Marko Cortés sugiere que el poder Ejecutivo busca someter a los poderes Legislativo y Judicial, y acusa de manera incendiaria al gobierno de “perseguir a jueces y magistrados” e intentar “silenciar a la oposición”.
Sin embargo, estas declaraciones carecen de sustento concreto y todo indica que se trata de otra estrategia del PAN para desacreditar reformas y decisiones del gobierno de la Cuarta Transformación.
En sus declaraciones, Cortés Mendoza asegura que el gobierno federal persigue a jueces y magistrados, sugiriendo que estos son “acusados falsamente de abuso de autoridad” con el objetivo de “proteger a la nación de las garras depredadoras de Morena”.
Cuando Morena obtuvo un aplastante respaldo popular el pasado 2 de junio.
Ahondando en ello, Marko Cortés no presentó pruebas específicas que respalden sus afirmaciones, lo que deja entrever una narrativa alarmista que poco aporta al debate sobre la reforma al Poder Judicial.
La insistencia en una supuesta “supremacía constitucional” que “anula las impugnaciones” también parece ser una interpretación distorsionada de la Constitución y de las atribuciones legítimas del Ejecutivo y el Legislativo.
En un tono paradójico, Marko Cortés también manifestó su “confianza” en la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), esperando que declare inconstitucional la reforma al Poder Judicial promovida por Morena y sus aliados. Esto se vuelve paradójico porque en una dictadura la SCJN no tendría ni siquiera la posibilidad de poner en duda o analizar una reforma constitucional enviada por el Ejecutivo.
Marko Cortés también recurrió a la analogía con la película La Ley de Herodes, un filme satírico que critica la corrupción y el abuso de poder en la política mexicana, para señalar que México estaría a las puertas de un gobierno autoritario.
Además, esta comparación ha sido vista por analistas políticos como una exageración alarmista, especialmente dado que el sistema de contrapesos y la división de poderes siguen vigentes en el país.
Las recientes reformas impulsadas por el Congreso, que cuenta con mayoría de Morena, no significan una abolición de la democracia, sino que forman parte de un proceso legislativo regular.
