La inauguración de la Copa Mundial 2026 en el Estadio Ciudad de México no solo fue una fiesta deportiva, sino una contundente victoria de la paz social y el fervor popular sobre los intentos de desestabilización.
Aunque la CNTE y otras organizaciones civiles intentaron secuestrar la narrativa y bloquear los accesos al coloso de Santa Úrsula, la efervescencia y la madurez de la afición mexicana demostraron que el deseo de unión y celebración legítima es infinitamente superior a cualquier movilización política.
La fiebre mundialista no opacó la protesta por decreto, sino por el peso propio de una ciudadanía que decidió ejercer su derecho a la alegría colectiva.
En su conferencia de este viernes, la presidenta Claudia Sheinbaum reflejó con precisión el sentir de la nación tras la jornada inaugural. Celebró que los vaticinios de caos y violencia terminaron por desmoronarse por completo.
Destacó que el ambiente generalizado en el país fue de júbilo, civilidad y orgullo nacional. Subrayó que el evento transcurrió de manera pacífica, desarmando la narrativa de la ingobernabilidad.
“Aquellos que querían mostrar que México estaba en caos, qué no se iba poder inaugurar la Copa Mundial de Fútbol, que no hay gobernabilidad, que hay violencia. La imagen al mundo es de alegría, felicidad”, dijo la presidenta.
Aclaró que en México “no hay persecución política para nadie” y el jueves pasado se dio “el mejor grito de gol que hay en cualquier lugar del mundo. Eso fue lo que vio el mundo entero de México”.
La mandataria puso el dedo en la llaga al contrastar la realidad de las plazas públicas con la "realidad virtual" de las redes sociales.
LA GENTE ESTÁ DESPIERTA
En un país que ya no se deja engañar por campañas digitales ni falsos liderazgos, Sheinbaum recordó que "no se puede vivir de la mentira ni creerse una falsa popularidad". El ejemplo más claro de esta disonancia fue la sonora rechifla e insultos que el pueblo le propinó al empresario Ricardo Salinas Pliego; un baño de realidad directo para quienes pretenden gozar de un prestigio social que la calle les niega de forma natural.
Hay quienes, manifestó, se creen “sus propias mentiras, pero la realidad es otra: el pueblo de México está contento”.
Y remató: “Se creen las mentiras de las redes, se crean sus propios bots; o sea, pagan millones y millones de pesos para que haya robots en las redes, para que hablen bien de la persona y creen que, en efecto, esa es la popularidad que tienen. Pero no es así, hay que estar cerca del pueblo, siempre para no irse a la estratosfera”.
El inicio del Mundial consolidó una nueva forma de hacer política y cercanía social en México. Mientras la vieja clase política y los grandes empresarios pagaban hasta 150 mil pesos por aislarse en los palcos VIP para el partido de México contra Sudáfrica, la presidenta Sheinbaum prefirió rechazar el elitismo del estadio y ver el encuentro con la gente en el Deportivo Galeana de la alcaldía Gustavo A. Madero.
Este gesto simbólico demuestra que el verdadero poder y la verdadera fiesta no están en las zonas exclusivas de los poderosos, sino abajo, compartiendo la emoción, el gol y el destino con la gran mayoría de los mexicanos.