Los de abajo
El C4 despierta de su letargo
*Tecnología contra la impunidad en Tabasco; hace frente a la delincuencia orga
El reciente golpe policial en Villahermosa no solo dejó tras de sí la captura en flagrancia de tres presuntos generadores de violencia procedentes del occidente del país; también desnudó una realidad innegable: cuando hay voluntad política, coordinación operativa y cero impunidad, la tecnología sirve para proteger al ciudadano y no para solapar al crimen.
La detención de los implicados en el atroz abandono de una cabeza humana en el Periférico se logró en un tiempo récord de diez minutos tras el reporte de un robo vehicular. Este hecho marca un punto de inflexión radical en la estrategia de seguridad del estado.
La pieza clave de este engranaje fue el Centro de Cómputo, Control, Comando y Comunicaciones (C4), que mediante un cerco virtual de videovigilancia e inteligencia en tiempo real logró guiar a las patrullas de la SSPC exactamente hasta la colonia Infonavit Atasta para interceptar el Hyundai gris que transportaba evidencias de un crimen de sangre: el cuerpo inerte al que le desprendieron la cabeza.
Esta capacidad de respuesta quirúrgica obliga a una comparación inevitable con el pasado inmediato de la entidad. Durante el oscuro periodo en el que Hernán Bermúdez Requena manejaba la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, flanqueado por Nicolás Bautista en la Fiscalía General del Estado, el C4 operaba prácticamente como un costoso archivo muerto de imágenes estáticas.
En aquellos años, las cámaras de la ciudad parecían tener un "punto ciego" permanente ante los convoyes delictivos que se paseaban con total impunidad. Los crímenes y atracos se cometían a plena luz del día y la respuesta oficial invariablemente llegaba horas tarde, limitada a colocar cintas amarillas y levantar actas de hechos consumados.
El C4 de Bermúdez y Bautista no prevenía, no perseguía y mucho menos capturaba en flagrancia; era, en el mejor de los casos, un espectador pasivo de la descomposición de Tabasco.
Hoy, el fiscal Óscar Tonatiuh Vázquez Landeros y el secretario Alejandro Leal López buscan trazar una línea divisoria con esa época de omisiones, no solo en la reacción operativa, sino en el diagnóstico mismo del problema.
NO HAY REPUNTE, HAY REACOMODO
Al abordar los recientes hechos de sangre, el fiscal Vázquez Landeros fue categórico al precisar la raíz de la violencia: no estamos ante un repunte descontrolado de la delincuencia común ni ante el colapso del orden público, sino ante un cruento proceso de "reacomodo" interno entre bandas antagónicas dedicadas al narcomenudeo que se disputan encarnizadamente el control de la plaza.
Los datos más recientes del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) confirman que los delitos de impacto social que golpean el patrimonio del ciudadano común mantienen una tendencia sostenida a la baja.
Avances tangibles en el balance semestral muestran cómo delitos de alto impacto como el homicidio doloso registran una disminución del 37%, acompañados por notables reducciones del 22% en el robo a casa habitación y disminuciones críticas en robos a comercios y abigeato.
Por ello, la postura oficial insiste en que las ejecuciones y los escenarios de horror mediático —como el del Periférico— representan una estrategia de terror focalizada e infligida entre los mismos criminales con el único objetivo de amedrentar a sus rivales, mas no un incremento global en la incidencia delictiva del estado.
Detrás de este viraje estadístico y tecnológico no solo opera la policía local. La contención de esta guerra de baja intensidad entre células criminales se apoya en un robusto blindaje federal. El despliegue de las fuerzas federales en el estado coordina de forma diaria operaciones específicas de la comandancia de la 30 Zona Militar y la Coordinación Estatal de la Guardia Nacional, junto con la FIRT Olmeca.
Estas tropas no solo patrullan las carreteras y límites territoriales, sino que actúan como fuerza de reacción inmediata en las zonas suburbanas de Centro, validando la tesis gubernamental de que la estrategia actual se basa en la asfixia logística de las bandas locales.
Qué cambio frente a lo que sucedía en tiempos de La Barredora, su jefe Hernán Bermúdez y sus compadres y socios.