Granier es inocente y reincidente
Vuelve a su papel de víctima; busca abrirle paso a Favioncito
El químico Andrés Granier Melo reapareció públicamente en la escena política local hace unos días. Lo hizo en la mayor tribuna mediática, “Telereportaje” para repetir, con gesto compungido y lastimero, que su encarcelamiento fue producto de una persecución política por parte de su antecesor, Arturo Núñez Jiménez.
Amagó nuevamente con proceder legalmente contra quienes armaron su expediente judicial que lo mantuvo en prisión el sexenio pasado, según su parecer, el exgobernador, el exfiscal Fernando Valenzuela Pernas, el titular del TSJE, Jorge Priego Solís y la jueza que llevó su caso en el ámbito local, Guadalupe Cadena Sánchez.
Hay que recordar que él estuvo preso en la Cárcel de Tepepan acusado de defraudación fiscal por la entonces Procuraduría General de la República; los cargos imputados en el estado eran parte de otro proceso penal, este del fuero común.
Esta reiterada victimización obedece, más bien, a una intencionalidad política del “Chelo” Granier, a las aspiraciones, con miras al 2024, de él o de su hijo, Fabián Granier Calles, quien también estuvo preso, como su padre, por el mismo delito federal.
Los tabasqueños sabemos qué pasó en su gobierno y quiénes son en realidad Andrés Granier Melo y su hijo Fabián Granier Calles, hoy convertidos en campeones de la honestidad. Como plañideras, se dicen amenazados y vigilados por sus “verdugos”.
El químico no es un hombre probo ni encabezó un gobierno honesto y transparente. Institucionalizó la corrupción, permitió y toleró el saqueo, principalmente de su círculo más cercano, como Héctor López Peralta, por citar un ejemplo.
Su gobierno ha sido catalogado como uno de los peores de la historia de Tabasco. Mismo destino que comparte su sucesor y supuesto perseguidor, Arturo Núñez.
Quién no recuerda que su hijo Fabián, que hoy se desgarra las vestiduras y señala con el dedo flamígero a los “corruptos” desde la tribuna legislativa, montó una oficina en la Quinta Grijalva para repartir, en dinero y en especie, todo lo que le redituara políticamente, como si ese dinero saliera de su bolsillo.
Las historias de sus escándalos y enriquecimiento ilícito, como la utilización del avión oficial para sus encuentros amorosos, los bienes inmuebles que adquirió en Miami con dinero de los tabasqueños y una larga lista de latrocinios. Todo eso se puede consultar en las páginas de los diarios que las publicaron en su tiempo.
Granier asegura que tanto él como Fabián han recibido amenazas de atentar contra su vida, que los escoltas que le había asignado el actual gobierno estatal hacían más bien labores de espionaje y no de protección, por lo que decidió regresarlos.
Acusó a la jueza Guadalupe Cadena de actuar por consigna para mantenerlo en prisión por delitos que dice que no cometió. El químico había sido condenado, en el fuero común, a 10 años, 10 meses y 15 días de prisión por el delito de peculado, según el expediente 157/2013.
Hay que recordar que, con la llegada del nuevo gobierno tabasqueño, se dieron una serie de situaciones que permitieron su liberación. Enrique Priego Oropeza, exgobernador interino, asumió la presidencia del TSJ, Gregorio Romero Tequextle fue designado magistrado de ese poder, quien es padre de Miguel Alberto Romero, abogado defensor de Granier y exconsejero político en su gobierno.
La jueza Leda Ferrer Ruiz sustituyó a Cadena Sánchez en el caso. Fue ella quien absolvió de los cargos que le imputaban al químico. De modo que se puede colegir que su liberación fue por cuestiones políticas y no por enmendar una injusticia como sigue proclamando a los cuatro vientos.
No agradó al gobierno tabasqueño lo declarado por Granier en lo concerniente a que los escoltas que le asignaron actuaban más como orejas, que había cámaras que vigilaban su domicilio. El gobernador Carlos Manuel Merino Campos, le sugirió que presente las “denuncias correspondientes ante cualquier hecho presuntamente delictivo”, que no se quede en lo mediático. “Desconozco dónde está su casa o a qué cámara se refiera, pero ahí con la Fiscalía pueden investigar”.
De Priego Oropeza obtuvo una respuesta similar, que, si tiene pruebas de sus dichos que las presente, para que Cadena “reciba sentencia en su contra”. Ella actualmente es magistrada.
Es una advertencia de que no le queda ni gusta su papel de víctima, que una cosa es hablar y otra muy distinta probar, que bajo la apariencia de un hombre bonachón y generoso se esconde un político ladrón y deshonesto.