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Vandalismo y robo.
Por un lado se invierten recursos públicos estatales o municipales, en la construcción o reconstrucción de infraestructura deportiva, y por otro las mismas sufren el vandalismo con lo cual no habrá dinero que alcance para esta clase de inversión en menoscabo de los deportistas y la seguridad de estos.
La Unidad Deportiva de la Colonia Primero de Mayo un paradigma de este problema, que desde su construcción en la época del gobierno del fallecido licenciado Salvador Neme Castillo, fue de mala calidad, ha recibido la inyección de dinero de varias administraciones para rehabilitación y hasta la edificación de una pista de atletismo.
Lamentablemente dicho lugar, mejor conocido por los beneficiarios como “Guayabal”, es víctima recurrente de la destrucción de su entorno por seudo deportistas y el pillaje de los delincuentes que aprovechan todo aquello que es comercializable para robarlo.
La administración pasada retiró la malla ciclón que todavía quedada alrededor del centro deportivo y colocó una de mejor calidad. Al poco tiempo los ladrones se llevaron un tramo y durante los primeros días del presente años desapareció otro pedazo. Con esto no hay seguridad al carecer de control para la entrada y salida de personas al lugar, sobre todo de noche.
Además del problema en cuestión, hace tiempo un “paracaidista” construyó una vivienda rustica en el interior del espacio deportivo y obviamente esto genera contaminación de parte de los habitantes de la morada; asimismo se convierte en prototipo para el arribo de otras personas que pretenderán imitar al colonizador.
Aunque hubo críticas por la construcción de la citada unidad deportiva al poseer de vecino una sub estación de energía eléctrica de donde salen cables de alta tensión que atraviesan el espacio aéreo el terreno deportivo; el sitio se ubica en una de las entradas a la capital tabasqueña y merece una buena presentación.
El robo y daño sufrido por la Unidad Deportiva Primero de Mayo lo sobrelleva desde prácticamente su inauguración y es un trance que padecen otras a lo largo y ancho del territorio tabasqueño.
Independientemente, que en muchos de ellos la calidad de la construcción y rehabilitación es pésima, la sociedad deportiva y gobierno tienen que unir esfuerzos para cuidarlas; mientras el último en mención evitar la desviación de recursos en este tipo de infraestructura “por el bien de todos”. El poder el poder.
La Unidad Deportiva de la Colonia Primero de Mayo un paradigma de este problema, que desde su construcción en la época del gobierno del fallecido licenciado Salvador Neme Castillo, fue de mala calidad, ha recibido la inyección de dinero de varias administraciones para rehabilitación y hasta la edificación de una pista de atletismo.
Lamentablemente dicho lugar, mejor conocido por los beneficiarios como “Guayabal”, es víctima recurrente de la destrucción de su entorno por seudo deportistas y el pillaje de los delincuentes que aprovechan todo aquello que es comercializable para robarlo.
La administración pasada retiró la malla ciclón que todavía quedada alrededor del centro deportivo y colocó una de mejor calidad. Al poco tiempo los ladrones se llevaron un tramo y durante los primeros días del presente años desapareció otro pedazo. Con esto no hay seguridad al carecer de control para la entrada y salida de personas al lugar, sobre todo de noche.
Además del problema en cuestión, hace tiempo un “paracaidista” construyó una vivienda rustica en el interior del espacio deportivo y obviamente esto genera contaminación de parte de los habitantes de la morada; asimismo se convierte en prototipo para el arribo de otras personas que pretenderán imitar al colonizador.
Aunque hubo críticas por la construcción de la citada unidad deportiva al poseer de vecino una sub estación de energía eléctrica de donde salen cables de alta tensión que atraviesan el espacio aéreo el terreno deportivo; el sitio se ubica en una de las entradas a la capital tabasqueña y merece una buena presentación.
El robo y daño sufrido por la Unidad Deportiva Primero de Mayo lo sobrelleva desde prácticamente su inauguración y es un trance que padecen otras a lo largo y ancho del territorio tabasqueño.
Independientemente, que en muchos de ellos la calidad de la construcción y rehabilitación es pésima, la sociedad deportiva y gobierno tienen que unir esfuerzos para cuidarlas; mientras el último en mención evitar la desviación de recursos en este tipo de infraestructura “por el bien de todos”. El poder el poder.