MEMORIA TABASQUEÑA
Ana Santa María, feminista tabasqueña
El papel de la mujer durante el garridismo, que se desarrolló durante el siglo XX en Tabasco, es de suma importancia para comprender ese proceso histórico que transformó las condiciones sociales, políticas, educativas y económicas de la sociedad tabasqueña. Las mujeres de diferentes estratos sociales fueron participes en las acciones que, desde el proyecto garridista se promovieron: la praxis del magisterio cooperativista y racionalista, hasta llegar a la educación socialista; trabajo en el campo, en la política institucional y el anticlericalismo, entre otros.
Sin embargo, estas experiencias de las mujeres no han sido rescatadas completamente en la mayoría de los libros de historia del garridismo, salvo algunas obras que en distintos niveles han escrito sobre ellas, como el trabajo de las historiadoras Torres Vera, Cruz Alegría, Martín Díaz y de los historiadores Canudas Sandoval, Martínez Assad y Valencia Reyes. Poco se sabe de las garridistas, de quienes asumieron una posición política y social colectiva, en pro del feminismo y la defensa de los derechos de las mujeres.
Por ello, hoy les comparto este breve trabajo sobre Ana Santa María feminista, docente y escritora que tuvo un papel relevante en la legitimación del garridismo entre la población; en la difusión y reivindicación de los postulados socialistas y feministas de la época; especialmente, su trabajo político debe ser relacionado con la enseñanza en las mujeres, para que tuvieran más espacios de acción dentro de la sociedad local, ya no como reproductoras de roles impuestos por su condición femenina, sino como protagonistas de su propia historia.
Sobre Ana Santa María, hoy conocemos más sobre su actuar, porque desde nuestra disciplina que es la historia, hemos podido acercarnos a las huellas y testimonios documentales que nos permiten rescatar su quehacer intelectual, político, y en general, a sus vivencias, que se relacionan con las experiencias de diferentes mujeres en el ámbito público, educativo y literario de entonces. Sus primeros escritos datan de 1917, durante el gobierno de Francisco J. Mújica, es en este contexto donde las mujeres tuvieron mayor participación con escritos que se publicaban en las revistas y periódicos de circulación local.
ANA SANTA MARÍA INTELECTUAL FEMINISTA
En el campo de la escritura, colaboró en la revista “EL MONITOR ESCOLAR”, “La Campesina”, siendo jefa de redacción en “Tabasco Feminista” y en el periódico “REDENCIÓN”. Su labor intelectual la relacionó con el quehacer educativo fungiendo como directora de la Escuela Normal y posteriormente, siendo maestra en la Escuela Normal Rural “Dolores Correa Zapata”. También, ella fue una de las encargadas de organizar los programas de las asambleas culturales que se realizaban en el Teatro Merino. Además participó en 1929, como tesorera de la Liga Central de Resistencia.
Ella, al igual que otras maestras como: Sara M. de Castillo, María L. Ch. de Ramírez Garrido, Eloísa Azcuaga y Celerina Oropeza de González tuvieron una participación política más activa y encaminada a la defensa de los derechos políticos y educativos de las mujeres, reivindicando el feminismo a través de la acción educativa, anticlerical y desde el discurso socialista. Esta labor se ve reflejada a partir de 1931 en la fundación del Partido Feminista Revolucionario de Tabasco (PFRT). En esa fecha participó en el Congreso de Estudiantes Socialistas de México.
El legado político, educativo y social de Ana Santa María en la sociedad tabasqueña, fue reconocido por las estudiantes y docentes de la Escuela Normal Rural “Dolores Correa Zapata”, del Instituto Juárez y del Instituto “Luis Gil Pérez”.
Así, en 1934, durante la realización de la Exposición Regional, las alumnas: Nereyda Pedrero, Delia Cantón, Concepción Vera, Genoveva Lezama, entre otras, le hicieron un homenaje por su quehacer.
Ana Santamaría es de esas mujeres, que fueron protagonistas coyunturales de la historia de Tabasco, invisibilizadas y ocultadas por la historia oficial; sobre todo, por haber asumido una perspectiva feminista y socialista en su vida.
Hoy es buen momento, para recuperarla, aprender de su ejemplo y mantenerla en nuestra memoria.
Sin embargo, estas experiencias de las mujeres no han sido rescatadas completamente en la mayoría de los libros de historia del garridismo, salvo algunas obras que en distintos niveles han escrito sobre ellas, como el trabajo de las historiadoras Torres Vera, Cruz Alegría, Martín Díaz y de los historiadores Canudas Sandoval, Martínez Assad y Valencia Reyes. Poco se sabe de las garridistas, de quienes asumieron una posición política y social colectiva, en pro del feminismo y la defensa de los derechos de las mujeres.
Por ello, hoy les comparto este breve trabajo sobre Ana Santa María feminista, docente y escritora que tuvo un papel relevante en la legitimación del garridismo entre la población; en la difusión y reivindicación de los postulados socialistas y feministas de la época; especialmente, su trabajo político debe ser relacionado con la enseñanza en las mujeres, para que tuvieran más espacios de acción dentro de la sociedad local, ya no como reproductoras de roles impuestos por su condición femenina, sino como protagonistas de su propia historia.
Sobre Ana Santa María, hoy conocemos más sobre su actuar, porque desde nuestra disciplina que es la historia, hemos podido acercarnos a las huellas y testimonios documentales que nos permiten rescatar su quehacer intelectual, político, y en general, a sus vivencias, que se relacionan con las experiencias de diferentes mujeres en el ámbito público, educativo y literario de entonces. Sus primeros escritos datan de 1917, durante el gobierno de Francisco J. Mújica, es en este contexto donde las mujeres tuvieron mayor participación con escritos que se publicaban en las revistas y periódicos de circulación local.
ANA SANTA MARÍA INTELECTUAL FEMINISTA
En el campo de la escritura, colaboró en la revista “EL MONITOR ESCOLAR”, “La Campesina”, siendo jefa de redacción en “Tabasco Feminista” y en el periódico “REDENCIÓN”. Su labor intelectual la relacionó con el quehacer educativo fungiendo como directora de la Escuela Normal y posteriormente, siendo maestra en la Escuela Normal Rural “Dolores Correa Zapata”. También, ella fue una de las encargadas de organizar los programas de las asambleas culturales que se realizaban en el Teatro Merino. Además participó en 1929, como tesorera de la Liga Central de Resistencia.
Ella, al igual que otras maestras como: Sara M. de Castillo, María L. Ch. de Ramírez Garrido, Eloísa Azcuaga y Celerina Oropeza de González tuvieron una participación política más activa y encaminada a la defensa de los derechos políticos y educativos de las mujeres, reivindicando el feminismo a través de la acción educativa, anticlerical y desde el discurso socialista. Esta labor se ve reflejada a partir de 1931 en la fundación del Partido Feminista Revolucionario de Tabasco (PFRT). En esa fecha participó en el Congreso de Estudiantes Socialistas de México.
El legado político, educativo y social de Ana Santa María en la sociedad tabasqueña, fue reconocido por las estudiantes y docentes de la Escuela Normal Rural “Dolores Correa Zapata”, del Instituto Juárez y del Instituto “Luis Gil Pérez”.
Así, en 1934, durante la realización de la Exposición Regional, las alumnas: Nereyda Pedrero, Delia Cantón, Concepción Vera, Genoveva Lezama, entre otras, le hicieron un homenaje por su quehacer.
Ana Santamaría es de esas mujeres, que fueron protagonistas coyunturales de la historia de Tabasco, invisibilizadas y ocultadas por la historia oficial; sobre todo, por haber asumido una perspectiva feminista y socialista en su vida.
Hoy es buen momento, para recuperarla, aprender de su ejemplo y mantenerla en nuestra memoria.