos una sociedad plural: MRG
El diputado de Morena, Manuel Rodríguez González, sostiene que se vive con consensos y disensos, no se trata de imponer un pensamiento único; en los medios convencionales y en las redes sociales, hay un intenso debate sobre dos visiones de país totalmente contrapuestas, afirman
Ciudad de México., 08 de junio de 2022.- Hoy en México con la Cuarta Transformación vivimos en una sociedad plural, con consensos y disensos; no se trata de imponer un pensamiento único, pero hay voces proclives a todo lo que representa el pasado, que estuvo marcado por una clase política que hizo del autoritarismo, corrupción, impunidad, violencia y la censura, una norma y estilo de vida, sostuvo el diputado Manuel Rodríguez González, presidente de la Comisión de Energía de LXV Legislatura de la Cámara de Diputados federal.
En el marco de entrega de Reconocimientos “El Quijote” con motivo del Día de la Libertad de Expresión, dijo que en los medios convencionales y en las redes sociales hay un intenso debate sobre dos visiones de país totalmente contrapuestas.
“Nadie puede negar que hoy en México hay más libertad de expresión que nunca. Bienvenida sea la crítica si ayuda a hacer evidente la realidad; bienvenido sea el quehacer periodístico, con sus criterios, normas y valores, no a las arenas movedizas de la difamación en la que algunos han convertido el panorama de la información”, manifestó.
Puntualizó, que en el ejercicio de la libertad de expresión o la libertad de prensa, ni libertinaje inmoral, ni mordaza de vieja escuela donde todo se controla desde el poder público; hizo un llamado a los periodistas y comunicadores, a reflexionar en torno al rol que juegan en estos tiempos, tiempos en los que el vértigo noticioso abona, desafortunadamente, a la polarización y la confusión.
Sostuvo, que por un lado, hay una lucha permanente por mantener encendida la llama de la esperanza que significó la llegada del movimiento de la transformación, basado en un Estado de Bienestar; mientras que en el lado opuesto, hay voces proclives a todo lo que representa el pasado marcado por una clase política que hizo del autoritarismo, la corrupción, impunidad, violencia y la censura, una norma y estilo de vida.
Rodríguez González, valoró que los contrastes entre ambas visiones son más que evidentes, no podemos dejar de negar que persisten inercias y resistencias en algunos sectores de la sociedad para terminar de dejar atrás todo lo que representan esas tres décadas y media de decadencia, debido a la aplicación de un modelo neoliberal que antepuso el pillaje y los negocios al amparo del poder público en beneficio de unos cuantos, sobre la atención y el progreso de las mayorías.
Lamentó, que gran parte de la discusión pública lleva implícita una tendencia a minimizar el sentido de la verdad y destacar las noticias falsas, las llamadas fake news, que circulan por el ciberespacio; en la desaparición de los límites entre lo que es información y lo que es la calumnia.
Señaló, que en “la absoluta pérdida de decoro, de vergüenza, de líderes políticos que han sido exhibidos en cosas innegablemente chuecas o de plano mintiendo, y en lugar de mostrarse arrepentidos, insisten sin el menor recato en sostener la mentira.
“Su propio gremio es blanco de improperios. De la consigna totalitaria del “no pago para que me peguen” de los 70’s, 80’s, dictada desde el Estado como un elemento de intimidación, coerción y censura, hoy –en plena época de derechos y libertades– pasamos a la infame versión de que “a los periodistas no hay que matarlos a balazos…hay que matarlos de hambre”, esgrimida por un líder político innombrable, pero que es de todos ustedes conocido”, criticó el legislador.
Consideró, que todos, incluidos medios y periodistas, debemos ayudar a atemperar para no avivar la crispación social. “Partimos de que vivimos en una sociedad plural, con consensos y disensos; no se trata de imponer un pensamiento único”.
Dijo que el reto es procesar esa pluralidad para que haya entendimiento y, aun en medio de todas nuestras diferencias, encontremos los puntos de aproximación, de coincidencia, para compartir metas comunes.
“Es precisamente en todo esto, donde los periodistas y comunicadores tienen un papel clave. Estoy convencido que quienes ejercen el noble oficio del periodismo, como formadores de opinión, forjadores de principios y valores, y constructores de identidad, representan ese faro de luz que hoy mismo necesitamos para frenar la estridencia y encauzar de forma objetiva el debate público”, manifestó.
Manuel Rodríguez González, puntualizó que, en medio de toda esta ola de descalificaciones mediáticas, infamias y diatribas, ustedes, los periodistas, están llamados a ser el sensor que va a permitir restaurar el diálogo abierto y franco, pero a partir de los principios básicos de la convivencia social: la tolerancia, el respeto, la prudencia y, sobre todo, de la verdad.
“La suya es una actividad que reclama rigor profesional, códigos deontológicos y sobre todo independencia. Para que quede claro y tomando una máxima de Javier Darío Restrepo: estos valores son al periodismo lo que la vista al cirujano. Sin ellos, es imposible la verdad en los medios informativos”, señaló.
Sostuvo, que la sociedad demanda una prensa libre, con credibilidad, que informe sobre los asuntos que son de su interés y tienen que ver con el desarrollo colectivo; en resumidas cuentas, que den plataforma a la voz ciudadana y la amplifiquen, pero sin distorsiones. Ustedes, amigos míos, también son servidores públicos, porque a través de informaciones y comentarios veraces, equilibrados y plurales, buscan el bien común”.
En el marco de entrega de Reconocimientos “El Quijote” con motivo del Día de la Libertad de Expresión, dijo que en los medios convencionales y en las redes sociales hay un intenso debate sobre dos visiones de país totalmente contrapuestas.
“Nadie puede negar que hoy en México hay más libertad de expresión que nunca. Bienvenida sea la crítica si ayuda a hacer evidente la realidad; bienvenido sea el quehacer periodístico, con sus criterios, normas y valores, no a las arenas movedizas de la difamación en la que algunos han convertido el panorama de la información”, manifestó.
Puntualizó, que en el ejercicio de la libertad de expresión o la libertad de prensa, ni libertinaje inmoral, ni mordaza de vieja escuela donde todo se controla desde el poder público; hizo un llamado a los periodistas y comunicadores, a reflexionar en torno al rol que juegan en estos tiempos, tiempos en los que el vértigo noticioso abona, desafortunadamente, a la polarización y la confusión.
Sostuvo, que por un lado, hay una lucha permanente por mantener encendida la llama de la esperanza que significó la llegada del movimiento de la transformación, basado en un Estado de Bienestar; mientras que en el lado opuesto, hay voces proclives a todo lo que representa el pasado marcado por una clase política que hizo del autoritarismo, la corrupción, impunidad, violencia y la censura, una norma y estilo de vida.
Rodríguez González, valoró que los contrastes entre ambas visiones son más que evidentes, no podemos dejar de negar que persisten inercias y resistencias en algunos sectores de la sociedad para terminar de dejar atrás todo lo que representan esas tres décadas y media de decadencia, debido a la aplicación de un modelo neoliberal que antepuso el pillaje y los negocios al amparo del poder público en beneficio de unos cuantos, sobre la atención y el progreso de las mayorías.
Lamentó, que gran parte de la discusión pública lleva implícita una tendencia a minimizar el sentido de la verdad y destacar las noticias falsas, las llamadas fake news, que circulan por el ciberespacio; en la desaparición de los límites entre lo que es información y lo que es la calumnia.
Señaló, que en “la absoluta pérdida de decoro, de vergüenza, de líderes políticos que han sido exhibidos en cosas innegablemente chuecas o de plano mintiendo, y en lugar de mostrarse arrepentidos, insisten sin el menor recato en sostener la mentira.
“Su propio gremio es blanco de improperios. De la consigna totalitaria del “no pago para que me peguen” de los 70’s, 80’s, dictada desde el Estado como un elemento de intimidación, coerción y censura, hoy –en plena época de derechos y libertades– pasamos a la infame versión de que “a los periodistas no hay que matarlos a balazos…hay que matarlos de hambre”, esgrimida por un líder político innombrable, pero que es de todos ustedes conocido”, criticó el legislador.
Consideró, que todos, incluidos medios y periodistas, debemos ayudar a atemperar para no avivar la crispación social. “Partimos de que vivimos en una sociedad plural, con consensos y disensos; no se trata de imponer un pensamiento único”.
Dijo que el reto es procesar esa pluralidad para que haya entendimiento y, aun en medio de todas nuestras diferencias, encontremos los puntos de aproximación, de coincidencia, para compartir metas comunes.
“Es precisamente en todo esto, donde los periodistas y comunicadores tienen un papel clave. Estoy convencido que quienes ejercen el noble oficio del periodismo, como formadores de opinión, forjadores de principios y valores, y constructores de identidad, representan ese faro de luz que hoy mismo necesitamos para frenar la estridencia y encauzar de forma objetiva el debate público”, manifestó.
Manuel Rodríguez González, puntualizó que, en medio de toda esta ola de descalificaciones mediáticas, infamias y diatribas, ustedes, los periodistas, están llamados a ser el sensor que va a permitir restaurar el diálogo abierto y franco, pero a partir de los principios básicos de la convivencia social: la tolerancia, el respeto, la prudencia y, sobre todo, de la verdad.
“La suya es una actividad que reclama rigor profesional, códigos deontológicos y sobre todo independencia. Para que quede claro y tomando una máxima de Javier Darío Restrepo: estos valores son al periodismo lo que la vista al cirujano. Sin ellos, es imposible la verdad en los medios informativos”, señaló.
Sostuvo, que la sociedad demanda una prensa libre, con credibilidad, que informe sobre los asuntos que son de su interés y tienen que ver con el desarrollo colectivo; en resumidas cuentas, que den plataforma a la voz ciudadana y la amplifiquen, pero sin distorsiones. Ustedes, amigos míos, también son servidores públicos, porque a través de informaciones y comentarios veraces, equilibrados y plurales, buscan el bien común”.