Bochil, Chiapas, Viernes 09 de septiembre de 2011/ Desde la región de la selva negra, Andrés Manuel López Obrador manifestó que espera una pronta respuesta del jefe de la mafia del poder, Carlos Salinas de Gortari, para concretar la fecha del debate público.
“¡Vamos a ir a ese debate!”, expresó el presidente legítimo de México al informar que desde este municipio, hundido en la pobreza y abandono, “estoy enviando” una carta a Salinas de Gortari, en donde formaliza su respuesta de aceptación al reto que le lanzó el ex presidente para confrontar proyectos de Nación.
Ante un nutrido auditorio que se reunió en la plaza principal, dijo: “Vamos a debatir con Salinas, el jefe de la mafia del poder, que es la responsable de la actual tragedia nacional”.
Acompañado por los dirigentes estatales del PRD, PT y Convergencia –ahora Movimiento Ciudadano— calificó de buena la disposición de Televisa, expresada anoche a través del conductor Joaquín López Dóriga, para abrir los espacios y llevar a cabo el intercambio de ideas con Salinas.
Anticipó que sus adversarios políticos pueden decir lo que quieran sobre su persona, desde que “no les gusta cómo hablo. Que soy un terco. Que me como las eses o que las digo de más. Que me parezco no sé a quién”.
Pero, aclaró, “nunca van a poder decir que soy incongruente, falsario y mucho menos que soy ratero”.
Para rematar, subrayó: “Me pueden llamar peje, pero no soy lagarto. ¡Que quede claro!”.
A partir del mandato de Salinas se registró el saqueo más grande en la historia de México, ni siquiera puede compararse con aquel que se llevó a cabo en aproximadamente 300 años de dominio colonial.
López Obrador explicó que la actual situación de crisis económica, política y social, aunada a la ola de violencia e inseguridad que azota a todo el territorio nacional, se gestó en la administración salinista, porque se canceló el futuro a los jóvenes y se les cerró las puertas de la educación y del empleo.
De manera adicional, Salinas trasladó el dominio de un importante número de empresas públicas, las instituciones bancarias y las minas a particulares, a sus allegados y a simpatizantes del régimen neoliberal, detalló.
Fue precisamente –destacó— durante la gestión de Carlos Salinas cuando se formó un grupo de multimillonarios, que antes de 1988 no aparecían en la lista de los hombres más ricos del mundo, de acuerdo a la revista Forbes.
Y ahora, Salinas y los 30 potentados de la mafia del poder pusieron en marcha una operación de recambio, con el PRI y Peña Nieto a la cabeza, para hacer creer a los ciudadanos que los grandes y graves problemas nacionales se resolverán con el eventual retorno del partido tricolor al poder, añadió.
“¡Vamos a ir a ese debate!”, expresó el presidente legítimo de México al informar que desde este municipio, hundido en la pobreza y abandono, “estoy enviando” una carta a Salinas de Gortari, en donde formaliza su respuesta de aceptación al reto que le lanzó el ex presidente para confrontar proyectos de Nación.
Ante un nutrido auditorio que se reunió en la plaza principal, dijo: “Vamos a debatir con Salinas, el jefe de la mafia del poder, que es la responsable de la actual tragedia nacional”.
Acompañado por los dirigentes estatales del PRD, PT y Convergencia –ahora Movimiento Ciudadano— calificó de buena la disposición de Televisa, expresada anoche a través del conductor Joaquín López Dóriga, para abrir los espacios y llevar a cabo el intercambio de ideas con Salinas.
Anticipó que sus adversarios políticos pueden decir lo que quieran sobre su persona, desde que “no les gusta cómo hablo. Que soy un terco. Que me como las eses o que las digo de más. Que me parezco no sé a quién”.
Pero, aclaró, “nunca van a poder decir que soy incongruente, falsario y mucho menos que soy ratero”.
Para rematar, subrayó: “Me pueden llamar peje, pero no soy lagarto. ¡Que quede claro!”.
A partir del mandato de Salinas se registró el saqueo más grande en la historia de México, ni siquiera puede compararse con aquel que se llevó a cabo en aproximadamente 300 años de dominio colonial.
López Obrador explicó que la actual situación de crisis económica, política y social, aunada a la ola de violencia e inseguridad que azota a todo el territorio nacional, se gestó en la administración salinista, porque se canceló el futuro a los jóvenes y se les cerró las puertas de la educación y del empleo.
De manera adicional, Salinas trasladó el dominio de un importante número de empresas públicas, las instituciones bancarias y las minas a particulares, a sus allegados y a simpatizantes del régimen neoliberal, detalló.
Fue precisamente –destacó— durante la gestión de Carlos Salinas cuando se formó un grupo de multimillonarios, que antes de 1988 no aparecían en la lista de los hombres más ricos del mundo, de acuerdo a la revista Forbes.
Y ahora, Salinas y los 30 potentados de la mafia del poder pusieron en marcha una operación de recambio, con el PRI y Peña Nieto a la cabeza, para hacer creer a los ciudadanos que los grandes y graves problemas nacionales se resolverán con el eventual retorno del partido tricolor al poder, añadió.