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Figura femenil.
Al conmemorar el Día Internacional de la Mujer, en el ámbito deportivo se les rindió homenaje a las deportistas que por su talento, tenacidad y disciplina acuñaron una trayectoria brillante; pero se olvida a aquellas mamas, hermanas o familiares que religiosamente tuvieron la tarea de llevar al niño o la niña a los entrenamientos y competencias.
La carrera de la mayoría de los deportistas masculino o femenino está asociada íntimamente a la figura mujeril, principalmente a la jefa de familia, debido al esposo que trabaja, divorcio, viudez o madre soltera y, por ello, es el pilar principal para que el hijo o la hija cristalicen sus sueños deportivos dentro y fuera del lugar de origen.
Es común ver las tribunas de las canchas y gimnasios, durante los entrenamientos, a una abrumadora mayoría de damas, familiares de los competidores, en espera de finalizar los trabajos del entrenador para retornar al hogar con el deportista y repetir la escena al día siguiente y semana tras semana, porque es la única manera de alcanzar el éxito en el deporte.
También, en los juegos deportivos y competencias la presencia de la mujer sobresale para motivar al familiar que contiende por una medalla y felicitarlo si logra la hazaña o brindarle consuelo en la derrota. El papel del sector femenino detrás de los deportistas es relevante y primordial.
Sinnúmero de las glorias del deporte tabasqueño del pretérito y el presente, tuvieron y tienen, a una mujer como el motor básico, antes y durante sus vidas deportivas, porque siempre están con ellos sin importar cambios de directivos del deporte, de categoría y entrenador y grillas, entre otras cosas.
El reconocimiento a la mujer deportista en el marco de una conmemoración dedicada al sector femenino, lo tiene bien merecido; sin olvidar, que en diversos casos existe una mamá, hermana o tía quien con precisión de reloj acompañó al competidor desde su nacimiento como atleta e, incluso, hasta su retiro. El poder es el poder.
La carrera de la mayoría de los deportistas masculino o femenino está asociada íntimamente a la figura mujeril, principalmente a la jefa de familia, debido al esposo que trabaja, divorcio, viudez o madre soltera y, por ello, es el pilar principal para que el hijo o la hija cristalicen sus sueños deportivos dentro y fuera del lugar de origen.
Es común ver las tribunas de las canchas y gimnasios, durante los entrenamientos, a una abrumadora mayoría de damas, familiares de los competidores, en espera de finalizar los trabajos del entrenador para retornar al hogar con el deportista y repetir la escena al día siguiente y semana tras semana, porque es la única manera de alcanzar el éxito en el deporte.
También, en los juegos deportivos y competencias la presencia de la mujer sobresale para motivar al familiar que contiende por una medalla y felicitarlo si logra la hazaña o brindarle consuelo en la derrota. El papel del sector femenino detrás de los deportistas es relevante y primordial.
Sinnúmero de las glorias del deporte tabasqueño del pretérito y el presente, tuvieron y tienen, a una mujer como el motor básico, antes y durante sus vidas deportivas, porque siempre están con ellos sin importar cambios de directivos del deporte, de categoría y entrenador y grillas, entre otras cosas.
El reconocimiento a la mujer deportista en el marco de una conmemoración dedicada al sector femenino, lo tiene bien merecido; sin olvidar, que en diversos casos existe una mamá, hermana o tía quien con precisión de reloj acompañó al competidor desde su nacimiento como atleta e, incluso, hasta su retiro. El poder es el poder.