Los de abajo

De la rebelión interna al acuerdo cupular

*La operación de Máynez en Tabasco, ante la crisis de MC


La reciente desangelada y casi ignorada visita de Jorge Álvarez Máynez, coordinador nacional de Movimiento Ciudadano, a Tabasco reveló que la crisis interna que sacudió al partido de Dante Delgado es más grave de lo que le habían informado sus colaboradores cercanos.
 

El dirigente nacional naranja llegó al estado para llamar al orden, forzar el cierre de filas y apuntalar una estructura que se tambalea como consecuencia del pragmatismo político de sus dirigentes, quienes toman decisiones sin consultar ni considerar a la militancia. Una militancia en realidad escasa, como se pudo ver en el recibimiento al ex candidato presidencial emecista.
 

Hay sumas que restan. La incorporación de Erubiel Alonso Que detonó un polvorín. Muchos militantes y cuadros no lo quieren ni lo aceptan por lo que representa: corrupción, deshonestidad y deslealtad.
 

Fue necesario que Álvarez Máynez viajara a Tabasco para realizar una especie de operación cicatriz ante el riesgo real de una ruptura que pudiera derrumbar las proyecciones electorales del partido de cara a 2027.
 

Es evidente que Máynez no contaba con información completa sobre la situación real de Movimiento Ciudadano en el estado. Los tres grupos que se disputan el control interno representan un problema serio: ninguno está dispuesto a ceder terreno y todos tensan la cuerda con tal de obtener ventaja en el reparto de posiciones.
 

La llegada de Alonso Que, tras más de 30 años de militancia priista, complicó aún más el panorama. Lo conocen bien, saben de qué es capaz y lo que simboliza políticamente. Cuando anunció su adhesión al Movimiento Ciudadano, las muestras de rechazo fueron inmediatas.
 

Alcaldes como Ricki Arcos, de Tacotalpa, y José Armin Marín Saury, de Emiliano Zapata, expresaron públicamente su repudio.
 

Esa reacción desató una rebelión interna que, aunque se intentó apaciguar en mesas de diálogo, no ha cesado. Lo mastican, pero no lo tragan. La presencia de Erubiel podría generarles múltiples inconvenientes y reducir las expectativas que sus dirigentes ya habían calculado en las elecciones de 2027.
 

El escenario se complicaría todavía más si deciden postular a Erubiel Alonso Que a la alcaldía de Centro. Todo indica que ese fue el ofrecimiento que lo convenció de sumarse al partido naranja, bajo el argumento de que traería consigo toda su “estructura”, como si el PRI tabasqueño conservara el poder y el dominio hegemónico de antaño.
 

Si realmente fuera un actor político de peso, con fuerte arraigo estatal y una estructura consolidada, no habría tenido que buscar una diputación federal plurinominal por la segunda circunscripción en 2024.
 

Logró que su entonces amigo “Alito” Moreno no lo colocara en la tercera circunscripción, que incluye el sur-sureste y Tabasco, porque sabía que no tenía posibilidades reales de llegar a San Lázaro. Optó por lo fácil y seguro, y así le pagó a quien lo había beneficiado, sorprendiéndolo con su salida intempestiva.
 

Álvarez Máynez también acudió a Tabasco para presionar a Patricia Lanestosa Vidal a desistirse de retomar su curul en el Congreso local, que había cedido temporalmente a Fanny Vargas Vázquez.
 

Un acuerdo cupular se impuso por encima de lo establecido en el Reglamento Interior del Congreso.
 

VIEJOS ESTILOS EN SUCIOS CONTENEDORES
 

Cuando una dirigencia nacional, en este caso, Movimiento Ciudadano a través de Álvarez Máynez, presiona o “obliga” a una diputada a renunciar a su escaño para favorecer un acuerdo interno a otra persona, se genera un problema de prevalencia del partido sobre la representación popular.
 

La diputada no es propiedad del partido; fue elegida por los ciudadanos, vía representación proporcional, pero sigue siendo una curul pública.
 

Los acuerdos internos son comunes en todos los partidos. Muchas veces se negocian licencias y suplencias con plazos. Si Patricia había acordado ceder el espacio temporalmente, es razonable pedirle que cumpla. Pero si ya decidió regresar y la están forzando a abandonar, eso pasa de un acuerdo político a una imposición cupular.
 

La militancia y los cuadros locales tienen razón en quejarse cuando las decisiones se toman desde afuera sin respetar dinámicas locales.
 

Obligar a alguien a renunciar a su cargo electo debilita la democracia interna del partido y envía un mensaje negativo: las reglas y los derechos individuales valen menos que la disciplina impuesta desde arriba.
 

En el caso actual, los informes sugieren que hubo presión nacional para resolver el conflicto de imagen y evitar que la crisis se profundice. Eso puede ser efectivo a corto plazo para el partido, pero erosiona la legitimidad interna y la percepción pública de que MC es realmente “ciudadano” y no un partido más controlado desde la cúpula.

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