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También en el deporte
Al celebrase hoy el Día Internacional de la Mujer, y mañana lunes el paro nacional feminista en todo el país, independientemente si se está o no de acuerdo con este último, es propicia la ocasión para señalar que también en la actividad deportiva las damas sufren desde humillaciones hasta abuso sexual.
Generalmente los que comenten esta clase de delitos son instructores o maestros quienes aprovechan la inocencia de sus alumnas, porque estos actos ignominiosos, mayormente lo padecen la niñas en su primeros años de vida.
Es difícil saber si los casos son numerosos o mínimos, porque las ofendidas tienen miedo a denunciar debido a amenazas de su agresor o porque los padres no le crean, ya que algunos jefes de familias dan, indebidamente, toda su confianza al entrenador y no creerían una denuncia de su hija en contra el instructor.
Un comportamiento desacertado y que merece el repudio total, es el de ciertos entrenadores que confunden la disciplina con los gritos, humillaciones y hasta insultos a sus pupilas. Desafortunadamente, algunos padres aprueban esos actos con el argumento que disciplinan a la atleta y lo que hacen es que aborrezca el deporte.
Las atletas mayores de edad y de alta competencia no están exentas de la violencia de género desde insinuaciones veladas a bloqueos y obstáculos a sus carreras deportivas por parte de directivos del deporte que practican y de las autoridades deportivas, al atreverse a denunciar corrupciones y corruptos del quehacer deportivo, entre otras cosas.
Aunque a nivel oficial y de organizaciones feministas no gubernamentales promueven campañas para advertir a las mujeres de la violencia de género, sería trascendente que las asociaciones y autoridades deportivas locales hagan lo propio para reforzar estos esfuerzo a nivel deportivo.
En toda la historia deportiva de la entidad los casos de abuso sexual a deportistas que salieron a la luz pública son escasos, pero no debe esperarse a que se atrevan a denunciar aquellos que por una u otra razón permanecen ocultos y por la falta de una campaña al respecto se acumulen más hechos. Felicidades a todas la mujeres que desde su trinchera contribuyen al desarrollo del estado, el país y el mundo. El poder es el poder.
Generalmente los que comenten esta clase de delitos son instructores o maestros quienes aprovechan la inocencia de sus alumnas, porque estos actos ignominiosos, mayormente lo padecen la niñas en su primeros años de vida.
Es difícil saber si los casos son numerosos o mínimos, porque las ofendidas tienen miedo a denunciar debido a amenazas de su agresor o porque los padres no le crean, ya que algunos jefes de familias dan, indebidamente, toda su confianza al entrenador y no creerían una denuncia de su hija en contra el instructor.
Un comportamiento desacertado y que merece el repudio total, es el de ciertos entrenadores que confunden la disciplina con los gritos, humillaciones y hasta insultos a sus pupilas. Desafortunadamente, algunos padres aprueban esos actos con el argumento que disciplinan a la atleta y lo que hacen es que aborrezca el deporte.
Las atletas mayores de edad y de alta competencia no están exentas de la violencia de género desde insinuaciones veladas a bloqueos y obstáculos a sus carreras deportivas por parte de directivos del deporte que practican y de las autoridades deportivas, al atreverse a denunciar corrupciones y corruptos del quehacer deportivo, entre otras cosas.
Aunque a nivel oficial y de organizaciones feministas no gubernamentales promueven campañas para advertir a las mujeres de la violencia de género, sería trascendente que las asociaciones y autoridades deportivas locales hagan lo propio para reforzar estos esfuerzo a nivel deportivo.
En toda la historia deportiva de la entidad los casos de abuso sexual a deportistas que salieron a la luz pública son escasos, pero no debe esperarse a que se atrevan a denunciar aquellos que por una u otra razón permanecen ocultos y por la falta de una campaña al respecto se acumulen más hechos. Felicidades a todas la mujeres que desde su trinchera contribuyen al desarrollo del estado, el país y el mundo. El poder es el poder.