MEMORIA TABASQUEÑA
EL ZAPATISMO EN LA REVOLUCIÓN MEXICANA
Cada 20 de noviembre, se recuerda el inicio de la Revolución Mexicana y se reivindica como fundamento al famoso Plan de San Luis, emitido por Madero, después de que le hicieron fraude en las elecciones de 1910, lo detuvieron y lo exiliaron en Estados Unidos. Pero hoy, yo quiero aprovechar la fecha, para hablarles del grupo revolucionario que representó las demandas de las masas populares: el Zapatismo.
La Revolución se originó porque el Porfiriato se había constituido en un régimen autoritario y represor, que fue generador de injusticias e inequidades, en el que no existía un efectivo Estado de Derecho. Díaz gobernó suprimiendo las libertades ciudadanas, excluyó a los profesionistas que no reproducían su proyecto; los obreros y campesinos vivían bajo condiciones de explotación; y la concentración de la riqueza se dio en las compañías trasnacionales y en las oligarquías despóticas, que ejercían el poder de manera autoritaria en cada región del país.
En el ámbito rural, el porfiriato benefició las compañías deslindadoras con intereses extranjeros y les dio privilegios a sus capitales para explotar los recursos naturales del país. También, el dictador permitió el latifundio y el despojo de tierras a campesinos e indígenas. Toleró el peonaje y las condiciones de explotación en las haciendas y plantaciones. Lo cual generó pobreza, explotación, miseria e injusticia entre los campesinos.
Esas fueron las causas de la Revolución Mexicana, que resumidamente, podemos caracterizar como: un movimiento de masas donde el pueblo se identifica como el actor principal de los cambios nacionales. Un proceso social, a partir del cual las masas de campesinos y obreros adquieren conciencia de que el país debe cambiar, vía las armas. Un proceso histórico que pretende transformar estructuralmente al país y modificar las relaciones sociales hegemónicas. Un movimiento en el que las masas aprenden, que son un factor de determinación política en la toma del poder, que sin su consenso, no se puede orientar el cambio.
En ese movimiento y proceso, el Zapatismo debe ser comprendido como: un movimiento político-armado de liberación popular, sustentado en la acción revolucionaria de los campesinos. Un proyecto que impugnó el autoritarismo del gobierno federal y, prometió devolver sus tierras a los pueblos despojados por los hacendados. Es un movimiento popular de origen indígena, sus bases armadas son campesinas. Rechaza el desarrollo capitalista del porfiriato y generó conciencia política popular y étnica en los marginados: campesinos e indígenas, que luchan por la defensa de sus propiedades y reivindican sus derechos ancestrales.
Los zapatistas aglutinaron a los pueblos de Morelos, Edo. de México, Puebla, Guerrero y Tlaxcala. Tuvieron simpatizantes y militantes en muchas regiones del país, donde se habían dado despojos de tierras y se había tratado injustamente a los campesinos. El ideario de la lucha zapatista se sintetiza en el Plan de Ayala, que es una síntesis histórica de las luchas indígenas y campesinas de México. Es un documento que reivindicó la lucha por la tierra y la reforma agraria en México.
Las fases de la lucha revolucionaria de los zapatistas, no se las puedo explicar por falta de espacio. Lo que si les puedo decir es que: el proyecto zapatista no murió con Zapata, se ha transformado a través del tiempo: con rostros diversos se oculta, resiste, reaparece y, de manera constante, nos recuerda que el país no podrá avanzar hacia un efectivo progreso, mientras sus demandas no sean atendidas.
Así, en su transformación histórica, el Zapatismo seguirá vigente mientras las injusticias, la pobreza, la corrupción, etc., sigan expresándose en la mayoría de mexicanos.
La Revolución se originó porque el Porfiriato se había constituido en un régimen autoritario y represor, que fue generador de injusticias e inequidades, en el que no existía un efectivo Estado de Derecho. Díaz gobernó suprimiendo las libertades ciudadanas, excluyó a los profesionistas que no reproducían su proyecto; los obreros y campesinos vivían bajo condiciones de explotación; y la concentración de la riqueza se dio en las compañías trasnacionales y en las oligarquías despóticas, que ejercían el poder de manera autoritaria en cada región del país.
En el ámbito rural, el porfiriato benefició las compañías deslindadoras con intereses extranjeros y les dio privilegios a sus capitales para explotar los recursos naturales del país. También, el dictador permitió el latifundio y el despojo de tierras a campesinos e indígenas. Toleró el peonaje y las condiciones de explotación en las haciendas y plantaciones. Lo cual generó pobreza, explotación, miseria e injusticia entre los campesinos.
Esas fueron las causas de la Revolución Mexicana, que resumidamente, podemos caracterizar como: un movimiento de masas donde el pueblo se identifica como el actor principal de los cambios nacionales. Un proceso social, a partir del cual las masas de campesinos y obreros adquieren conciencia de que el país debe cambiar, vía las armas. Un proceso histórico que pretende transformar estructuralmente al país y modificar las relaciones sociales hegemónicas. Un movimiento en el que las masas aprenden, que son un factor de determinación política en la toma del poder, que sin su consenso, no se puede orientar el cambio.
En ese movimiento y proceso, el Zapatismo debe ser comprendido como: un movimiento político-armado de liberación popular, sustentado en la acción revolucionaria de los campesinos. Un proyecto que impugnó el autoritarismo del gobierno federal y, prometió devolver sus tierras a los pueblos despojados por los hacendados. Es un movimiento popular de origen indígena, sus bases armadas son campesinas. Rechaza el desarrollo capitalista del porfiriato y generó conciencia política popular y étnica en los marginados: campesinos e indígenas, que luchan por la defensa de sus propiedades y reivindican sus derechos ancestrales.
Los zapatistas aglutinaron a los pueblos de Morelos, Edo. de México, Puebla, Guerrero y Tlaxcala. Tuvieron simpatizantes y militantes en muchas regiones del país, donde se habían dado despojos de tierras y se había tratado injustamente a los campesinos. El ideario de la lucha zapatista se sintetiza en el Plan de Ayala, que es una síntesis histórica de las luchas indígenas y campesinas de México. Es un documento que reivindicó la lucha por la tierra y la reforma agraria en México.
Las fases de la lucha revolucionaria de los zapatistas, no se las puedo explicar por falta de espacio. Lo que si les puedo decir es que: el proyecto zapatista no murió con Zapata, se ha transformado a través del tiempo: con rostros diversos se oculta, resiste, reaparece y, de manera constante, nos recuerda que el país no podrá avanzar hacia un efectivo progreso, mientras sus demandas no sean atendidas.
Así, en su transformación histórica, el Zapatismo seguirá vigente mientras las injusticias, la pobreza, la corrupción, etc., sigan expresándose en la mayoría de mexicanos.