MEMORIA TABASQUEÑA
El Instituto Juárez: producto de un pacto político de los tabasqueños
Muy pocas instituciones pueden presumir de haberse fundado y ser parte de un proceso, en el que los ciudadanos expresan sus intereses y definen un proyecto social a través de un pacto político. Pocas instituciones nacieron como parte de un acuerdo social en el que participaron los diversos sectores sociales y en el que las distintas clases sociales definieron el horizonte de su desarrollo, a partir de un proyecto cultural. En Tabasco, el Instituto Juárez, que se inauguró el primero de enero de 1879, surgió bajo esta perspectiva.
Sobre cómo surgió, se construyó el proyecto y, finalmente, cómo se fundó el Instituto Juárez de Tabasco, se han escrito distintas versiones y se han elaborado diferentes tesis; la mayoría, son planteamientos que carecen de fundamentos verídicos, porque no están sustentados en evidencias.
Por ejemplo, en los últimos 100 años se ha repetido hasta el cansancio que Victorio V. Dueñas realizó la petición al presidente Juárez para fundar un centro de Educación Superior en Tabasco, en 1861. Cuestión que es falsa, porque el que realizó la petición, los trámites y recibió la respuesta del presidente Juárez fue el Vicegobernador Felipe J. Serra, a través de los diputados representantes de Tabasco ante el Congreso de la Unión. Sobre esa cuestión, el propio Periódico Oficial de Tabasco publicó las evidencias y los documentos
También, se han elaborado discursos falsos sobre los $52, 000, que fueron destinados para la fundación del Instituto, que debían obtenerse de los bienes del clero y de los conservadores, confiscados, expropiados y subastados en Tabasco. Se han inventado narraciones sin consultar los archivos y los expedientes de las propiedades subastadas.
Menos, se ha construido una versión sólida y con base en evidencias, acerca del por qué el Instituto no se fundó en 1861 y su proyecto solo logró consolidarse hasta 1878. Porque se ignoran los procesos históricos de esa etapa de la historia de Tabasco, el contexto y la dinámica histórica que vivió la sociedad local, que impidieron la fundación de dicha institución.
En los archivos locales de Tabasco, he consultado documentos que permiten conocer cómo las disputas políticas, la intervención francesa y la lucha por el poder entre las oligarquías locales, impidieron la consolidación del proyecto educativo del Instituto Juárez. En los documentos, podemos leer cómo León Alejo Torre, Felipe J. Serra y Manuel Sánchez Mármol, asumieron como proyecto político y de vida, defender, impulsar y luchar por la fundación de la institución educativa.
Entre 1861 y 1878, cada vez que se discutían cuestiones relacionadas con la educación en Tabasco, León Alejo Torre, Arcadio Zentella, Justo A. Santa Anna y otros liberales tabasqueños, realizaron artículos y pronunciamientos sobre la necesidad de fundar el Instituto Juárez. En la lectura de los documentos, en la que abordan el tema, podemos identificar ideas, planteamientos y argumentos acerca del porqué era necesaria una institución de educación superior en Tabasco,
Así, en la dinámica del inicio de la hegemonía porfirista en Tabasco, como parte de un pacto político, cuya figura principal es Simón Sarlat Nova, en noviembre de 1878 se publica el primer plan de estudios del Instituto Juárez y, se establece que debe inaugurarse el 1 de enero de 1879. En ese acuerdo político participan terratenientes, comerciantes y políticos locales; y desde luego, los profesionistas e intelectuales encabezados por Manuel Sánchez Mármol.
En los documentos publicados en el Periódico Oficial en 1878, podemos leer cómo cada sector social y los grupos hegemónicos en las cabeceras municipales, se aglutinaron en torno a la fundación e inauguración del Instituto Juárez. En ese contexto, también se publicaron parte de los informes de cómo se fueron obteniendo los recursos para fundar dicha institución. Y resaltó la publicación de los informes de los sujetos, comercios y funcionarios que cooperaron, con aportaciones monetarias directas, para el fondo del económico del Instituto.
Por lo expuesto, la fundación del Instituto Juárez y su inauguración el 1 de enero de 1879, debe servirnos cómo ejemplo, para construir alternativas de desarrollo social y cultural, que se sostengan en acuerdos y negociaciones firmes, así como en proyectos sólidos y pensados en desarrollar el bien común.
Sobre cómo surgió, se construyó el proyecto y, finalmente, cómo se fundó el Instituto Juárez de Tabasco, se han escrito distintas versiones y se han elaborado diferentes tesis; la mayoría, son planteamientos que carecen de fundamentos verídicos, porque no están sustentados en evidencias.
Por ejemplo, en los últimos 100 años se ha repetido hasta el cansancio que Victorio V. Dueñas realizó la petición al presidente Juárez para fundar un centro de Educación Superior en Tabasco, en 1861. Cuestión que es falsa, porque el que realizó la petición, los trámites y recibió la respuesta del presidente Juárez fue el Vicegobernador Felipe J. Serra, a través de los diputados representantes de Tabasco ante el Congreso de la Unión. Sobre esa cuestión, el propio Periódico Oficial de Tabasco publicó las evidencias y los documentos
También, se han elaborado discursos falsos sobre los $52, 000, que fueron destinados para la fundación del Instituto, que debían obtenerse de los bienes del clero y de los conservadores, confiscados, expropiados y subastados en Tabasco. Se han inventado narraciones sin consultar los archivos y los expedientes de las propiedades subastadas.
Menos, se ha construido una versión sólida y con base en evidencias, acerca del por qué el Instituto no se fundó en 1861 y su proyecto solo logró consolidarse hasta 1878. Porque se ignoran los procesos históricos de esa etapa de la historia de Tabasco, el contexto y la dinámica histórica que vivió la sociedad local, que impidieron la fundación de dicha institución.
En los archivos locales de Tabasco, he consultado documentos que permiten conocer cómo las disputas políticas, la intervención francesa y la lucha por el poder entre las oligarquías locales, impidieron la consolidación del proyecto educativo del Instituto Juárez. En los documentos, podemos leer cómo León Alejo Torre, Felipe J. Serra y Manuel Sánchez Mármol, asumieron como proyecto político y de vida, defender, impulsar y luchar por la fundación de la institución educativa.
Entre 1861 y 1878, cada vez que se discutían cuestiones relacionadas con la educación en Tabasco, León Alejo Torre, Arcadio Zentella, Justo A. Santa Anna y otros liberales tabasqueños, realizaron artículos y pronunciamientos sobre la necesidad de fundar el Instituto Juárez. En la lectura de los documentos, en la que abordan el tema, podemos identificar ideas, planteamientos y argumentos acerca del porqué era necesaria una institución de educación superior en Tabasco,
Así, en la dinámica del inicio de la hegemonía porfirista en Tabasco, como parte de un pacto político, cuya figura principal es Simón Sarlat Nova, en noviembre de 1878 se publica el primer plan de estudios del Instituto Juárez y, se establece que debe inaugurarse el 1 de enero de 1879. En ese acuerdo político participan terratenientes, comerciantes y políticos locales; y desde luego, los profesionistas e intelectuales encabezados por Manuel Sánchez Mármol.
En los documentos publicados en el Periódico Oficial en 1878, podemos leer cómo cada sector social y los grupos hegemónicos en las cabeceras municipales, se aglutinaron en torno a la fundación e inauguración del Instituto Juárez. En ese contexto, también se publicaron parte de los informes de cómo se fueron obteniendo los recursos para fundar dicha institución. Y resaltó la publicación de los informes de los sujetos, comercios y funcionarios que cooperaron, con aportaciones monetarias directas, para el fondo del económico del Instituto.
Por lo expuesto, la fundación del Instituto Juárez y su inauguración el 1 de enero de 1879, debe servirnos cómo ejemplo, para construir alternativas de desarrollo social y cultural, que se sostengan en acuerdos y negociaciones firmes, así como en proyectos sólidos y pensados en desarrollar el bien común.