Los de abajo
La justicia no se litiga, la soberanía se defiende
El gobernador, Javier May Rodríguez, marcó una línea contundente ante los dos frentes políticos y mediáticos que sacudieron la agenda pública nacional y estatal la semana pasada.
Por un lado, se deslindó institucionalmente de la queja ante la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) interpuesta por el exsecretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Hernán Bermúdez Requena, quien lo acusa de violar su presunción de inocencia desde el penal de máxima seguridad “El Altiplano”.
Por el otro, cerró filas en una enérgica defensa hacia Andrés Manuel López Beltrán, tras la revocación de su visa estadounidense por parte del Departamento de Estado.
Ambas posturas reflejan una misma filosofía: los procesos legales pertenecen estrictamente a los tribunales institucionales, mientras que la arena pública debe reservarse para la defensa de la soberanía frente a embestidas eminentemente políticas.
La respuesta del mandatario estatal ante el recurso legal de Bermúdez Requena fue quirúrgica. El exfuncionario, recluido acusado de delitos graves que le atribuyen las autoridades, sostiene que los señalamientos públicos de May sobre sus supuestos vínculos con el grupo delictivo "La Barredora" construyeron una narrativa de culpabilidad anticipada.
May Rodríguez atajó el asunto advirtiendo que su gobierno "no litigará en los medios de comunicación" una causa estrictamente penal. Recalcó que la responsabilidad legal recae únicamente en la Fiscalía General del Estado (FGE), la Fiscalía General de la República (FGR) y el Poder Judicial, tanto de la Federación como del Estado.
Negó categóricamente haber prejuzgado al exsecretario e instó a que sea el análisis técnico de las pruebas en los tribunales el que defina la situación jurídica, sin permitir que estrategias de distracción política interfieran en la procuración de justicia del estado.
El gobernador también salió en defensa del hijo del expresidente López Obrador y actual aspirante a un cargo de elección popular en Tabasco, Andrés Manuel López Beltrán.
La revocación de su visa de viaje a la Unión Americana fue clasificada por May Rodríguez como una maniobra "politiquera y propagandística", alineada con las posturas del propio afectado.
Para el mandatario estatal, la acción del gobierno de Estados Unidos carece por completo de bases técnicas o de pruebas jurídicas reales. En su análisis de opinión pública, concibe este retiro de documentación migratoria como un burdo acto de injerencia extranjera promovido por el ala conservadora.
El objetivo de fondo, señala el gobernador, es desgastar de manera coordinada al movimiento de la Cuarta Transformación mediante mecanismos de presión externa, desafiando directamente la soberanía nacional.
Los posicionamientos del gobernador demuestran una lectura pragmática del poder y del marco constitucional. Cuando la acusación viene desde el interior y desde una celda de “El Altiplano”, la consigna es el repliegue institucional y el respeto absoluto a los tiempos procesales, dejando que los jueces hablen a través de sentencias y no de debates en redes o medios de comunicación.
Pero cuando el golpe proviene desde el exterior e involucra a las figuras centrales del Movimiento de Regeneración Nacional, la respuesta se convierte en un combativo discurso nacionalista. Al final, la estrategia en Tabasco parece trazada con precisión: al margen de la ley penal, nada; por encima de la soberanía política, nadie.