MEMORIA TABASQUEÑA
Los olvidados de la historiografía y la memoria escrita de Tabasco: los indígenas.
(Miembro de la Academia de Historia y Ciencias Sociales de la UJAT)
El presidente de la república: Lic. Andrés Manuel López Obrador, constantemente afirma que: los pueblos originarios son la base de nuestra sociedad y que en ellos se sintetizan los principios culturales, las prácticas y valores identitarios del pueblo mexicano. Para el Presidente de México y su proyecto cultural, reconocer, visibilizar y revalorar la cultura de los pueblos indígenas es una necesidad histórica, que deben ir acompañada de políticas públicas y programas sociales que atiendan las necesidades cotidianas que los pueblos originarios tienen. Así, para el Estado mexicano, el país tiene una deuda histórica con los indígenas, porque los anteriores gobiernos los olvidaron, los relegaron, los marginaros; los explotaron y dejaron exentos del desarrollo social.
Pero en la propia tierra del presidente, en Tabasco, la situación de los pueblos originarios y de los diferentes grupos sociales que se reconocen y viven como indígenas, no ha cambiado mucho. Las autoridades federales, estatales y municipales no aplican las ideas y concepciones que el Presidente de la República tiene, en programas significativos que atiendan la vivienda, la salud, el trabajo, la cultura y la educación entre los pueblos que se reconocen y viven como indígenas. Por lo tanto, sus condiciones de marginación y discriminación, que han vivido por siglos y décadas, no han cambiado significativamente en el presente.
Los que estudiamos historia, reconocemos que los tabasqueños no tienen una conciencia histórica sobre lo que significan los pueblos originarios como elementos definitorios de la cultura y de la identidad de Tabasco. Los historiadores reconocemos que, en la historiografía de Tabasco, en los libros de historia, hay varias ausencias de conocimientos sobre diversos espacios y grupos culturales, sobre sectores sociales concretos que son importantes para entender el devenir de Tabasco. Entre esas ausencias, el tabasqueño no tiene en su memoria cómo se ha dado la historia de los indígenas y campesinos, los obreros y artesanos, de las mujeres y de la juventud.
El tabasqueño ha olvidado la historia de los pueblos originarios; por eso es que no los puede reconocer en el presente; por eso no ubican la plenitud de su historia y de cómo su cultura nos ha impregnado a todos los sectores sociales en la vida cotidiana.
Por ello, para el aprendizaje del devenir histórico de la población indígena en Tabasco, hay que reconocer lo que hemos dejado de hacer los historiadores y, a la vez, aprender de las obras que los antropólogos han elaborado. Entre ellos, el trabajo de Carlos Incháustegui: “Los márgenes del Tabasco Chontal; Chontales de Centla. El impacto del proceso de la modernización”; La obra de Lorenzo Ochoa: “Olmecas y Mayas en Tabasco: cinco acercamientos”; el libro de Rodolfo Uribe Iniesta y Bartola May: “T´an i k´ajalin yokot´an (palabra y pensamiento yokot´an)”. Y entre los pocos textos de historia, en los que los indígenas son los protagonistas históricos, está la obra de Mario Humberto Ruz: “Un rostro encubierto: Los indios del Tabasco colonial”; y el trabajo de Ciprián Cabrera: “Rebeliones indígenas en Tabasco y Chiapas (1527-1743)”.
Las comunidades indígenas de Tabasco, siguen teniendo una presencia significativa en la historia local y son parte de los procesos que definen nuestro presente; por ello, es impostergable construir un discurso social que nos permita conocer su devenir y los procesos históricos que determinan su situación actual. Es necesario recuperar nuestra memoria acerca de su existencia, con el compromiso social de asumir una conciencia histórica, que reconozca plenamente a los pueblos, comunidades y sujetos, cuyo origen es prehispánico.
Por ello, es necesario y urgente la elaboración de trabajos históricos, sociológicos, jurídicos y antropológicos, que sistematicen la vida de las comunidades indígenas de Tabasco, para explicarnos su dinámica evolutiva a través de los procesos sociales que han determinado la realidad regional. Para construir propuestas argumentadas que transformen las condiciones de desigualdad e injusticia en la que viven los pueblos originarios de Tabasco.