Para miles de mujeres en México, denunciar violencia no solo implica enfrentar a su agresor, sino pagar un costo económico que muchas no pueden asumir. Organizaciones y sobrevivientes advierten que la vía legal se ha convertido en un laberinto costoso y corrupto que revictimiza.
Especialistas señalan que, cuando las víctimas deben llevar su caso al Sistema Interamericano de Derechos Humanos, los gastos se multiplican. Traslados, traducciones, peritajes y asesoría especializada pueden convertirse en pagos imposibles de cubrir. Organizaciones como RED Solidaria Década contra la Impunidad acompañan estos procesos sin financiamiento institucional, por lo que la carga termina recayendo en las propias mujeres.
Además del costo económico, las denunciantes enfrentan un sistema judicial que perciben como machista y corrupto. Sobrevivientes señalan que sus denuncias no avanzan, mientras que las de los agresores —aunque sean infundadas— logran órdenes de aprehensión con rapidez. Algunas mujeres incluso han sido encarceladas por delitos fabricados.
La violencia vicaria, donde los agresores utilizan a los hijos para ejercer control, también avanza en juzgados. En varios casos, jueces y juezas otorgan custodias sin considerar antecedentes de violencia o sustracción de menores, lo que agrava el daño emocional y legal hacia las madres.
Los datos oficiales no siempre reflejan la dimensión del problema. El SESNSP reconoce que las investigaciones pueden ser reclasificadas, lo que permite variaciones en las cifras y, en muchos casos, invisibiliza la violencia real que viven las mujeres.
Frente a esta combinación de violencia, impunidad y barreras económicas, las sobrevivientes insisten en la importancia de crear y fortalecer redes de apoyo como herramienta clave para resistir y continuar los procesos legales.
“No estás sola. Busca una red de apoyo”, es el mensaje central de las sobrevivientes ante un sistema que perciben como adverso.
#TomaNota:
Llevar un caso al Sistema Interamericano implica altos costos: peritajes, traducciones y asesoría especializada.
Organizaciones que acompañan a víctimas carecen de financiamiento estable.
Denuncias de agresores avanzan más rápido que las de las víctimas, según testimonios.
La violencia vicaria implica sustracción o manipulación a través de hijos menores.
Las cifras del SESNSP pueden variar por reclasificación de delitos.
