Las protestas comenzaron desde el 9 de mayo con una velada en honor a los desaparecidos y a las 27 personas asesinadas en su intento por encontrarlos desde 2010. La movilización continuó con la Treceava Marcha de la Dignidad Nacional, reforzando el llamado a las autoridades para que implementen un Mecanismo Extraordinario de Búsqueda, que incluya investigaciones profundas y medidas para evitar que estas tragedias se repitan.
El reciente descubrimiento de un rancho de reclutamiento del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) ha puesto el tema nuevamente en la agenda pública, llevando incluso al Comité de la ONU sobre Desapariciones Forzadas a revisar la situación en México ante lo que considera un problema sistemático.
Organizaciones internacionales, como Amnistía Internacional, han respaldado la demanda de las familias y urgieron al gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum a adoptar medidas efectivas, así como a reconocer el papel de las colectivas de búsqueda, que han desarrollado metodologías especializadas en campo para localizar a los desaparecidos.
Las cifras son alarmantes: en 2024 se reportaron 13,588 desapariciones, y actualmente en México desaparecen 30 personas al día, según registros de Amnistía Internacional. Ante este panorama, el Comité de la ONU ha solicitado información al gobierno para evaluar si el país enfrenta una práctica sistemática de desapariciones forzadas.
El movimiento de madres buscadoras, que cada año toma fuerza, exige no solo justicia, sino garantías de que la desaparición forzada deje de ser una realidad cotidiana en México.
