Desde el sindicato sabotean a Pemex
También lo hacen funcionarios enquistados de sexenios pasados, señala José Luis Vázquez Torres
El rescate de Pemex va de la mano con el combate a la corrupción tanto en el sindicato petrolero como en varias direcciones y jefaturas de la empresa, sostienen José Luis Vázquez Torres, integrante de un movimiento disidente que exige la destitución de Carlos Romero Deschamps y los líderes impuestos en todas las secciones.
“Democratizar la conducción del gremio es condición para rescatar a Pemex”, sostiene y agrega: “pero así como en la jefatura del sindicato hay corruptos, también los hay en algunos mandos de la empresa”.
Según Torres López ha recogido testimonios de cómo “hay trabajadores que se prestan a bloquear las instrucciones del presidente López Obrador y del director Octavio Romero. A los nuevos funcionarios les niegan información, los acusan de acoso sexual o laboral. Están contra la cuarta transformación y hacen campañas internas, y hasta en algunos medios, contra los tabasqueños que –dicen- llegaron a la empresa”.
Los trabajadores actúan también –señala “porque los tienen aterrorizados. También hay elementos buenos. Pero estoy convencido de que van de la mano los cambios; que le diéramos un giro a la empresa y al sindicato. De la empresa se encargar el ingeniero Octavio Romero, tiene la confianza del Presidente, lleva menos de un año, hay que tenerle paciencia. Pero los trabajadores nos tenemos que encargar de hacer un nuevo sindicalismo”.
A decir Vázquez Torres, quien tuvo que demandar a Pemex y al sindicato para recuperar su plaza, “los grupos mercenarios se va oponer al resurgimiento de Pemex. Pero la empresa se tiene que limpiar.
Nosotros ponernos la camiseta y ponernos a trabajar. Se acabaron los aviadores. Los que no quieren que se vayan. Hay mucha gente que quiere trabajar por Pemex, que es nacionalista. Pemex es una empresa generosa”.
También, sostiene este trabajador de 51 años de edad y con 26 de antigüedad en Pemex, “debemos contribuir al esfuerzo del presidente López Obrador. Es un cardenista y nacionalista convencido. Le va a inyectar recursos a la empresa, la está rescatando.
A Tabasco le esperan tiempos mejores, como cuando en los años ochenta hubo un verdadero auge y también beneficios para el pueblo”.
Insiste: Romero Deschamps y su grupo se tienen que ir; el sindicato petrolero debe tener nuevas y verdaderas elecciones, porque “el cambio tienen que comenzar en la cabeza. Hay que barrer la corrupción de arriba hacia abajo”.
“Democratizar la conducción del gremio es condición para rescatar a Pemex”, sostiene y agrega: “pero así como en la jefatura del sindicato hay corruptos, también los hay en algunos mandos de la empresa”.
Según Torres López ha recogido testimonios de cómo “hay trabajadores que se prestan a bloquear las instrucciones del presidente López Obrador y del director Octavio Romero. A los nuevos funcionarios les niegan información, los acusan de acoso sexual o laboral. Están contra la cuarta transformación y hacen campañas internas, y hasta en algunos medios, contra los tabasqueños que –dicen- llegaron a la empresa”.
Los trabajadores actúan también –señala “porque los tienen aterrorizados. También hay elementos buenos. Pero estoy convencido de que van de la mano los cambios; que le diéramos un giro a la empresa y al sindicato. De la empresa se encargar el ingeniero Octavio Romero, tiene la confianza del Presidente, lleva menos de un año, hay que tenerle paciencia. Pero los trabajadores nos tenemos que encargar de hacer un nuevo sindicalismo”.
A decir Vázquez Torres, quien tuvo que demandar a Pemex y al sindicato para recuperar su plaza, “los grupos mercenarios se va oponer al resurgimiento de Pemex. Pero la empresa se tiene que limpiar.
Nosotros ponernos la camiseta y ponernos a trabajar. Se acabaron los aviadores. Los que no quieren que se vayan. Hay mucha gente que quiere trabajar por Pemex, que es nacionalista. Pemex es una empresa generosa”.
También, sostiene este trabajador de 51 años de edad y con 26 de antigüedad en Pemex, “debemos contribuir al esfuerzo del presidente López Obrador. Es un cardenista y nacionalista convencido. Le va a inyectar recursos a la empresa, la está rescatando.
A Tabasco le esperan tiempos mejores, como cuando en los años ochenta hubo un verdadero auge y también beneficios para el pueblo”.
Insiste: Romero Deschamps y su grupo se tienen que ir; el sindicato petrolero debe tener nuevas y verdaderas elecciones, porque “el cambio tienen que comenzar en la cabeza. Hay que barrer la corrupción de arriba hacia abajo”.