Los de abajo
El "Enjambre" de Paraíso: cuando la justicia se vuelve bandera electoral
Lo que comenzó el pasado 19 de agosto como un contundente golpe judicial —el "Operativo Enjambre" de la Fiscalía General de la República (FGR) contra el ayuntamiento de Paraíso— Movimiento Ciudadano lo ha transformado en asunto legal, en menos de una semana, a una cuestión política con la postura de sus dirigentes y del principal objetivo de esa acción policial: Alfonso Baca Sevilla.
La marcha del pasado domingo, convocada por la cúpula estatal de Movimiento Ciudadano (MC) en respaldo al hoy alcalde con licencia, Alfonso Baca Sevilla, terminó por inclinar la balanza hacia la politización absoluta.
Al llenar las calles de Paraíso con contingentes movilizados en autobuses desde Comalcalco, Emiliano Zapata o Tacotalpa, el partido naranja cometió un error estratégico de manual: despojó a la protesta de su barniz de legitimidad ciudadana local para exhibirla como lo que verdaderamente fue, una operación de estructura partidista.
Al intentar blindar a Baca Sevilla bajo la narrativa del "perseguido político", sus propios aliados terminaron por partidizar un expediente que, por su naturaleza federal y sus graves imputaciones (enriquecimiento ilícito y desvío de recursos), exigía una defensa estrictamente jurídica, no un mitin de campaña extemporáneo.
La respuesta de Morena ante esta provocación callejera no se hizo esperar, y su dirigencia estatal leyó el momento con precisión quirúrgica. Al salir a calificar la movilización como un descarado acto de "acarreo", el partido oficialista no solo buscó desactivar la narrativa de la "resistencia civil", sino que colocó a MC en una encrucijada moral sumamente incómoda ante la opinión pública.
La postura de Morena ha sido clara: enmarcar el conflicto no como una venganza por haber perdido la joya de la corona de la Chontalpa Chica en las urnas, sino como una exigencia de "justicia para el pueblo de Paraíso".
Con esta contraofensiva, la dirigencia estatal guinda logra un doble propósito. Por un lado, capitaliza el descontento de un sector de la ciudadanía paraiseña que ve con recelo que se marche por un funcionario que hoy se encuentra prófugo y despachando mediante videos de redes sociales.
Por el otro, Morena le regresa la pelota a la oposición, recordándole que la orden de aprehensión no emana del gobierno del estado, sino de una trinchera federal, lo que diluye el argumento del encono local.
El peligro de este escenario es que, en medio del ruido de las consignas, las acusaciones de Morena por la "búsqueda de impunidad" y los gritos de MC denunciando un "atentado a la democracia", la verdad jurídica quede sepultada.
Paraíso hoy tiene una alcaldesa interina por 90 días, una población dividida y un clima de incertidumbre que frena el desarrollo municipal. Ahí es donde la mano del gobierno estatal será determinante para apoyar a la gente.
Si algo queda claro tras la jornada del domingo es que ni la FGR dará marcha atrás por una caminata con banderas naranjas, ni Morena soltará una bandera política que le cayó del cielo para minar a su principal competidor en el estado.
La justicia penal sigue corriendo el riesgo de convertirse, una vez más, en el árbol que todos quieren sacudir para ver qué raja política cae.
Mientras tanto, otro que hace el ridículo es el de por sí devaluado Manuel Andrade, quien salió a defender a Baca Sevilla del “acoso” del gobierno estatal. Ojalá que esa defensa continúe cuando el alcalde de MC llegue a los tribunales y pise el reclusorio. Que no le hagan como a Granier que ni su hermano del alma, Humberto Mayans, le llevó una michelada.