De acuerdo con medios internacionales, el juez federal John Coughenour, a instancias de cuatro estados liderados por demócratas, emitió una orden de restricción temporal que impedirá, al menos por ahora, a la administración aplicar la orden que el presidente, que pertenece al grupo republicano, firmó el lunes durante su primer día en el cargo.
Según se sabe, la orden ya se ha convertido en objeto de cinco demandas por parte de grupos de derechos civiles y fiscales generales demócratas de 22 estados, pues a esta la acusan de cometer una violación flagrante a la Constitución de Estados Unidos.
Respecto a la orden que bloqueó el juez de Seattle, esta pretende como tal negar la ciudadanía estadounidense a los hijos de inmigrantes indocumentados nacidos dentro del territorio, es decir, para ser tomado en cuenta como “originario”, los pequeños deberán contar con al menos un progenitor que haya nacido en Estados Unidos.
La orden pretende modificar la interpretación actual de la Enmienda 14 de la Constitución de Estados Unidos, que establece que toda persona nacida en suelo estadounidense obtiene automáticamente la nacionalidad, independientemente del estatus migratorio de sus padres.
Un punto bueno para los migrantes, es que, si a futuro se aprueba la medida que pretende Donald Trump, esta solamente tocará a los nacidos a partir de la misma, es decir, no tendrá efectos hacia el pasado.
Algo que sí consiguió Donald Trump fue que la Cámara de Representantes de Estados Unidos diera el miércoles 22 de enero su aprobación final a un proyecto de ley que requiere la detención de migrantes que se encuentren en el país sin permiso y que hayan sido acusados de robo y delitos violentos.
Dicha aprobación de ley, misma que llevará el nombre de Laken Riley, se alinea con los planes del mandatario Donald Trump sobre endurecer las medidas contra la inmigración ilegal. Un punto a tomar en cuenta es que esta ley se llama así debido a que era el nombre de una estudiante de enfermería de Georgia que fue asesinada el año pasado por un venezolano, lo que, según la visión republicana, demostró lo drástico que es el debate político sobre la inmigración.
