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La Verdad del Sureste

Los de abajo

El bloque opositor raquítico de “Alito” Moreno es la suma de los ceros en Tabasco

 


El reciente encuentro en Tabasco de Alejandro Moreno Cárdenas con las dirigencias locales del PRD, Somos, el propio PRI y la agrupación Unión Democrática por Tabasco es el vivo reflejo de que se han juntado el hambre con la necesidad. 

 

En un intento desesperado por armar un bloque opositor, estas fuerzas políticas buscan aglutinar los restos de lo que alguna vez fueron maquinarias electorales, pero el resultado de su reunión no asusta a nadie. La realidad de los números es fría y contundente: lo que intentan vender como una gran alianza es, en los hechos, una fuerza raquítica y apenas un esbozo de oposición.

 

El partido del sol azteca acude a este bloque desmantelado y convertido en una franquicia meramente local tras perder su registro formal en el país, habiendo quedado reducido a su mínima expresión.

 

Agrupaciones como Somos y Unión Democrática por Tabasco no representan bases ciudadanas reales ni un músculo electoral cuantificable; funcionan más como membretes políticos de ocasión y plataformas para que los mismos personajes de siempre busquen un espacio de supervivencia.

 

Esta alianza no nace de la coincidencia ideológica ni de un proyecto alternativo de nación o de estado; nace del miedo a la total irrelevancia política. 

 

Al verse completamente borrados del mapa electoral frente a Morena firmemente consolidado, estos liderazgos recurren a la foto de unidad como un mecanismo de simulación.

 

Intentan proyectar un frente competitivo, pero la ciudadanía tabasqueña sabe perfectamente que la suma de debilidades no da como resultado una fortaleza."Alito" Moreno y sus interlocutores locales intentan revivir artificialmente siglas que ya no le dicen nada al electorado. 

 

En Tabasco, la política se define con el pulso de la gente en el territorio, y mientras este bloque opositor siga encerrado en oficinas buscando cómo repartirse los restos de su capital, su propuesta seguirá siendo ignorada por un pueblo que hace mucho tiempo decidió dejar atrás sus viejas prácticas.

 

La cruda realidad de los números confirma que el bloque opositor en Tabasco no es más que un membrete testimonial, sepultado bajo el peso de su propio desplome electoral. 

 

El análisis detallado de los datos oficiales del IEPCT revela que la fuerza combinada de estos partidos es verdaderamente raquítica. Mientras el actual gobernador Javier May Rodríguez arrasó con un contundente 80.4% de los votos en las pasadas elecciones, la oposición quedó reducida a cifras de supervivencia.

 

Para la gubernatura, en alianza con el PAN, con una candidata que no generaba aceptación sino rechazo por ser más o peor de lo mismo, claro, nos referimos a Lorena Baurregard de los Santos, el tricolor obtuvo apenas el 2.4% de la votación. 

 

Un porcentaje vergonzoso para el partido que alguna vez gobernó el estado con hegemonía absoluta y que hoy se puede decir que sufrirá alcanzar por sí solo el umbral mínimo para conservar prerrogativas con dignidad. Pende la amenaza real de la pérdida del registro porque hay muchas dudas de que pueda conseguir el 3% de los votos en el 2027. 

 

El otrora partido de la izquierda local, el PRD, apenas alcanzó un raquítico 6.8% de los sufragios con Juan Manuel Fócil, la peor votación obtenida desde su fundación y competencia electoral en Tabasco. Perdió su registro nacional y quedó convertido en una humilde franquicia regional que hoy mendiga alianzas de ocasión. 

 

El partido de reciente creación, Somos, y la Unión Democrática por Tabasco, el membrete de Humberto de los Santos Bertruy, aportan un capital político cercano a cero; son plataformas de oficina que no figuran en el territorio y solo sirven para el intercambio de favores entre sus dirigentes.

 

Este escenario tabasqueño no es un hecho aislado, sino el reflejo directo de la gestión nacional de Alejandro "Alito" Moreno Cárdenas, bajo cuyo liderazgo el PRI ha entrado en una auténtica caída libre y desmantelamiento histórico. Lejos de ser el "salvador" del partido, la gestión de Moreno pasará a los libros de historia como la más destructiva para el priismo. 

 

El colapso de la militancia priista, que perdió el 80% de su padrón histórico en este periodo, demuestra que la base social abandonó el barco ante los escándalos, las imposiciones y las reformas estatutarias hechas a la medida de su dirigencia para perpetuarse en el poder. 

 

Que "Alito" Moreno venga a Tabasco a intentar armar un "bloque" con estos porcentajes ridículos raya en el cinismo político. La suma de ceros a la “izquierda” perredista jamás dará un número entero; lo que presenciamos el fin de semana en la entidad no fue la organización de una resistencia competitiva, sino el sombrío retrato de un grupo de náufragos de la política buscando cómo sobrevivir un día más.

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