• La Verdad del Sureste |
  • Miércoles 04 de Marzo de 2026

Lampedusa, Lewis Carroll, Peter/ RUBÉN MÚJICA VÉLEZ

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RUBÉN MÚJICA VÉLEZ


BANDERA DE INCONGRUENCIAS/ Pineda BANDERA DE INCONGRUENCIAS/ Pineda
Los nuevos gobiernos y sus respectivas nuevas camadas de burócratas deben aprender de lo acontecido a partir del 1º de diciembre de 2000. Es decir del arranque como gobierno del foxi-panismo. Los trompicones de los seguidores del “Gringo que asaltó Los Pinos” no fueron conocidos por buena parte de la ciudadanía. La novatez de los foxistas fue i-m-p-r-e-s-i-o-n-a-n-t-e- . La primera aconteció en el área de Recursos Financieros de cada secretaría y empresa de participación estatal. Con frecuencia acudieron jovencitos “pirrurris” que exigían que les entregaran “el dinero”. Después de airadas reclamaciones, se aclaraba que demandaban los recursos presupuestales. Los burócratas que entregaban esas oficinas, después de pasar por la sorpresa les informaban que manejaban un fondo revolvente destinado a los gastos diarios de sus respectivas áreas. Cosa de 10,000 pesos. Los foxistas-yunquetos querían “el dinero”, creyendo que el presupuesto se encontraban en efectivo, “almacenado” en Recursos Financieros e inmediatamente disponible. El desencanto de los nuevos burócratas fue mayúsculo: había huerta pero sin mangos. Se prolongó su sorpresa al conocer las oficinas en que despacharían.
Frecuentemente les parecieron auténticas pocilgas comparadas con las de empresas de su propiedad. Igualmente cuando exigieron la entrega del auto oficial que usarían. En la secretaría de la Función Pública, casi todos los recién llegados se escandalizaron: ¡un vulgar “Tsurito”, como el odiado AMLO, cuando usaban BMW! Además con gastos para gasolina que apenas cubría los primeros cinco días de uso. Final y escandalosamente, casi llegan al deliquio cuando se enteraron del sueldo que recibirían: ¡ni para sus propinas! Una anécdota: uno nuevo funcionario exigía un servibar.
Ese mueble no se incluye en el catálogo de gasto, por lo tanto no se autoriza su compra. Ignoro si mi amigo mediante “maromas” satisfizo la sed del funcionario. De ribete; muchos de ellos en esa secretaría originarios de Chihuahua, donde tenían familias y sólidos negocios, usaron los recursos públicos para viajar en avión, cada fin de semana a esa ciudad. Obviamente, el gasto público se disparó de manera exponencial. Entre Fox y Zedillo, en rubros de sueldos, prestaciones y servicios aumentó 40%. Después con Felipe Calderón se incurrió en la locura: se autorizaron cosa de 1,200 plazas equivalentes por sus sueldos a subsecretarios. Derroche, gobierno de amigotes. Bueno, se preguntarán ¿qué innovación imprimió Fox en la administración Pública? Creó las Coordinaciones de las secretarías de estado, para quitarse trabajo. Para viajar.
Para disfrutar de su investidura, así fuera con !botas de charrol! En la Administración Pública Fox no heredó cosa que valiera la pena. Más aun despedazó el Servicio Civil de Carrera que continuó como mascarada. Calderón, siguió la misma tonada, aunque ahora cuestionado acerbamente por sus inclinaciones etílicas. Asunto que debería quedar en la intimidad inviolable de todo individuo ¡excepto cuando incide en los asuntos públicos! Pero el difundido “gobierno de empresarios para empresarios” devino paquidérmico por su costo y por los burócratas “hechizos”. Se cumplió el principio de Lampedusa: cambiar todo para que nada cambie. Este puede ser el destino de gobiernos que incurran en los mismos dislates que el foxismo-calderónico.
El problema es que cuando arrecian las crisis recurrentes del capitalismo que son fases ineludibles de su comportamiento, se requiere de un gobierno eficaz, activo, que pugne por contrarrestar los efectos destructivos de la crisis y no se concrete como el calderonismo a esperar que la economía yanqui se reactive y transmita a México sus impulsos. En pocas palabras se requiere una política económica anticíclica. Lewis Carroll acuñó en “Tras el espejo” un pasaje inolvidable. Tomadas de la mano la Reina Roja y Alicia corrieron velozmente ¡para quedar en el mismo lugar! Y, dijo la Reina Roja, “si quieres ir a otro lugar” ¡debes correr al doble”. Eso es lo que exige la crisis que arrecia. Actualmente los augurios son pesimistas, incluso los de instituciones financieras mundiales. En tanto el felipismo se mece en la hamaca de una reserva que supera los 100 mil millones de dólares y un crédito recientemente concertado por otros 72,000 millones de dólares. Crédito que apenas al mes ya originó un costo de 282 millones de dólares. Negociazo del Banco Mundial. Dicen para blindar la economía. Solo que hemos de recordar que ¡no hay economía que resista un ataque de los especuladores transnacionales!. Inglaterra y Alemania sucumbieron en su tiempo. ¿Confiaremos que México logre lo que esas economías no pudieron? Así, a los nuevos gobiernos hay que recordarles a Lampedusa, para evitarlo, a Lewis Carroll para tenerlo en cuenta y al Principio de Peter ¡para identificar a los burócratas que ya alcanzaron su nivel de incompetencia! Obvio, para removerlos y promover a otros que pongan en práctica acciones de una política económica creativa, que beneficie a la mayoría de la sociedad, en especial a los más pobres. Obvio ¡que no sean panistas! rubenmv99@yahoo.com