En el operativo participaron agentes de la Patrulla Fronteriza, la Guardia Nacional de Texas, el Departamento de Seguridad Nacional y el Buró Federal de Investigaciones (FBI), mientras que del lado mexicano colaboraron efectivos castrenses, elementos de la Guardia Nacional y agentes de corporaciones estatales y federales.
Una fuente de seguridad explicó que el objetivo principal de la intervención era desmantelar los puntos de cruce utilizados por traficantes de personas. Las acciones se llevaron a cabo en la llamada Puerta 28, ubicada a espaldas de la Plaza de la Mexicanidad en Ciudad Juárez. En este lugar, las autoridades detectaron pasajes que conectaban con el sistema de drenaje de El Paso.
Durante la movilización se desplegaron decenas de agentes y unidades, y se establecieron cordones de seguridad con cintas rojas y amarillas que abarcaban desde la prolongación de la calle Rafael Pérez Serna hasta el muro fronterizo. Con maquinaria pesada, las autoridades abrieron uno de los túneles utilizados para el tráfico ilegal.
Según se informó, los migrantes que cruzaban por estos túneles llegaban al sistema de drenaje y las alcantarillas de El Paso, desde donde se internaban en los suburbios de la ciudad para posteriormente dirigirse a otros puntos de Estados Unidos. Este modus operandi se ha registrado desde hace más de una década.
Las autoridades estadounidenses iniciaron el operativo y alertaron a las fuerzas mexicanas para que estuvieran preparadas en caso de que algún traficante intentara regresar al territorio mexicano. Asimismo, se destacó que el uso de estos túneles ha provocado en el pasado situaciones de peligro, incluyendo intoxicaciones y muertes debido a los gases tóxicos emanados de las aguas negras que desaguan al río Bravo. Aunque el operativo fue manejado con hermetismo por parte de las autoridades estadounidenses, se informó que utilizaron equipo especializado para monitorear los túneles antes de solicitar el apoyo de las fuerzas mexicanas.
