Saltar al contenido principal
La Verdad del Sureste

Los de abajo

La narrativa de la derrota y la pirotecnia electoral en Tabasco


En la antesala de cualquier proceso electoral, la construcción de narrativas suele sustituir, con alarmante frecuencia, a la solidez de los argumentos. Lo que hemos presenciado recientemente en Tabasco es un retrato nítido de esta dinámica: una oposición atrapada en la estridencia y un oficialismo que capitaliza el vacío discursivo de sus adversarios para consolidar su hegemonía.
 

La controversia reciente en torno al desliz verbal del secretario ejecutivo del Instituto Electoral y de Participación Ciudadana de Tabasco (IEPCT), Jorge Alberto Zavala Frías, es el ejemplo más puro de cómo la desesperación política intenta transformar un “error” digital en un complot constitucional.
 

Sin aportar una sola prueba fehaciente, los liderazgos opositores han querido articular la narrativa anticipadamente de una supuesta "elección de Estado". Esta acusación, grave por implicar la vulneración institucional, se desmorona por su propio peso al carecer de sustento documental o fáctico.
 

Utilizar el tropiezo de un funcionario como el eje rector de una denuncia de tal envergadura no solo es analíticamente débil, sino que expone una preocupante falta de agenda propositiva.
 

La respuesta de Morena no se ha hecho esperar, y ha sido letal en el terreno de la retórica política. El dirigente estatal del partido, Jesús Selván, desnudó la fragilidad de la oposición al interpretar la propuesta de Alejandro “Alito” Moreno, dirigente nacional del PRI, de no postular candidato en el sexto distrito electoral federal, no como una estrategia de repliegue táctico, sino como una abierta capitulación.
 

La lectura de Selván es pragmática y certera: la oposición simplemente se está quedando sin cuadros competitivos y se está dando por vencida antes de que se abran las urnas y cuando ni siquiera ha arrancado formalmente el proceso electoral.
 

EL RUIDO MEDIÁTICO
 

A esta postura se sumó el propio gobernador, Javier May Rodríguez, quien minimizó los señalamientos de los bloques opositores. Al apuntar que la oposición se encuentra "moralmente derrotada", el mandatario estatal no solo desestimó las acusaciones de la supuesta elección de Estado, sino que aplicó una máxima: cuando el adversario carece de fuerza territorial y de perfiles atractivos para la ciudadanía, sus quejas se reducen a mero ruido mediático.
 

"Están moralmente derrotados. Imagínense, no quieren ni postular candidatos. Es que nadie quiere ser candidato de esos movimientos. Entonces ya se rindieron antes de que empiece la contienda”, sostuvo el mandatario. Serán los ciudadanos, expuso, los que decidan en 2027 el rumbo del estado y del país.
 

El verdadero fondo del asunto es el vacío. Ante la incapacidad de construir una plataforma que sintonice con el electorado tabasqueño y la alarmante escasez de liderazgos de peso, la oposición ha optado por el camino del victimismo anticipado.
 

Construir desde ahora la coartada de una "elección de Estado" parece más un intento de justificar una derrota futura que una defensa real de la democracia.
 

Mientras la oposición dependa de los errores ajenos para figurar en la discusión pública, Morena seguirá marcando el ritmo del juego, respaldado por la inercia de su estructura y la debilidad autoinfligida de sus contrincantes. En Tabasco, la batalla electoral aún no comienza en las urnas, pero en el plano de la moral y la estrategia política, algunos parecen haberse rendido antes de tiempo.

¿Te fue útil? Comparte: Facebook X WhatsApp Telegram

Entérate de más