Las leyes sancionan maltrato animal pero es letra muerta
Ciudad de México, 3 de junio.- A finales del pasado mes de mayo se viralizó un video que provocó la indignación de usuarios de redes sociales y de organizaciones en defensa de animales: un sujeto arrojó un perro a un cazo en el que había aceite hirviendo, lo que de inmediato acabó con la vida del pequeño can. Los hechos tuvieron lugar en el municipio de Tecámac, Estado de México.
Con el paso de los días, se supo que el nombre del animalito era Scooby y su único delito fue seguir a su pequeño dueño, un menor de edad, quien fue a la tienda, cuando se cruzó con un hombre, identificado como Sergio “N”, que salía furioso de una carnicería y al toparse con el perrito lo lanzó sin consideración a su muerte.
Pese a que la Fiscalía General de Justicia (FGJ) del Estado de México logró detener a Sergio, quien ya fue vinculado a proceso por el delito de maltrato animal, y quedó en prisión preventiva, además que se le giró una segunda orden de aprehensión por el delito de homicidio calificado en grado de tentativa en contra del carnicero, con quien habría discutido antes de asesinar a Scooby, es posible que la sanción que se le dicte no sea lo suficientemente dura.
De acuerdo con la Ley Protectora de Animales del Estado de México, cuando alguien provoque la muerte de un animal mediante un medio que prolongue su agonía o le cause sufrimientos innecesarios, se le sancionará “con la pena máxima que fija la Ley”, que es de seis años de cárcel, según informó Rosa Icela Rodríguez, titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, durante la conferencia matutina del Presidente Andrés Manuel López Obrado, del pasado 30 de mayo.
“Estos hechos serán sancionados con la pena máxima que fija la Ley, sin perjuicio de la responsabilidad que como autor de un delito de daño en propiedad ajena pudiere corresponder a los que realicen cualquiera de los actos previstos en este artículo o de la responsabilidad civil”, indica dicha legislación.
Otras entidades como Aguascalientes, Baja California, Baja California Sur, Campeche, Coahuila, Colima, Chiapas, Durango, Ciudad de México, Guanajuato, Guerrero, Hidalgo, Jalisco, Michoacán, Morelos, Nayarit, Nuevo León, Puebla, Querétaro, Quintana Roo, San Luis Potosí, Sinaloa, Sonora, Tabasco, Tamaulipas, Tlaxcala, Veracruz, Zacatecas también cuentan con leyes contra el maltrato animal.
En tanto, en el estado de Oaxaca existe el “Reglamento sanitario de animales domésticos de compañía”, mientras que en Yucatán también hay un “Reglamento para la Protección de la Fauna”, con el que se busca proteger a diversas especies animales.
Las leyes contemplan penas que van desde unas horas de arresto administrativo hasta los dos años de prisión, en la mayoría de los casos en los que se provoque la muerte de un animal, y la pena disminuye si sólo se presentó maltrato. Sólo la Ciudad de México, Oaxaca, Puebla y Morelos sancionan el asesinato de un animal con hasta cuatro años de prisión, mientras que San Luis Potosí es la única entidad en que este delito tiene una pena de cinco años de cárcel.
Respecto a las multas que alguna persona podría recibir por maltratar a un animal, estas van de los 481 pesos, en el caso de Aguascalientes, a un millón 370 mil 220 pesos, que es la multa más alta y está impuesta en el estado de Chiapas, lo que también dependerá de qué tan grave haya sido el delito contra la víctima animal. Entre los delitos que las leyes y reglamentos contemplan están: el provocar la muerte de algún animal a través de métodos que prolonguen su agonía, torturarlos, abandonar animales en la vía pública, el abuso sexual contra animales, descuidar el lugar en el que habita el animal, mantenerlos como pare de espectáculos circenses, las peleas entre ellos, y abandonarlos.
Pero pese a su vigencia, estas leyes no siempre se cumplen, ya que es común ver en azoteas de las casas a perros en estado de abandono o deambulando en las calles. Además, son frecuentes las noticias en las que se denuncia un nuevo caso de envenenamiento de animales o asesinatos de manera cruel contra estos seres, sin importar, incluso, si tienen funciones específicas en favor de la sociedad.
En junio de 2021, se dio a conocer el caso de Athos y Tango, ambos perros murieron envenenados con salchichas, y fue de gran relevancia debido a que el primero era un reconocido can por sus labores de rescate tras el sismo del 2017 en la Ciudad de México, además de participar en labores de rescate durante la erupción del Volcán de Fuego en 2018. Mientras que Tango daba terapia a personas que padecían ansiedad o episodios de estrés.
Con el paso de los días, se supo que el nombre del animalito era Scooby y su único delito fue seguir a su pequeño dueño, un menor de edad, quien fue a la tienda, cuando se cruzó con un hombre, identificado como Sergio “N”, que salía furioso de una carnicería y al toparse con el perrito lo lanzó sin consideración a su muerte.
Pese a que la Fiscalía General de Justicia (FGJ) del Estado de México logró detener a Sergio, quien ya fue vinculado a proceso por el delito de maltrato animal, y quedó en prisión preventiva, además que se le giró una segunda orden de aprehensión por el delito de homicidio calificado en grado de tentativa en contra del carnicero, con quien habría discutido antes de asesinar a Scooby, es posible que la sanción que se le dicte no sea lo suficientemente dura.
De acuerdo con la Ley Protectora de Animales del Estado de México, cuando alguien provoque la muerte de un animal mediante un medio que prolongue su agonía o le cause sufrimientos innecesarios, se le sancionará “con la pena máxima que fija la Ley”, que es de seis años de cárcel, según informó Rosa Icela Rodríguez, titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, durante la conferencia matutina del Presidente Andrés Manuel López Obrado, del pasado 30 de mayo.
“Estos hechos serán sancionados con la pena máxima que fija la Ley, sin perjuicio de la responsabilidad que como autor de un delito de daño en propiedad ajena pudiere corresponder a los que realicen cualquiera de los actos previstos en este artículo o de la responsabilidad civil”, indica dicha legislación.
Otras entidades como Aguascalientes, Baja California, Baja California Sur, Campeche, Coahuila, Colima, Chiapas, Durango, Ciudad de México, Guanajuato, Guerrero, Hidalgo, Jalisco, Michoacán, Morelos, Nayarit, Nuevo León, Puebla, Querétaro, Quintana Roo, San Luis Potosí, Sinaloa, Sonora, Tabasco, Tamaulipas, Tlaxcala, Veracruz, Zacatecas también cuentan con leyes contra el maltrato animal.
En tanto, en el estado de Oaxaca existe el “Reglamento sanitario de animales domésticos de compañía”, mientras que en Yucatán también hay un “Reglamento para la Protección de la Fauna”, con el que se busca proteger a diversas especies animales.
Las leyes contemplan penas que van desde unas horas de arresto administrativo hasta los dos años de prisión, en la mayoría de los casos en los que se provoque la muerte de un animal, y la pena disminuye si sólo se presentó maltrato. Sólo la Ciudad de México, Oaxaca, Puebla y Morelos sancionan el asesinato de un animal con hasta cuatro años de prisión, mientras que San Luis Potosí es la única entidad en que este delito tiene una pena de cinco años de cárcel.
Respecto a las multas que alguna persona podría recibir por maltratar a un animal, estas van de los 481 pesos, en el caso de Aguascalientes, a un millón 370 mil 220 pesos, que es la multa más alta y está impuesta en el estado de Chiapas, lo que también dependerá de qué tan grave haya sido el delito contra la víctima animal. Entre los delitos que las leyes y reglamentos contemplan están: el provocar la muerte de algún animal a través de métodos que prolonguen su agonía, torturarlos, abandonar animales en la vía pública, el abuso sexual contra animales, descuidar el lugar en el que habita el animal, mantenerlos como pare de espectáculos circenses, las peleas entre ellos, y abandonarlos.
Pero pese a su vigencia, estas leyes no siempre se cumplen, ya que es común ver en azoteas de las casas a perros en estado de abandono o deambulando en las calles. Además, son frecuentes las noticias en las que se denuncia un nuevo caso de envenenamiento de animales o asesinatos de manera cruel contra estos seres, sin importar, incluso, si tienen funciones específicas en favor de la sociedad.
En junio de 2021, se dio a conocer el caso de Athos y Tango, ambos perros murieron envenenados con salchichas, y fue de gran relevancia debido a que el primero era un reconocido can por sus labores de rescate tras el sismo del 2017 en la Ciudad de México, además de participar en labores de rescate durante la erupción del Volcán de Fuego en 2018. Mientras que Tango daba terapia a personas que padecían ansiedad o episodios de estrés.