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La Verdad del Sureste

Javier Sicilia y Manuel Espino, dos políticos patéticos.


Javier Sicilia, inspirado poeta colaborador de “Proceso” emergió al escenario nacional e incluso internacional debido al artero crimen de su hijo y otros amigos. Causa dolorosa que justifica el reclamo de justicia de un padre adolorido. Ineludible dolor humano que todos compartimos. A partir de entonces sacudió al país con marchas liderando a padres que como él, han sido privados de lo más querido: sus hijos. Clamor inobjetable.

    A partir de ese incalificable crimen ha recorrido el país, en busca de justicia para su causa y otras en que el Gobierno mexicano ha mostrado ineptitud o franco solapamiento de los asesinos. Se tornó la voz de los acallados. Solo que Javier Sicilia ha incurrido en la desmesura. A la fecha parece pretender convertirse en la referencia obligada de la vida pública del país.

    Ahora incurre en la política nacional al proponer el voto nulo. Cuando la sociedad tiene la oportunidad de reorientar el rumbo del país mediante un proceso pacífico, civilizado. El voto nulo, diga lo que diga don Javier Sicilia no deja cosa valiosa alguna. En 2006 hubo quienes lo promovieron por que “se iba a desatar un proceso gigantesco de repudio al sistema y a todos los partidos”. A partir del voto nulo o el no voto, se iba a revolucionar la historia nacional, dijeron. ¿Qué pasó? NADA. Desde el siguiente día del fraude, el voto nulo “pasó a la historia”, por que nadie lo recordó.

    ¿Creerá Sicilia que con el voto nulo alcanzará la justicia en el caso del crimen de su hijo? Don Javier Sicilia lo promueve y aberrantemente cita a los candidatos a la presidencia a un diálogo…de sordos. ¿Qué sentido tiene acudir a la invitación de Sicilia que ha descalificado desde el principio TODO el proceso electoral? Entre los que buscan el voto ciudadano y el que niega su mínima eficacia ¿qué diálogo puede concretarse? Considero que los tres y medio candidatos, por que el del PANAL es “medio”, cometieron el error de acudir a esa cita. Nada provechoso se logrará, a menos que don Javier Sicilia busque los reflectores de los medios nacionales. Por eso reitero: es un patético caso de ciudadano desvalido ante la injusticia que incursiona en la política. No es que no tenga derecho a participar en el proceso electoral, pero es muy cuestionable o incomprensible que lo haga desde su negativa a reconocerle valor alguno. A la hora de redactar esta nota, ya exhibió en toda su pobreza a Peña Nieto y a la paupérrima “Chepina” la hizo arrodillarse pidiendo clemencia por el gobierno de Calderón en que “agarró la pata a la vaca sacrificada”. Sicilia ahora parece el abanderado por la justicia y factotum del proceso electoral y…otros asuntillos.

    Manuel Espino, al fin llegó a su fin; se “espinó”. Después de años en que denunció las trapacerías y crímenes del PRI, ahora declara que Enrique Peña Nieto es el único que garantiza la mejoría de México. Es el salvador cuando el país se debate en la peor crisis externa que transmite sus efectos a una economía y sociedad, como la nuestra, podrida por la corrupción, la desigualdad, la carestía, el hambre, la emigración, el desempleo y otras linduras que Calderón niega y que Gurría no percibe. Espino, al sumarse al PRI, procede en situación sospechosa: cuando amenazan las autoridades de Estados Unidos de NA proceder penalmente contra el hijo de Martha Sahagún e hijastro de Vicente Fox: Manuel Bribiesca Sahagún. Su persona es carne de presidio…yanqui. Manuel Espino debe su carrera política a Fox, es un elemento clave de sus fieles seguidores.

    ¿Se arrimó al PRI en toma y daca de favores? A Peña Nieto, en el tobogán de una derrota anunciada, le ofrece un puñado de votos. Ya se los pagaría, en caso de triunfar, que no logrará, con la protección al “hijastro incómodo” de Vicente Fox. De otra manera no se entiende que quien se declaró acérrimo enemigo del PRI, ahora súbitamente se incorpore a la campaña de Peña Nieto. Otro Espino, “Clavillazo” fue congruente con su célebre expresión: ¡Nomáaas”. Manuel Espino, no. Incurre en el escenario político como patético payaso con piruetas lamentables.

    ¡Ah!, no perdamos de vista. Pese a que  Manuel Espino repudia abiertamente a la corriente de López Obrador, confesó que antes de acudir al PRI, se entrevistó con todos los políticos próximos a AMLO.

    ¿Con qué propósito? Pues obvio, contemplando hacer el trato que Peña Nieto estuvo dispuesto a convenir: votos a cambio de complicidad futura protegiendo a “Manuelito” Bribiesca  el bribón que saqueó con su madre y Fox a México. Pero los políticos próximos a AMLO sabían que éste no aceptaría un contubernio con Espino y Fox y lo repudiaron. AMLO hace mucho lo afirmó. Su pronóstico fue nuevamente certero. Dijo: el PRI y el PAN son lo mismo. Ahora se comprueba plenamente.

    Peña Nieto y Espino ayuntados,  contentos y felices. El cemento que los une es la corrupción.

    Pero es muy lamentable que Sicilia converja políticamente con Manuel Espino. ¿Será que el atractivo de las candilejas es abrumador?
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