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La Verdad del Sureste

Kiev queda desierta por cerco de tropas rusas; militares y tanques ocupan calles


Los países europeos, junto con Estados Unidos y Canadá, tomaron la decisión de sacar determinados bancos rusos del sistema internacional Swift como una sanción por la invasión de Ucrania.
Los países europeos, junto con Estados Unidos y Canadá, tomaron la decisión de sacar determinados bancos rusos del sistema internacional Swift como una sanción por la invasión de Ucrania.
Kiev, 26 febrero de 2022.- El avance de los tanques rusos hacia la capital ucraniana, el toque de queda, las constantes alarmas antiaéreas y el éxodo de su población han convertido Kiev en una ciudad fantasma.
“Quiero pensar que los rusos no van a tomar mi ciudad. Porque, le diré la verdad, nosotros, los ucranianos, no queremos vivir en el país que se llama Federación de Rusia. No. Eso es imposible”, comentó a Efe Nina, física de profesión en un perfecto español.
El silencio sepulcral sólo es roto por las sirenas, las campanas de las iglesias y los esporádicos bombazos y disparos que se pueden oír en distintos barrios de la ciudad invadida por última vez hace más de 80 años por las tropas hitlerianas.
UN PAISAJE LUNAR
Los kievitas sólo salen a la calle para hacer acopio de alimentos. Apenas un par de tiendas no han cerrado sus puertas en el centro de la ciudad. Incluso los restaurantes de comida rápida dejaron de servir hace ya dos días. En las pocas tiendas abiertas ya hay colas, ya que la gente se prepara para un asedio. Hace días que las estanterías de algunos supermercados céntricos ya estaban vacías.
Residentes de Kiev reaccionan a los ataques por parte de Rusia en su ciudad
Hay prisa en los rostros de la gente, ya que el Ayuntamiento ha alargado el toque de queda. Ahora, queda prohibido salir a la calle después de las cinco de la tarde.
Más que una ciudad parece un paisaje lunar. Sólo los miembros de las fuerzas de autodefensa rompen la monotonía en las calles con sus patrullas.
“Esto es una locura. Los rusos se están acercando”, comentó uno de ellos frente a la Catedral de Santa Sofía.
Los únicos que no parecen tener miedo a un posible ataque aéreo ruso son los vagabundos, que por una vez puedan campar a sus anchas en plazas y parques. “En el centro la situación es muy tranquila. Prácticamente no hay gente ni coches. Nosotros somos ucranianos, somos democráticos e independientes. Nosotros vamos a proteger nuestro país hasta la última gota de sangre”, explica Nina.
Los que no están para bromas son los miembros de las fuerzas especiales que protegen junto a tanquetas los principales edificios de la ciudad, desde la Presidencia al Gobierno, el Ayuntamiento y la Rada Suprema o Parlamento.
Está terminantemente prohibido tomar imágenes. A un reportero que apuntó contra una sede oficial se le acercaron dos airados soldados para conminarle a que borrara inmediatamente la imagen.
“¡No provoquen! ¡No ayuden al enemigo!”, gritó.
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