Ciudad Juárez, Chih., 30 de enero de 2011.- Un año después de la masacre en Villas de Salvárcar, varias de las madres que el 30 de enero de 2010 perdieron a sus hijos, por primera vez regresaron a la vivienda donde se hallaron los cuerpos.
Con palas, escobas, cubetas y trapeadores, vecinos y las propias madres de los 15 jóvenes, ultimados en la casa marcada con el número 3525 de la calle Villas del Cedro, empezaron a limpiar.
El motivo: celebrar esta tarde una misa en honor a las víctimas que aún esperan justicia y por esta situación, dijeron, sus almas aún no descansan en paz.
‘Todavía no lo puedo creer; es la primera vez que entro y aún siento escalofríos. Esa noche cambiaron nuestras vidas y de ese momento hasta ahora pedimos y exigimos justicia por la memoria y el respeto a nuestras víctimas’, sostuvo.
‘Es hora que las autoridades no nos han dicho nada, no creemos que los responsables sean lo que están encerrados y así, se va pasando el tiempo, esto se va a olvidar y después qué; a nosotras nos van a dejar igual’, narró Luz María Dávila, quien el día de la masacre perdió a sus únicos dos hijos.
Ahora integrados en una organización civil, las madres, vecinos y amigos han prometido que en honor a sus caídos, este año incrementarán las marchas y manifestaciones, en demanda de justicia.
De hecho empezaron ya desde el viernes con las diferentes actividades denominadas ‘Caminata por la Justicia’, donde se plantaron en la línea limítrofe entre México y Estados Unidos, y de ambos lados se grito justicia.
Se colocaron centenares de veladoras en el monumento a Benito Juárez que formaron la palabra ‘justicia’ y que, a decir de los organizadores, se prenderán todas las noches del año, para recordarle a las autoridades su deuda con la sociedad.
Este día, el obispo de la diócesis juarense, Renato Ascencio León, oficiará una misa en la vivienda de la masacre, en honor a las víctimas.
Las madres, familias y amigos de los 15 jóvenes ultimados develarán una placa conmemorativa con los nombres de todas las víctimas.
Con palas, escobas, cubetas y trapeadores, vecinos y las propias madres de los 15 jóvenes, ultimados en la casa marcada con el número 3525 de la calle Villas del Cedro, empezaron a limpiar.
El motivo: celebrar esta tarde una misa en honor a las víctimas que aún esperan justicia y por esta situación, dijeron, sus almas aún no descansan en paz.
‘Todavía no lo puedo creer; es la primera vez que entro y aún siento escalofríos. Esa noche cambiaron nuestras vidas y de ese momento hasta ahora pedimos y exigimos justicia por la memoria y el respeto a nuestras víctimas’, sostuvo.
‘Es hora que las autoridades no nos han dicho nada, no creemos que los responsables sean lo que están encerrados y así, se va pasando el tiempo, esto se va a olvidar y después qué; a nosotras nos van a dejar igual’, narró Luz María Dávila, quien el día de la masacre perdió a sus únicos dos hijos.
Ahora integrados en una organización civil, las madres, vecinos y amigos han prometido que en honor a sus caídos, este año incrementarán las marchas y manifestaciones, en demanda de justicia.
De hecho empezaron ya desde el viernes con las diferentes actividades denominadas ‘Caminata por la Justicia’, donde se plantaron en la línea limítrofe entre México y Estados Unidos, y de ambos lados se grito justicia.
Se colocaron centenares de veladoras en el monumento a Benito Juárez que formaron la palabra ‘justicia’ y que, a decir de los organizadores, se prenderán todas las noches del año, para recordarle a las autoridades su deuda con la sociedad.
Este día, el obispo de la diócesis juarense, Renato Ascencio León, oficiará una misa en la vivienda de la masacre, en honor a las víctimas.
Las madres, familias y amigos de los 15 jóvenes ultimados develarán una placa conmemorativa con los nombres de todas las víctimas.