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  • Miércoles 04 de Marzo de 2026

Evocación de Sófocles/ RUBÉN MÚJICA VÉLEZ

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RUBÉN MÚJICA VÉLEZ


El padre de la tragedia vivió entre  495 y 406 a.n.e., 350 años  después de Homero. Contemporáneo  de Herodoto y  Sócrates, heredó siete obras;  tres tragedias: “Edipo Rey”,  “Edipo en Colona” y “Antígona”,  monumentos del arte universal  y pilares de ese género. La  saga narra las peripecias de un  hombre dotado de singular talento.  Resuelve el enigma que  plantea La Esfinge y logra el reconocimiento  popular. Esfinge  que, ubicua, emerge en Egipto  y Grecia. En esos países en las  ciudades “gemelas”: Tebas. La  de Egipto, la de las “100 puertas”  con Karnak y Luxor inmediatas,  en deslumbrante arquitectura;  la de Grecia, amurallada  y que pretendieron conquistar  “Los 7 contra Tebas”.  Profundas las raíces  mitológicas en que se nutre la  historia y las tragedias griegas.  La de Edipo abruma y sobrecoge.  Esto explica que marginemos  aspectos medulares de  la obra de Sófocles. A mi criterio  hay dos que debemos  revaluar: la intensa y puntual  reiteración de la ética del ciudadano  y la moral individual a  exigir entre políticos y los hombres.  Esas referencias se diluyen  en las tragedias, palidecen  ante los efectos avasalladores  del sino, de los hados.  Fatalismo idéntico al bíblico  Mane, Tecel, Fares. Por eso probemos  destacar los más altos  valores que pondera Sófocles.
En forma de proverbios, apotegmas  o aikús. Espigaremos  sus referencias a las virtudes y  obligaciones de políticos y ciudadanos.  
Los hados y la resignación  del hombre.  
-La fatalidad tiene una  fuerza terrible: ni las riquezas,  ni Marte, ni las torres, ni las negras  naves que sufren el embate  de las olas la pueden evitar.  -Entre los mortales maltratados  por el destino no habrá  otro más miserable que tú  -No sé que deidad se unió  a la perversa intención…para infundir  en los muy  malaventurados la funesta rencilla  de apoderarse del mando  y del supremo poder.  -Ningún mortal sea quien  fuere, puede nunca resistir  cuando es un dios quien lo empuja  Acerca de los hombres  -En lo que a los dioses se  refiere, no cometer impiedad;  pues las insolentes bravatas  que castigan a los soberbios con  atroces desgracias, les enseñan a  ser prudentes en la vejez  -Nada temo, pues mantengo  la verdad que es poderosa.  -El tiempo es la única prueba  del hombre justo, ya que al malvado  basta un día sólo para conocerlo  -.No he nacido para compartir  odio, sino amor  -Nada ocurre en la vida humana  exento de dolor.
-Los que creen que solamente  ellos poseen la sabiduría, la elocuencia  y el valor que no tienen  los demás, al ser examinados, se  encuentran vacíos.  -No con palabras deseo hacer  ilustre mi vida, sino con obras.  -Quien desea vivir más de lo  debido…manifiesta ser muy  torpe…los largos días le colocan  muy cerca del dolor.  -¿Qué beneficio te trae la destrucción  de la patria?  -Lo ve todo, lo ve todo siempre  el Tiempo, que un día eleva a  unos, y otro, a otros.  -No juzgar feliz a nadie antes  de que llegue al término de su vida  sin haber sufrido una desgracia.  -Los sufrimientos, la vejez y  también mi índole propia, me han  enseñado a condescender con  todo.  -Los hijos no deben guardar  memoria de las fatigas que pasen  por el autor de sus días.  -El orgullo en la desgracia no  es conveniente.  -No quiero obligarte con juramento  como si fueras hombre  malvado  -No conozco a ningún hombre  justo que de todo hable bien  -Cuando el hombre yerra no  es necio ni infeliz si, reconociendo  su error, se enmienda y no es terco;  la terquedad acusa ignorancia  -Quien estime a un amigo más  que a su propia patria, no lo estimo  en nada  -Nadie está fuera del alcance  de la desgracia  -Ni el Istro ni el Fasis podrán  lavar con sus aguas las impurezas  que ese palacio encierra.  -La maldición de tu padre y  de tu madre…te arrojará de esta  tierra, donde si ahora ves la luz,  luego no verás más que tinieblas  -La imprudencia es para el  hombre la mayor de las  desgracias…la prudencia la primera  condición para la felicidad.  -Lo mejor es abandonarse a  la suerte siempre que se pueda  Sobre tiranos y ciudadanos  
-El orgullo genera tiranos..si  hay algún orgulloso que de obra y  de palabra proceda sin temor a la  justicia ni respeto a los templos de  los dioses, que cruel destino le castigue  por su culpable arrogancia;  y lo mismo al que se enriquece con  ilegítimas ganancias.  -Aunque tú seas rey, te contestaré  lo mismo que si fuera  tu igual, pues derecho tengo a  ello.  -¿Te atreviste a desobedecer  las leyes?  Como que no era Júpiter  quien me las había promulgado,  ni tampoco Justicia, la compañera  de los dioses infernales,  ha impuesto esa leyes a los  hombres, ni creí yo que tus decretos  tuvieran fuerza para borrar  e invalidar las leyes divinas.  -Todos estos dirían que lo  que he hecho es de su agrado,  si el miedo no les trabase la lengua.  Pero los tiranos tienen ésta  y muchas otras ventajas, y les  es permitido hacer y decir cuanto  quieran.  
-A quien la ciudad coloca en  el trono, a éste hay que obedecer  en las cosas pequeñas,  en las justas y en las que no  sean ni pequeñas ni justas.  -No hay mayor mal que la  anarquía…hay que defender el  orden y la disciplina, y no dejarse  nunca dominar por una mujer.  -Obedeceré a los que están  en el poder; porque el querer  hacer más que lo que una  puede, no es cosa razonable.  Acumulación de riquezas  -Por que toda la raza de  los adivinos es amiga del dinero  Y la de los tiranos desea  enriquecerse torpemente  -Amontona riqueza y vive  fastuosamente como un  tirano…si con todo te falta la  alegría…el placer…no lo compraría  por la sombra del humo  -La esperanza del lucro  pierde muchas veces a los  hombres  -No ha habido entre los  hombres invención más funesta  que la del dinero  -Lo adquirido con engaño  o con injusticia no se conserva  -No debe uno querer lucrar  en todo negocio. Pues por amor  de ilícitas ganancias, más hombres  verás perdidos que salvados  -Malas ganancias acarrean  desgracias.  Servicio público  -Servir a sus semejantes  es el mejor empleo que un  hombre puede hacer de su ciencia  y su riqueza.  -¡Oh riqueza y realeza y  arte de gobernar, el más difícil  de todos en esta vida agitada  por la envidia!  Tengo la convicción que las  ideas de Sófocles, no están demás  para el ciudadano y el gobernante.
rubenmv99@yahoo.com