Saltar al contenido principal
La Verdad del Sureste

Los de abajo

El precio del descuido del secretario Ejecutivo del IEPCT


En la política moderna, la frontera entre lo privado y lo público se ha diluido al ritmo de las actualizaciones tecnológicas, cobrando facturas inmediatas a quienes olvidan que la forma es fondo.
 

La reciente renuncia de Jorge Alberto Zavala Frías a la Secretaría Ejecutiva del Instituto Electoral y de Participación Ciudadana de Tabasco (IEPCT) es un nítido recordatorio de que, en el arbitraje electoral, la imparcialidad no solo debe ejercerse, sino también aparentarse de forma estricta.
 

Lo que fue calificado por el propio exfuncionario como un "error involuntario" —la publicación en su estado de WhatsApp de un video promocional de Daniel Casasús Ruz, aspirante de Morena a la alcaldía de Centro— terminó por dinamitar una permanencia que se volvió políticamente insostenible a las puertas del proceso electoral local.
 

El desliz digital de Zavala Frías no fue una pifia menor debido a la naturaleza de su encargo. La Secretaría Ejecutiva representa el motor operativo del instituto; es el ala encargada de dar certeza, legalidad y equidad a la contienda.
 

Al exhibir propaganda de un cuadro morenista, el árbitro permitió de manera inmediata que se cuestionara la neutralidad de la cancha entera.
 

En un sistema político tan sensible como el tabasqueño, un desacierto técnico o una distracción en redes sociales adquiere de inmediato la narrativa de una inclinación institucional.
 

La disculpa ofrecida y el argumento del fallo tecnológico resultaron insuficientes ante la contundencia de una captura de pantalla que ya se había esparcido por los círculos políticos del estado.
 

La reacción de los actores políticos expuso con claridad las fracturas y las presiones habituales del tablero local. Por un lado, la oposición agrupada en el bloque "Juntos por Tabasco" —con dirigentes del PRD, PRI y agrupaciones locales— junto a Movimiento Ciudadano y el PAN, cerraron filas de manera inmediata para exigir su destitución.
 

Para estas fuerzas políticas, el video representó la confirmación de sus peores sospechas: un árbitro con la camiseta del partido en el poder oculta bajo el uniforme institucional. Dirigentes como Rafael Acosta León del PRD señalaron tajantemente que el funcionario "se había quitado la máscara", capitalizando el error para presionar al instituto y exigir que garantizara la equidad del próximo proceso.
 

En la acera oficialista, el manejo discursivo fue matizado pero lapidario a largo plazo. Aunque aliados como el Partido del Trabajo (PT) y el Partido Verde (PVEM) intentaron minimizar el suceso y apelando a que cualquiera puede equivocarse con la tecnología, la postura de las cúpulas de Morena marcó la pauta del desenlace.
 

El dirigente estatal del partido guinda, Jesús Selván García, exigió pulcritud al órgano electoral, mientras que el gobernador Javier May Rodríguez optó por una sana distancia institucional al declarar que, si bien el IEPCT es autónomo, "este tipo de errores no se deben de cometer".
 

HAY QUE SER Y PARECER
 

Con el deslinde del Ejecutivo estatal, el oxígeno político para Zavala Frías comenzó a agotarse rápidamente. El golpe definitivo no vino de las quejas partidistas, sino del propio seno del instituto, donde la crisis amenazaba con devorar la legitimidad de todo el Consejo Estatal.
 

La fractura interna se formalizó cuando cuatro de los siete consejeros electorales —Ángela Guadalupe Araujo, Ruth Lizette Toledo, Monserrat Martínez y Hernán González— solicitaron por escrito su remoción inmediata, argumentando una vulneración directa a los principios constitucionales de certeza y objetividad.
 

Con la mitad más uno de los consejeros dándole la espalda y de cara a una sesión extraordinaria crucial para el calendario electoral, la permanencia del Secretario Ejecutivo se volvió un lujo que el IEPCT no podía permitirse si deseaba mantener a salvo su golpeada credibilidad ciudadana.
 

La dimisión de Jorge Alberto Zavala Frías cierra un capítulo incómodo pero necesario para la salud democrática de Tabasco. Deja como lección que en la era de la hiperconectividad, los altos funcionarios electorales operan bajo un microscopio social constante.
 

Un solo segundo de descuido, un dedo distorsionado en la pantalla o una confusión de cuentas personales puede echar por la borda años de carrera técnica y comprometer la confianza de una elección entera.
 

Al final, el relevo en la Secretaría Ejecutiva del IEPCT abre la oportunidad de restaurar la confianza y recordar a todos los involucrados que el árbitro debe ser, por encima de todo, invisible.
 

¿Te fue útil? Comparte: Facebook X WhatsApp Telegram

Entérate de más