• La Verdad del Sureste |
  • Lunes 23 de Febrero de 2026

Los de abajo

La oposición tabasqueña, débil, fragmentada y dividida

Publicado el:

Alejandro Hernández


• La sociedad demanda una fuerza opositora constructiva, pero solo critica sin proponer nada concreto

La oposición no aprendió la lección de la lección presidencial de 2024. La percepción pública es muy desfavorable, principalmente para los partidos Acción Nacional y Revolucionario Institucional, cuyos dirigentes se afanan en dilapidar el poquísimo capital político que aún conservan.
Los estudios de opinión revelan altos niveles de rechazo ciudadano en 2025. Los números indican que, lejos de reconstruirse para tratar de ser una alternativa seria a Morena en las intermedias de 2027, persisten en su narrativa catastrofista que ya a nadie espanta ni engaña.
Y si a nivel nacional las cosas marchan de mal en peor, en los estados la situación es todavía más patética para los partidos opositores. El desplome que han sufrido desde hace seis años en membresía, votos y recursos, los tiene prácticamente en inanición.
Lejos de corregir errores, los siguen cometiendo. En lugar de reorganizarse para recuperar el terreno perdido, asumen actitudes que generan rechazo de la militancia, desaliento y mayores desprendimientos.
Eso es lo que hemos visto en los meses posteriores a las elecciones generales y estatales del año pasado. No hay cambio de rumbo ni de estrategia, sino la misma verborrea belicosa de quienes están al frente de los partidos opositores, en particular el PRD y el PRI.
En el PAN tampoco nada ha cambiado. Sigue escasa la militancia y al CEN lo único que se le ha ocurrido es imponer una dirigencia provisional ajena al panismo tabasqueño, cuya principal responsable se la pasa más tiempo en su natal Mérida.
En este partido se tiene que hacer una labor titánica para que recupere la presencia que llegó a tener hace ya varios años. Hoy es casi una misión imposible y si no se organizan bien, se le dan espacios de participación a panistas de viejo cuño, difícilmente lograrán recuperar algo en las elecciones de 2027.
A nivel nacional el PAN tabasqueño aporta muy poco en términos de votos, quizá por eso el desinterés del CEN blanquiazul y el desgano de los panistas locales. Van dos elecciones que se van totalmente en blanco y con una caída pronunciada en su votación, y no se aprecia cómo puedan salir de ese atolladero.
El padrón de afiliados que Acción Nacional entregó al INE data de 2023. Y según ese listado en Tabasco ese partido cuenta con 603 afiliados. Sin tomar en cuenta que tras la pobrísima votación que sacaron en los comicios pasados, hubo desprendimientos que disminuyeron aún más la membresía.
En el PRD el panorama es un poco menos complicado que en el PAN, pero a diferencia de ese partido, perdieron el registro a nivel nacional por no alcanzar el mínimo de votos que exige la ley electoral para conservarlo.
A raíz de esa extinción partidista, el PRD local sufrió varias desbandadas que ni la asunción de Rafael Acosta León ha podido frenar, por más que se empeñen en ocultar este dato que revela una estructura muy debilitada en la que deberán trabajar con ahínco si realmente quiere volver por sus fueros. Tabasco fue uno de los pocos estados donde lograron mantener el registro, pero ahora como partido local. No se ve cómo lo puedan recuperar a nivel nacional. Es un caso perdido.
Por ello aquí se jugarán el todo por el todo en las elecciones intermedias de 2027. En ese partido juran y perjuran que se recuperarán, que volverán a ganar alcaldías y diputaciones. Al menos en el discurso se respira optimismo en el sol azteca, pero la realidad tiene otros datos.
Su dirigente cree que llevándole las contras al gobierno estatal logrará recuperar el terreno perdido, regresarán a sus filas los miles de militantes que han abandonado ese partido porque sus líderes le dieron la espalda a lucha y las causas sociales por conveniencia política, acuerdos y cochupos que pactaron con los prianistas.
EL TRICOLOR, UNA PÁLIDA SOMBRA
El PRI va de mal en peor. Ahora con la renovación de la dirigencia estatal armaron toda una pantomima para hacer creer que ese partido ya cambió, que ahora sí es democrático, pero sigue siendo un partido antidemocrático, que recurre a los viejos vicios y a la simulación para imponer a sus dirigentes.
Sin fuerza, sin estructura, con escasa militancia y sin el dinero que tuvieron a montones, no se ve cómo pueda recomponer el rumbo, como pueda salvar el registro en el 2027.
Como se puede advertir, la oposición está fragmentada, con divisiones internas que dificultan una estrategia conjunta contra Morena.
Los partidos opositores no han logrado articular una alternativa clara y convincente frente a las políticas sociales y el discurso anticorrupción de Morena, que resuenan con la población. La oposición se percibe como reactiva, enfocada en críticas sin ofrecer soluciones concretas a problemas como inseguridad, corrupción o desigualdad.
Enfrenta un rechazo elevado debido a su legado de corrupción, falta de cohesión, incapacidad para proponer alternativas creíbles y la fortaleza de Morena, que ha captado la confianza de la mayoría. La ciudadanía exige una oposición constructiva, pero los partidos tradicionales no han logrado renovarse ni conectar con las necesidades actuales.