FREE LANCE.
Fama y oscuridad.
Algunas de las glorias deportivas de la entidad por razones de salud tienen o tuvieron que recurrir a la solidaridad de la sociedad en general por falta de dinero o la carencia de seguridad social; lo cual es un memorándum que la vida deportiva de una persona es breve y es necesario proyectar un porvenir seguro.
Dentro del llamado deporte “amateur”, abundan las historias de competidores que por recomendaciones de sus familiares o iniciativa propia priorizaron su preparación académica; mientras, otros combinaron una y otra actividad con resultados positivos en ambos quehaceres.
También hay jóvenes, generalmente miembros de familia de clase humilde, que usaron al deporte como una alternativa para ganar dinero y con mucha hambre de triunfo se instalaron en la cúspide de los éxitos y la fama, donde abundan los amigos ocasionales para dilapidar el poco o mucho dinero obtenido.
Varios de estos personajes embriagados de fama y elogios menospreciaron su destino. Dejaron de lado que la salud se deteriora con los años y los excesos. Como dice el clamor popular: “lo que no hagas por ti nadie lo hará”.
La actividad deportiva perdió la esencia de sus inicios, al apoderarse de la misma de intereses extradeportivos y ahora la dominan de acuerdo a sus beneficios comerciales, donde ciertos atletas disfrutan de sumas altas de dinero por patrocinio o sueldos estratosféricos.
Indiscutiblemente la carrera activa de un deportista es efímera, pero después de ella existen muchas formas de ganarse la vida, si no se tiene carrera técnica o universitaria, como entrenador y servidor público en la especialidad, entre otros, pero es ineludible estudiar y capacitarse persistentemente.
Este análisis sin dedicatoria en especial, es una reflexión constructiva para las actual y nuevas generaciones de deportistas. Evidentemente hay una gran cantidad de ejemplos a imitar de hombres y mujeres que practicaron un deporte y hoy son profesionistas destacados y otros todavía destacan en el deporte desde otra función. De la fama no se vive. El poder es el poder.
Dentro del llamado deporte “amateur”, abundan las historias de competidores que por recomendaciones de sus familiares o iniciativa propia priorizaron su preparación académica; mientras, otros combinaron una y otra actividad con resultados positivos en ambos quehaceres.
También hay jóvenes, generalmente miembros de familia de clase humilde, que usaron al deporte como una alternativa para ganar dinero y con mucha hambre de triunfo se instalaron en la cúspide de los éxitos y la fama, donde abundan los amigos ocasionales para dilapidar el poco o mucho dinero obtenido.
Varios de estos personajes embriagados de fama y elogios menospreciaron su destino. Dejaron de lado que la salud se deteriora con los años y los excesos. Como dice el clamor popular: “lo que no hagas por ti nadie lo hará”.
La actividad deportiva perdió la esencia de sus inicios, al apoderarse de la misma de intereses extradeportivos y ahora la dominan de acuerdo a sus beneficios comerciales, donde ciertos atletas disfrutan de sumas altas de dinero por patrocinio o sueldos estratosféricos.
Indiscutiblemente la carrera activa de un deportista es efímera, pero después de ella existen muchas formas de ganarse la vida, si no se tiene carrera técnica o universitaria, como entrenador y servidor público en la especialidad, entre otros, pero es ineludible estudiar y capacitarse persistentemente.
Este análisis sin dedicatoria en especial, es una reflexión constructiva para las actual y nuevas generaciones de deportistas. Evidentemente hay una gran cantidad de ejemplos a imitar de hombres y mujeres que practicaron un deporte y hoy son profesionistas destacados y otros todavía destacan en el deporte desde otra función. De la fama no se vive. El poder es el poder.