28 de enero de 2011/ México, DF. El crimen organizado en México ha reclutado, a base de amenazas o con el atractivo del dinero fácil, a unos 30 mil niños que realizan una veintena de actividades delictivas, desde tráfico de droga hasta homicidio, pasando por el tráfico de migrantes, revela un informe de una ONG.
“Son unos 30 mil niños y niñas que cooperan con grupos criminales”, señala el informe ‘Infancia y conflicto armado en México’ elaborado por la Red por los Derechos de la Infancia de México (RDIM) con base en distintas investigaciones ante la ausencia de cifras gubernamentales, señala el reporte difundido esta semana.
“Hay ubicados tres tipos de implicación. El más frecuente son adolescentes ‘informantes’, otro segmento -sobre todo en zonas rurales- son chicos involucrados en producción de drogas y un número muy pequeño reclutados como pistoleros”, comentó Martín Pérez, director de la RDIM.
Este miércoles fue detenido en el estado de Morelos un joven de 15 años acusado de ser asesino a sueldo de un grupo del narcotráfico, el segundo caso conocido de un acusado de ser sicario luego del arresto, en diciembre, de un chico de 14 años apodado El Ponchis. Según el Ejército, ambos pertenecen a la misma célula delictiva.
Cifras de la Procuraduría General (fiscalía) señalan que de diciembre de 2006 a abril de 2010 un total de 3 mil 664 menores de edad fueron detenidos en operativos contra la delincuencia organizada.
Martín Pérez resalta que el fenómeno de los niños involucrados en el crimen no debe ser visto de manera homogénea ni exclusivamente desde el punto de vista criminal, ya que en muchos casos se trata de reclutamientos forzados o de jóvenes sumidos en la pobreza y sin oportunidades que son atraídos por el dinero fácil.
“Tenemos niños y adolescentes, sobre todo en el medio rural, que son amenazados o levantados para obligarlos a involucrarse, para ellos es una cuestión de vida o muerte. Otros, como en las zonas urbanas del norte, se involucran por una cuestión aspiracional”, explica.
Los ‘sueldos’ que reciben estos menores varían según el tipo de actividad y la ‘oferta de mano de obra’.
“Los dos chicos detenidos en Morelos refieren recibir 2 mil pesos semanales (165 dólares). Hay un video en Internet de un chico, que no ha sido detenido, que dice recibir 3 mil dólares por asesinato. En la zona norte, como Ciudad Juárez, se les paga unos 12 mil pesos mensuales (960 dólares) por tiempo completo y en Ciudad de México son 5 mil pesos al mes (411 dólares)”, añade.
En el tráfico de migrantes, según el estudio, los niños juegan un papel primordial, pues “son utilizados como vigías o informadores, monitoreando la cantidad de migrantes que llegan” a los poblados donde se concentran indocumentados, en su mayoría centroamericanos.
Los menores que rondan los 12 años “se les utiliza para controlar las casas de seguridad” a las que son llevados los migrantes secuestrados. Los más grandes, de unos 16 años, “trabajan en ejercicios más violentos como los secuestros y asesinatos, y todos portan armas”, sostiene el documento.
El director de la RDIM alerta que las instituciones mexicanas, de por sí debilitadas, no estaban “preparadas para este nivel de violencia” y mucho menos para enfrentar el fenómeno de menores involucrados en la delincuencia.
Los menores de edad no pueden ser tratados como delincuentes ya que “estaríamos revictimizando a chicos que ya son víctimas de los criminales”, explica.
El lunes México tiene una audiencia en Ginebra ante del Comité sobre los Derechos del Niño, de cara a la cual la RDIM y otras ONG reclaman al gobierno que responda a las recomendaciones sobre la situación de los niños ante la lucha antidrogas con “acciones concretas, efectivas y de largo plazo”.
“Son unos 30 mil niños y niñas que cooperan con grupos criminales”, señala el informe ‘Infancia y conflicto armado en México’ elaborado por la Red por los Derechos de la Infancia de México (RDIM) con base en distintas investigaciones ante la ausencia de cifras gubernamentales, señala el reporte difundido esta semana.
“Hay ubicados tres tipos de implicación. El más frecuente son adolescentes ‘informantes’, otro segmento -sobre todo en zonas rurales- son chicos involucrados en producción de drogas y un número muy pequeño reclutados como pistoleros”, comentó Martín Pérez, director de la RDIM.
Este miércoles fue detenido en el estado de Morelos un joven de 15 años acusado de ser asesino a sueldo de un grupo del narcotráfico, el segundo caso conocido de un acusado de ser sicario luego del arresto, en diciembre, de un chico de 14 años apodado El Ponchis. Según el Ejército, ambos pertenecen a la misma célula delictiva.
Cifras de la Procuraduría General (fiscalía) señalan que de diciembre de 2006 a abril de 2010 un total de 3 mil 664 menores de edad fueron detenidos en operativos contra la delincuencia organizada.
Martín Pérez resalta que el fenómeno de los niños involucrados en el crimen no debe ser visto de manera homogénea ni exclusivamente desde el punto de vista criminal, ya que en muchos casos se trata de reclutamientos forzados o de jóvenes sumidos en la pobreza y sin oportunidades que son atraídos por el dinero fácil.
“Tenemos niños y adolescentes, sobre todo en el medio rural, que son amenazados o levantados para obligarlos a involucrarse, para ellos es una cuestión de vida o muerte. Otros, como en las zonas urbanas del norte, se involucran por una cuestión aspiracional”, explica.
Los ‘sueldos’ que reciben estos menores varían según el tipo de actividad y la ‘oferta de mano de obra’.
“Los dos chicos detenidos en Morelos refieren recibir 2 mil pesos semanales (165 dólares). Hay un video en Internet de un chico, que no ha sido detenido, que dice recibir 3 mil dólares por asesinato. En la zona norte, como Ciudad Juárez, se les paga unos 12 mil pesos mensuales (960 dólares) por tiempo completo y en Ciudad de México son 5 mil pesos al mes (411 dólares)”, añade.
En el tráfico de migrantes, según el estudio, los niños juegan un papel primordial, pues “son utilizados como vigías o informadores, monitoreando la cantidad de migrantes que llegan” a los poblados donde se concentran indocumentados, en su mayoría centroamericanos.
Los menores que rondan los 12 años “se les utiliza para controlar las casas de seguridad” a las que son llevados los migrantes secuestrados. Los más grandes, de unos 16 años, “trabajan en ejercicios más violentos como los secuestros y asesinatos, y todos portan armas”, sostiene el documento.
El director de la RDIM alerta que las instituciones mexicanas, de por sí debilitadas, no estaban “preparadas para este nivel de violencia” y mucho menos para enfrentar el fenómeno de menores involucrados en la delincuencia.
Los menores de edad no pueden ser tratados como delincuentes ya que “estaríamos revictimizando a chicos que ya son víctimas de los criminales”, explica.
El lunes México tiene una audiencia en Ginebra ante del Comité sobre los Derechos del Niño, de cara a la cual la RDIM y otras ONG reclaman al gobierno que responda a las recomendaciones sobre la situación de los niños ante la lucha antidrogas con “acciones concretas, efectivas y de largo plazo”.