FREE LANCE.
Padrón deportivo
De cristalizar el Injudet el padrón de ligas deportivas que utilizan las instalaciones públicas para celebrar sus torneos, la dependencia dará un paso importante en el ordenamiento para el uso de la infraestructura e intentar acabar con los negocios, que al amparado de fomentar el deporte, tienen ciertos directivos.
Supuestamente este mismo año el censo quedará finalizado, cuyos resultados sería substancial los conozca la opinión pública a través de las diversas herramientas o plataformas de comunicación que existen actualmente y la sociedad deportiva esté informada en temas torales.
Para nadie es un secreto que en deportes de conjunto, como el balompié, los torneos organizados en las canchas desde las más modestas hasta las que tienen una importante tradición, son una fuente de ingresos para los organizadores, por los diversos cobros que estos aplican por competir en sus competencias.
Este fenómeno tiene muchos años de existir. En los medios de comunicación, con el paso de los años, se ventilaron varios casos de enfrentamientos de presidentes de ligas por el control de un espacio deportivo, en particular los ubicados en la Ciudad Deportiva, por lo que representa este lugar.
Cada administración en poco o mayor medida inyectó recursos en reconstrucción de áreas deportivas, pero quienes las usufructúan y obtienen ganancias se olvidaron del mantenimiento de las mismas. El Injudet acusó que toda la infraestructura deportiva recibida y bajo su resguardo estaba en pésimas condiciones.
Lamentablemente, las unidades deportivas también son víctimas de sudodeportistas que ante la falta de vigilancia las destruyen y roban todo aquel material posible de comercializar. Con ambos problemas señalados es imposible que alcance el dinero público para contar con zonas deportivos en buenas condiciones.
De actuar la dependencia deportiva estatal con la convicción firme de regularizar a todos los que utilizan un área deportiva para sus torneos, tendrá el reconocimiento de la sociedad deportiva. Es derecho de todos acceder a una instalación deportiva pública y junto con ello hay deberes por cumplir.
El poder es el poder.
Supuestamente este mismo año el censo quedará finalizado, cuyos resultados sería substancial los conozca la opinión pública a través de las diversas herramientas o plataformas de comunicación que existen actualmente y la sociedad deportiva esté informada en temas torales.
Para nadie es un secreto que en deportes de conjunto, como el balompié, los torneos organizados en las canchas desde las más modestas hasta las que tienen una importante tradición, son una fuente de ingresos para los organizadores, por los diversos cobros que estos aplican por competir en sus competencias.
Este fenómeno tiene muchos años de existir. En los medios de comunicación, con el paso de los años, se ventilaron varios casos de enfrentamientos de presidentes de ligas por el control de un espacio deportivo, en particular los ubicados en la Ciudad Deportiva, por lo que representa este lugar.
Cada administración en poco o mayor medida inyectó recursos en reconstrucción de áreas deportivas, pero quienes las usufructúan y obtienen ganancias se olvidaron del mantenimiento de las mismas. El Injudet acusó que toda la infraestructura deportiva recibida y bajo su resguardo estaba en pésimas condiciones.
Lamentablemente, las unidades deportivas también son víctimas de sudodeportistas que ante la falta de vigilancia las destruyen y roban todo aquel material posible de comercializar. Con ambos problemas señalados es imposible que alcance el dinero público para contar con zonas deportivos en buenas condiciones.
De actuar la dependencia deportiva estatal con la convicción firme de regularizar a todos los que utilizan un área deportiva para sus torneos, tendrá el reconocimiento de la sociedad deportiva. Es derecho de todos acceder a una instalación deportiva pública y junto con ello hay deberes por cumplir.
El poder es el poder.