DESDE ABAJO
México sí ha tenido presidentes pobres y austeros
Un muy estimado amigo y maestro de periodismo sostiene que para él fue Guadalupe Victoria el presidente mexicano más austero, en el sentido de que como ex mandatario murió en la pobreza y el abandono. Fue, además, un hombre fiel a sus ideales republicanos y se negó a pactar con Agustín de Iturbide. Prácticamente ignorado por la historia, no sucede lo mismo con Benito Juárez, de quien tenemos el ejemplo de su legado no sólo en la defensa de la soberanía nacional, sino también por sus ideales liberales y su conducta republicana.
Precisamente de Benito Juárez ha tomado Andrés Manuel López Obrador, el ahora presidente electo de México, una buena parte de su ideario. Un tema central para el proyecto de López Obrador es el de la austeridad, poner fin a tantos años de despilfarro en el gobierno; un derroche que ha puesto nuestra soberanía al servicio de poderes extranjeros. Basta ver la enorme deuda que nos heredan los gobiernos del PRI y del PAN.
Hoy quisiera citar un texto de Enrique González Pedrero, donde nos refiere precisamente la frugalidad, la modestia, de la familia de Benito Juárez y Margarita Maza. Dice EGP: “hay algo conmovedor que quiero traer a colación pues es un documento que dice mucho sobre la personalidad de doña Margarita Maza de Juárez y que puede leerse en el texto de José Arturo Aguilar Ochoa: La promoción de los ideales republicanos y la familia Juárez en los Estados Unidos. Me refiero a la austeridad que caracterizó tanto al presidente como a su mujer, que contrastaba con la posición de otra pareja que, evidentemente, no podía actuar jugando las mismas cartas:
“Antes de anoche me llevó (Matías) Romero a la recepción del Presidente -dice doña Margarita, en carta al presidente Juárez relatándole la recepción en la que fue recibida en la Casa Blanca-. Y como verás en el Herald dicen que estuve yo elegantemente vestida y con muchos brillantes. Eso no es cierto, toda mi elegancia consistió en un vestido que me compraste en Monterrey poco antes de salir y que con tantos cuidados y pesares no me había puesto, es el único vestido que tengo regular y lo guardo para cuando tenga que hacer alguna visita de etiqueta no más…, ¡respecto de brillantes no tenía más que mis aretes que tú me regalaste un día de mi santo, porque mis demás cositas las tengo en Nueva York. Te digo todo esto porque no vayan a decir, estando tú en El Paso (del Norte) con tantas miserias que yo esté aquí gastando lujo; todo esto lo ha hecho la novedad y que a ti te quieren y tienen simpatía por ti!” (Juárez y Maximiliano, Nexos, noviembre de 2004)
Concluye González Pedrero: “¿Aquí la forma política impulsó el estilo? La respuesta es sí y no. Es cierto que la forma imperial requiere una “pompa y circunstancia” que no va de acuerdo con los modos republicanos, pero también lo es que la personalidad de los actores tiene mucho que decir. Y en el caso de Benito Juárez y de su familia, los zapatos austeros que calzaron les vinieron siempre a la medida”. Así debe ser.