Los de abajo

Andrade Díaz, un político mediocre y resentido
 

*Festeja con “tamalitos” la supuesta muerte del gobernador


Manuel Andrade Díaz es un pésimo político. Llegó a ser gobernador de Tabasco no por méritos propios, capacidad o visión de estado, sino impuesto por Roberto Madrazo a través del fraude electoral para cerrarle el paso a Arturo Núñez, a quien por cierto traicionó.
 

Tiene el nada honroso estigma de haber sido el primer candidato a la gubernatura al que un tribunal electoral le anula su triunfo por tramposo.
 

Después de ese cargo, su trayectoria política se reduce a una diputación local por la vía plurinominal. No hay más en su hoja curricular. Ha querido ser diputado federal y senador y nada que lo ha conseguido. No tiene nivel para las grandes ligas. Al menos eso es lo que pensaba la dirigencia nacional priista.
 

En el PRI nunca lo tomaron en serio a la hora de repartir esos cargos, y en el PRD lo chamaqueó feo Juan Manuel Fócil. Le hizo creer que sería candidato al Senado en el pasado proceso electoral y, a la hora de las definiciones, simplemente no lo consideraron. “Chavo” Herrera fue el ganón.
 

Eso, sin duda, genera frustración. No concretar sus aspiraciones políticas debe ser muy duro. Y es tal vez por esa razón que ha volcado toda su amargura como analista político, pero lo suyo no son las ideas ni la reflexión. Piensa con el hígado, con las vísceras.
 

No razona, emite juicios de valor apegados a sus creencias políticas. No asume una postura imparcial, objetiva, sino interesada, sesgada y mitómana. Todo lo que opine sobre asuntos políticos es irrelevante por algo elemental: carece de rigor intelectual. Es más un bufón, un charlatán.
 

De modo que no se le puede tomar en serio y darle la importancia que no tiene. Solo sus cuates festinan todo lo que dice en sus comentarios en redes sociales, y los medios contrarios al gobierno le dan cabida en sus espacios noticiosos para darle trascendencia a sus dichos.
 

Sus publicaciones en Facebook pasan desapercibidas. Ni siquiera alimentan su enorme ego. Apenas si tienen seis, siete, diez o 20 me gusta. Ese es Manuel Andrade y no como nos lo quieren pintar.
 

UN ACTO DESESPERADO Y BURDO
 

Hace poco, publicó en sus redes sociales que la salud del gobernador Javier May Rodríguez presenta un “deterioro” que lo obligará a dejar la gubernatura. Según Andrade Díaz, el mandatario podría fallecer antes de que finalice el presente mes.
 

De manera irresponsable escribió: "Está fuertísimo el rumor que el enfermo no pasa del 31 de este mes. Ya hasta los tamalitos tienen listos, y el relevo". Desearle la muerte a un adversario político con el cuento del rumor, me parece deleznable. Se quiso hacer el chistoso y solo evidencia su bajeza, su nula calidad humana.
 

Lo dicho por el “gordo” Andrade no debería merecer comentario alguno. Ni siquiera tomarse la molestia de responderle por tratarse de un político mediocre y carente de credibilidad. Por eso resulta extraño que el exvocero del gobierno estatal, Fernando Vázquez Rosas, se tomara la molestia de responderle.
 

No hay ningún indicio de que la salud del gobernador esté deteriorada, quebrantada, como presume Andrade Díaz. Apenas el sábado estuvo en el poblado Francisco I. Madero de Centla. Las fotos difundidas por Comunicación Social muestran a un Javier May sonriente, entero, sin visos de que esté por fallecer como parece ser el deseo de Andrade.
 

Un hombre que está por morir, con apenas unos días de vida, como asegura este político de marras, no anda recorriendo el estado a un ritmo intenso. Por eso esas versiones no merecen ninguna respuesta ni aclaración viniendo de quien vienen. Es engrandecer a un mediocre.

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