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  • Viernes 20 de Febrero de 2026

Familias de Jonuta ven prosperidad real con el programa Pescando Vida

“Aparte de que nos dan un apoyo mensual, el pescado sigue creciendo y tenemos ya un plato para comer a la mesa, que antes no había”, cuenta doña Laura Josefina Salvador Pascual

Publicado el:

Redacción


Pescando Vida: La metamorfosis del Río Chico y el renacer de las mujeres de Jonuta Pescando Vida: La metamorfosis del Río Chico y el renacer de las mujeres de Jonuta

El paisaje en la ribera del río Chico ha cambiado. No solo son las fachadas de una docena de casas que ahora lucen colores vivos, ni el orden impecable de los patios y jardines que florecen tras cruzar el puente. 

Lo que realmente marca el pulso de esta comunidad son las hileras de jaulas flotantes que, desde el año pasado, han convertido el cauce del río en un motor de esperanza y soberanía alimentaria.

Aquí, donde el "Mono Sagrado" abraza la tierra con su corriente poderosa, el programa Pescando Vida, impulsado por el Gobernador Javier May Rodríguez, está escribiendo una historia de justicia social para quienes por décadas fueron invisibles.

Del olvido a la abundancia

Para doña Laura Josefina Salvador Pascual, el pasado tenía el sabor amargo de la incertidumbre. "No había trabajo. Nadie daba trabajo", evoca sentada sobre un cayuco. En el rancho, la falta de oportunidades se traduce en hambre. 

Al no poseer tierras de cultivo, Laura y su familia estaban condenadas al olvido de los censos oficiales.

"Nosotros no lo creíamos. Anteriormente venían los políticos, prometían y no cumplían. Cuando nos avisaron que sí estábamos en el programa, y que incluso vendrían a supervisarnos para hacer las cosas bien, supimos que esto era diferente", relata conmovida.

Hoy, la realidad es otra. El programa no solo entrega un apoyo económico mensual; ha devuelto la dignidad a la mesa. "Nada más bajamos al río y sacamos el pescado. Una parte es para comer y otra para vender", afirma Laura, quien ahora lidera, junto a 19 vecinos, la Comunidad de Aprendizaje Acuícola (CAA) bautizada con esperanza como “Tilapia de la 4T”.

El despertar de las emprendedoras

La transformación no es solo económica, es profunda y personal. Doña Laura ya no se ve solo como una habitante de la ribera, sino como una emprendedora capaz.

Familias sin tierra en Jonuta ahora producen y venden tilapia con apoyo técnico y jaulas flotantes en el río Chico.

Bajo la guía de técnicos especializados, ha dominado el ciclo de vida de la tilapia: desde el manejo de alevines hasta la dosificación exacta del alimento que distribuyen las camionetas del programa por toda la zona.

En esta misma vereda, la historia de doña Lucía López Pérez refuerza este espíritu de lucha. Apoyada en su bastón de guásimo, camina con paso firme hacia sus jaulas. 

A sus años, ha cambiado el cansancio de lavar ropa ajena y "ver caras" por el orgullo de un negocio propio.

"Jamás nadie me había hecho un regalo así. Sería una tristeza dejar que este mobiliario se pierda. Voy a trabajar hasta donde Dios me dé fuerzas", sentencia Lucía, quien ahora vende tilapias de hasta un kilo en el mercado local o directamente en su puerta.

Un proyecto de vida familiar

Pescando Vida se ha convertido en un tejido que une a las familias. En la casa de Laura, diez integrantes se turnan para alimentar a los peces; en la de Lucía, su hija, yerno y nieto se suben al cayuco para trabajar las jaulas. 

Mientras arrojan el alimento, Lucía les habla a los peces, viendo en ese bullicio del agua el resultado de un gobierno que miró hacia los ríos.

La clave del éxito:

  • Asistencia Técnica: Un experto acompaña a cada comunidad para asegurar que el pez crezca sano.
  • Suministro Constante: Logística eficiente para la entrega de alimento balanceado.
  • Enfoque de Género: Mujeres que antes no tenían acceso a programas agrícolas hoy encabezan la producción acuícola.

"Que Dios cuide al Gobernador y a todos los que hicieron esto posible", concluye doña Lucía mientras observa el cardumen agitar la superficie del río Chico. 

Para estas mujeres de Jonuta, el programa no es solo una ayuda; es la certeza de que la prosperidad, finalmente, llegó remando hasta su orilla.