MEMORIA TABASQUEÑA
María Manuela Escoffié y la Asociación Guadalupana Tabasqueña
La presencia de las mujeres en la historia de Tabasco difícilmente la vemos reflejada en los li
bros de historia. Existen algunas obras que han recuperado de manera fragmentada la vivencia de mujeres, que en diferentes épocas y espacios de Tabasco, existieron y tuvieron injerencia en asuntos relativos a la educación, la política. Menos se conoce la historia de las mujeres en ámbitos que tradicionalmente se considera de carácter privado: familia, violencias, matrimonio, maternidad, etcétera.
Ignorar a las mujeres en los libros de historia, significa reproducir una historia patriarcal, porque se omite sistemáticamente a esa otra parte de la población: las mujeres, de diferentes clases sociales y origen étnico. Y es patriarcal, porque cuando sí se menciona a ciertas mujeres, es por su relación familiar, política o económica con los hombres, que son considerados los protagonistas de nuestro pasado. Con ello, la gran mayoría de la historia de Tabasco se ha contado a partir de la experiencia masculina.
Con estas palabras iniciales, hoy les comparto un breve pasaje de la injerencia que tuvo María Manuela Escoffié en el catolicismo en Tabasco durante 1854. Ella nació en Campeche en 1820, en el contexto de la lucha por la Independencia de México. Su esposo fue Manuel María Escobar, quien era Gobernador del Departamento de Tabasco. Y de acuerdo a las actas de bautismo de la iglesia de San Juan Bautista, de ese matrimonio nacieron 2 hijos: Eugenio (1844) y Manuel María (24 de marzo de 1854).
Asociación Guadalupana Tabasqueña
El periódico “Siglo Diez y Nueve”, publicó la carta fechada el 9 de septiembre de 1854, que María Manuela Escoffié con apoyo del fray Eduardo de Mocada, le envió al Obispo de Yucatán, José María Guerra; en la misiva, le informó que había sido designada como Presidenta de la Junta Directiva de la Asociación Guadalupana Tabasqueña; también le señaló los objetivos de dicha asociación integrada por mujeres: construir una iglesia en honor de la imagen de la Virgen de Guadalupe; además, promover la doctrina del catolicismo entre la población tabasqueña. De manera textual, la carta señala que:
Con tan honrosa investidura (…) rogándole encarecidamente á nombre de la asociacion, que a demas de concederle la autorizacion conveniente, le imponga sus preceptos, y le imparta todos aquellos consejos, ausilios y beneficios espirituales y temporales, conducentes al buen écsito de su relijioso objeto…
Ante esa petición, el 6 de octubre de ese mismo año, el Obispo Guerra, le respondió a Escoffié. Le manifestó su apoyo total a la iniciativa de María Manuela. A partir de ese momento y gracias a la prensa de la época, podemos saber más de la agenda que desarrolló María Manuela para recaudar los fondos necesarios para la construcción de la iglesia, por ejemplo: en la organización de sorteos y loterías en el mes de octubre de 1854.
Con esta acción de Escoffié, podemos hacer la hipótesis de que la historia de la religión católica en Tabasco no puede ser comprendida sí no rescatamos el papel y la participación de las mujeres, entre ellas las acciones de la Asociación Guadalupana Tabasqueña.