“Que un Presidente dirija personal y públicamente los mecanismos del Gobierno federal contra ciudadanos designados públicamente por razones políticas sienta un precedente nuevo y peligroso en nuestra república”, escribió el grupo. “Sin importar el partido o la ideología política, todo estadounidense debe rechazar la idea de que el imponente poder de la presidencia pueda usarse para perseguir venganzas individuales”.
Donald Trump, quien aspira a un tercer periodo en la Presidencia aunque la Constitución se lo prohíbe, ha recibido recientemente muestras de resistencia desde distintos frentes de la sociedad.
Apenas ayer se dio a conocer una encuesta que demuestra que cerró el primer trimestre de su segundo mandato con un índice de aprobación de 45 por ciento, más alto que el 41 por ciento que obtuvo en el mismo periodo de su primera vez, pero muy por debajo de todos los presidentes electos en ese país luego de la Segunda Guerra Mundial.
El índice promedio del primer trimestre para todos los presidentes elegidos entre 1952 y 2020 es del 60 por ciento, planteó una encuesta de Gallup, firma global de análisis y consultoría.
La reacción de los republicanos prominentes llega en ese contexto.
“A principios de este mes, Trump emitió dos órdenes ejecutivas que revocaban las autorizaciones de seguridad de Chris Krebs, quien dirigió la Agencia de Seguridad de Infraestructura y Ciberseguridad durante su primer mandato y refutó sus afirmaciones de que las elecciones de 2020 habían sido manipuladas y robadas, y de Miles Taylor, quien fuera jefe de gabinete del Departamento de Seguridad Nacional. En 2018, Taylor escribió anónimamente un ensayo de opinión en The New York Times, acusando a Trump de una ‘amoralidad’ desenfrenada y denunciando una ‘resistencia’ interna del Gobierno”, explicó el diario hoy.
