Lorena: vivir de los amigos y del presupuesto
Milita en el PRI desde hace unos 30 años, pero trata de venderse como una mujer preocupada por la sociedad. De Lorena Beaurregard Solís dijo el fallecido Alfonso Izquierdo, compañero suyo en la Legislatura durante el régimen de Andrés Granier: “Lorena no tiene partido, se representa a sí misma”. De manera más directa pero más descriptiva escribió de ella Alberto Banuet: “Lorena tiene en su ADN un componente de traición, es irremediable, ya sea que lo haga de manera consciente o inconsciente como pudiera ser el caso si le otorgamos el beneficio de la duda. Desde sus orígenes en la política, su derrotero ha dejado invariablemente un tufo desagradable”.
Cada vez que hay algún cargo, algún pedazo de presupuesto, algún hueso en juego, aparece Lorena Beaurregard criticando a quien le dio una oportunidad pero en busca de más. Resulta insaciable. Así lo hizo desde sus comienzos en ese estilo de política que puso en práctica la parte más detestable del PRI: presionar, golpear, chantajear, para sacar algo. Sus herramientas las va perfeccionando, pero el objetivo es el mismo: vivir del presupuesto…aunque para eso tenga que exhibir a su propio partido, a sus amigos, compadres, protectores.
La crisis del PRI en Tabasco a finales de los ochenta fue la oportunidad para que Lorena Beaurregard encontrara lo que fue a la larga su mejor modo de vivir. Pero de vivir muy bien a costa del presupuesto. Formó la delegación tabasqueña de la Corriente Crítica que encabezada Luis Priego Ortiz, un hombre millonario y bondadoso que la protegió. Con esa cobertura atacó a Salvador Neme Castillo y logró colocarse como asesora de Manuel Gurría contra quien enderezó sus baterías siendo todavía funcionaria del popularmente conocido cono “Tío Nelo”. La corrió.
Rescatada por Roberto Madrazo, su luna de miel duró muy poco y también se lanzó contra el fallido aspirante a la Presidencia. Logró ser diputada federal en el 2000 y desde esa posición se incrustó en el equipo de Manuel Andrade…a quien combatió después para integrar un bloque con Humberto Mayans y Gustavo Rosario en la sucesión que favoreció a Andrés Granier.
Con el apoyo de su “amigo” Mayans se convirtió en secretaria Técnica del gobierno de Granier para luego iniciar otra vez sus presiones públicas y privadas: logró que le cumplieran “la promesa” de una diputación local por la vía plurinominal en el PRI.
Aunque insistió en que Granier seguía siendo su amigo apostó a que Mayans sería el candidato a la gubernatura y logró que éste le ofreciera la candidatura al Senado por el PRI. Hasta que Mayanas tuvo que conformarse con ser candidato al Senado por ese partido y Lorena Beaurregard se quedó sin lugar futuro en el presupuesto. Entonces arreció sus ataques a Granier, criticó brevemente a Mayans y se acordó de Arturo Núñez: “es mi amigo”, dice a quienes le quieran escuchar y creer. No renunció al PRI, pero buscó incrustarse en el equipo de campaña de Núñez aunque no lo consiguió. Entonces formó un “observatorio ciudadano” con el que otra vez busca presionar al gobernador en funciones, venderle el servicio al equipo de Enrique Peña Nieto y tratar de colarse en la dirigencia del PRI como secretaria general. O lo que sea. Aunque el Consejo Político del tricolor esté compuesto de “choferes y chalanes” (julio de 2011).
Aunque buscó convencer a Enrique Priego de buscar la dirigencia estatal del PRI –“para evitar el regreso de los Neme”-, ahora quiere hacer pareja con Guillermo Narváez Osorio, precisamente quien es impulsado por los hermanos Neme.
Alguien dijo que “vivir fuera del presupuesto es vivir en el error”.