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La Verdad del Sureste

MEMORIA TABASQUEÑA

GALERÍA DE PORFIRISTAS TABASQUEÑOS


MEMORIA TABASQUEÑA
En México, con el poder de las armas, a partir de 1876 Porfirio Díaz empezó a construir una hegemonía, que lo llevo a convertirse en un dictador, que gobernó y controló el país por más de 30 años. Su régimen fue tan injusto y benefició solo a las élites, que las desigualdades, represiones y autoritarismo que creó, fueron la causa de la Revolución Mexicana.
Los tiempos de la historia del Porfiriato en Tabasco tienen su propia dinámica y su propia composición en el paisaje regional; las distintas fases de la historia de ese periodo, están determinadas por las diversas relaciones políticas y posiciones de poder que las élites locales asumieron, en concordancia y apego al poder central que representaba el general Díaz.
A partir de 1887, la hegemonía porfirista se empezó a consolidar en Tabasco, cuando el general Abraham Bandala asumió la gubernatura; desde ese momento, se empezó a consolidar una clase política integrada por los grandes terratenientes, militares, comerciantes, profesionistas y productores agrarios. Cuyos miembros, fueron los operadores políticos y los encargados de impulsar e implementar el proyecto porfirista en las condiciones naturales y sociales de Tabasco.
Esos sujetos, empezaron a establecer prácticas clientelares, de apego y de rendición de culto al presidente Díaz y al gobernador Bandala. En esas prácticas, refrendaban su apego a los mecanismos de control que el gobierno federal y estatal establecieron; y desde luego, asumieron relaciones y vínculos, en los que reproducían la cultura y mentalidad del porfiriato.
Estos grupos burocratizados al poder usaban el cumpleaños del gobernador Abraham Bandala para rendirle pleitesía, cada 16 de marzo de cada año; para refrendar su lealtad y sumisión al poder porfirista.
Un ejemplo específico de esos famosos cumpleaños de Bandala, fue el que se realizó en 1905; en plena hegemonía porfirista y mientras los tabasqueños intentaban convencer al poder central, que era necesario construir el Ferrocarril Central Tabasqueño; el 12 de febrero de ese año, en el palacio municipal de San Juan Bautista se constituyó la Mesa Directiva del Círculo de Amigos del Gobernador, con el fin de organizar comités y comisiones en todo Tabasco, para celebrar el onomástico del gobernador.
El grupo quedó constituido por: Manuel Martínez Güido como presidente; como vicepresidente: el coronel Andrés C. Sosa; como vocales: Alberto E. Molina, Gonzalo Acuña Pardo, Andrés Iduarte, Juan Vidal Sánchez, Rómulo Becerra, Agustín Soto, Antonio Ramírez, Felipe J. Serra hijo, Nicolás Pizarro, Mariano Olivera, Fernando Formento, José Ventura Calderón, Felipe Avalos, Juan Becerra y Justo C. Santa Anna. Como secretarios: Horacio Jiménez y Salvador de la Rosa; como prosecretarios: Pedro Ricoy y Manuel Díaz Prieto; como tesoreros: José Ines Alfaro y Baltazar Ramírez. A la reunión también asistieron: Arcadio Zentella, Everardo Díaz, José María Irys, Ricardo B. Castro, Licandro L. Melo, Luis Ruiz Gil Pérez, etc.
Estos connotados porfiristas, acordaron realizar dos días de festejos y crearon tres comisiones: la que elaboraría el programa, la que debía invitar a las élites porfiristas de cada municipalidad y la que debía administrar los fondos. En el acta de la reunión, casi todos los asistentes expresaron elogios hacia el gobernador Bandala.
En el programa establecieron que, el día 15 de marzo se realizaría una kermés en el teatro Merino, que en la tarde se debían realizar serenatas en la Plaza de la Constitución y el Jardín Juárez; en la noche, un baile en el Palacio Municipal. El día 16, al amanecer se debían realizar dianas, disparos, repiques y juegos pirotécnicos; a las 9 horas: felicitaciones a Bandala en el palacio; a las 11 horas banquete en el vapor Sánchez Mármol; a las 16 horas, fiesta en el tívoli el Renovador; de 19 a 22 horas serenata en la Plaza de la Constitución; y a partir de las 21 horas, baile en el palacio del poder ejecutivo.
A la galería de esos porfiristas, habría que agregarle los nombres de los estudiantes y los jóvenes, tanto mujeres como hombres, que participaron en San Juan Bautista y en los municipios en eventos diversos: corridas de toros, carreras de caballos o eventos científicos y literarios. Y desde luego, la ópera, el teatro y los bailes de fantasía, organizados por los comerciantes en el casino español.
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