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La Verdad del Sureste

Los de abajo

Tabasco y el peso de los datos que desarticula el relato de la crisis


En el escenario político, pocas herramientas son tan socorridas por la oposición como la bandera de la inseguridad. Es un recurso efectista, diseñado para capitalizar el temor social y desgastar a las administraciones en turno a base de titulares alarmistas.
 

En Tabasco, esta narrativa se había convertido en el eje central de un golpeteo político sistemático en contra del gobernador Javier May Rodríguez, intentando moldear un relato apocalíptico que presentaba al estado sumido en una crisis fuera de control.
 

Sin embargo, la estrategia de la confrontación por la confrontación misma acaba de topar con pared: la contundencia de la estadística oficial.
 

La presentación del Reporte de Incidencia Delictiva nacional por parte de Marcela Figueroa Franco, titular del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), ofrece una radiografía técnica que desarticula cualquier interpretación sesgada.
 

En el indicador de mayor impacto social, Tabasco registró una sólida disminución del 33.6% en homicidios dolosos. Esta tendencia a la baja no es fortuita ni obedece a inercias temporales; valida directamente la aplicación de la Estrategia Nacional de Seguridad en sincronía con el despliegue del gobierno estatal.
 

Para desgracia de los discursos catastrofistas, el retroceso de la violencia no se limita únicamente a las cifras de homicidios. El análisis desagregado de los delitos de alto impacto muestra reducciones significativas que impactan la cotidianidad de la ciudadanía.
 

De acuerdo con los indicadores oficiales consolidados, el delito de feminicidio experimentó un descenso drástico del 54.55%, un avance crucial en la agenda de protección de género. En el ámbito patrimonial, las estrategias de contención han dado un respiro a los hogares y comercios locales: el robo de vehículos cayó un 26.75%, el robo a casa habitación bajó un 11.02%, y el robo a transeúntes registró una disminución del 10.66%.
 

Asimismo, el secuestro, uno de los flagelos que más laceran el tejido comunitario, redujo su incidencia en un 12.50%.
 

Este comportamiento a la baja en la gráfica delictiva es el resultado de un viraje de fondo en la conducción de las fuerzas del orden y la inteligencia policial.
 

TIROS DE PRECISIÓN
 

Mientras la narrativa de la oposición intentaba asfixiar mediáticamente la gestión del mandatario local acusándola de inacción, el Gobierno del Estado optó por la vía institucional: tiros de precisión contra generadores de violencia, operativos territoriales permanentes y despliegues coordinados de la Fuerza Interinstitucional de Reacción Táctica (FIRT) Olmeca.
 

La combinación de patrullajes focalizados e investigaciones sólidas ha comenzado a neutralizar las estructuras delictivas, un hecho respaldado por las carpetas de investigación resueltas por las fiscalías.
 

Para la oposición local, el reto inmediato radica en la sostenibilidad de su propia credibilidad. Pretender mantener un discurso de emergencia absoluta y parálisis gubernamental cuando los datos oficiales —los cuales se nutren de la información enviada por los propios aparatos de justicia estatales— demuestran mejoras constantes es un suicidio retórico.
 

La politización de la seguridad suele convertirse en un arma de doble filo: cuando el golpeteo carece de sustento metodológico, termina por aislar a quienes lo promueven en el terreno de la demagogia estéril frente a una opinión pública cada vez más crítica.
 

Por supuesto, en una materia tan sensible y compleja como la seguridad pública, nadie puede cantar victoria anticipada ni caer en triunfalismos ciegos; el propio ejecutivo estatal ha reconocido con madurez política que los retos persisten y que la pacificación absoluta requiere de una constancia diaria.
 

No obstante, aislar el ruido mediático para ponderar el impacto real de las políticas aplicadas es un ejercicio indispensable para la salud democrática de la entidad. Hoy, Tabasco demuestra con números en la mano que el camino elegido es el correcto y que, frente al peso de la evidencia del Secretariado Ejecutivo, las narrativas fundamentadas en el miedo pierden fuerza y se diluyen en el vacío.

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