MEMORIA TABASQUEÑA
CARLOS PELLICER CÁMARA: ENTRE EL OLVIDO, LA TEATRALIZACIÓN INSTITUCIONAL Y LA OBJETIVIDAD HISTÓRICA
En el contexto de las actividades culturales oficiales que se realizan en Tabasco, la vida y la obra de Carlos Pellicer Cámara son uno de los mejores productos, que se usa para la reproducción social, el burocratismo cultural y la realización apologética de diversas actividades. Aunque al Poeta de América, casi siempre, solo se le recuerde, el día en que nació: el 16 de enero y, el día que murió el 16 de febrero. En ese escenario, cada año se teatraliza, exalta y recuerda a Pellicer los dos primeros meses; luego, permanece casi olvidado y su presencia se pierde entre los diversos festejos cívicos, que sucesivamente aparecen en las fechas del calendario.
Eso sucede, porque en Tabasco la planeación y la gestión cultural se da de una manera pragmática; en la mayoría de las instituciones se ejecuta por sujetos sin la formación académica, que no son incapaces de diseñar proyectos de investigación, formación y difusión cultural. Por ello, carecen de un programa general y estratégico que nos permita rescatar y mantener en nuestra memoria, de manera objetiva y permanente, la vida y la obra de Carlos Pellicer Cámara.
En esa dinámica, Pellicer no tiene defensores, ni amigos que den la cara por él y sean capaces de reivindicarlo más allá del pragmatismo cultural que usa su poesía, su quehacer museográfico, su presencia histórica y sus enseñanzas, de manera fragmentaría, anecdótica y oportunista; para los intereses de sujetos e instituciones, que solo aprovechan las fechas del nacimiento y la muerte de Pellicer, para actos de enajenación.
Así, las nuevas generaciones de tabasqueños poco saben y recuerdan de Pellicer, en su memoria solo existen breves reflejos de lo poco que se difunde del poeta más famoso de Tabasco, entre enero y febrero de cada año. Los jóvenes de hoy, tienen recuerdos fragmentados de Pellicer, mediados por anécdotas, algunas referencias poéticas de sus libros, por lo que se supone que realizó en el Parque Museo La Venta, por lo que ven en la Casa Museo de Pellicer o porque el Museo de Arqueología lleva su nombre.
Algunos tabasqueños vinculados al periodismo o el mundo académico o cultural, aún recuerdan diversas caras y experiencias de Pellicer. En su memoria aparece el Pellicer de carne y hueso, porque sus relatos nos remiten a las vivencias a las experiencias y a los diversos encuentros que tuvieron con el maestro, el poeta, el vecino, el familiar y el paisano.
En esa memoria oral, hay diversas representaciones sociales de Pellicer, que muchas veces no se parecen en nada a las teatralizaciones apologéticas que realizan las instituciones cada año. En el recuerdo de esa generación hay un Pellicer que vive en diversas dimensiones y, que debe ser recuperado y sistematizado a través de la historia oral.
En el proceso de buscar y rescatar a Pellicer de las representaciones de reproducción social oficialistas, se deben realizar esfuerzos para impulsar proyectos de investigación que nos permitan conocer su vida y su obra, de manera integral y articulada, desde el quehacer académico de la estética, la antropología, la historia, la sociología y la filosofía. Proyectos que rebasen las opiniones y los artículos cortos que ya se han elaborado, que produzcan análisis profundos sobre la vida y la obra de Pellicer. Lo cual quiere decir, que construyan una nueva narrativa racional sobre la diversidad de temas y elementos que formaron parte del quehacer de Pellicer.
En esa lógica, propongo la integración de grupos interdisciplinarios que analicen aspectos específicos de la vida y la obra de Pellicer, que busquen el apoyo de instituciones públicas, para realizar verdaderos proyectos de investigación sobre tópicos diversos. Invito a los ciudadanos interesados en el tema, a constituirnos en una asociación civil que permanentemente, durante todo el año, rescate y difunda el quehacer social, político, cultural y poético del maestro Pellicer.
Para los que estudiamos historia, difundir y enseñar lo que fue históricamente Pellicer, más allá de los actos oficiales y bajo la perspectiva de la objetividad, es urgente, porque implica investigar y difundir una contra historia, diferente a las enajenaciones que se difunden desde el pragmatismo del poder y, donde poco importa la veracidad histórica.
Eso sucede, porque en Tabasco la planeación y la gestión cultural se da de una manera pragmática; en la mayoría de las instituciones se ejecuta por sujetos sin la formación académica, que no son incapaces de diseñar proyectos de investigación, formación y difusión cultural. Por ello, carecen de un programa general y estratégico que nos permita rescatar y mantener en nuestra memoria, de manera objetiva y permanente, la vida y la obra de Carlos Pellicer Cámara.
En esa dinámica, Pellicer no tiene defensores, ni amigos que den la cara por él y sean capaces de reivindicarlo más allá del pragmatismo cultural que usa su poesía, su quehacer museográfico, su presencia histórica y sus enseñanzas, de manera fragmentaría, anecdótica y oportunista; para los intereses de sujetos e instituciones, que solo aprovechan las fechas del nacimiento y la muerte de Pellicer, para actos de enajenación.
Así, las nuevas generaciones de tabasqueños poco saben y recuerdan de Pellicer, en su memoria solo existen breves reflejos de lo poco que se difunde del poeta más famoso de Tabasco, entre enero y febrero de cada año. Los jóvenes de hoy, tienen recuerdos fragmentados de Pellicer, mediados por anécdotas, algunas referencias poéticas de sus libros, por lo que se supone que realizó en el Parque Museo La Venta, por lo que ven en la Casa Museo de Pellicer o porque el Museo de Arqueología lleva su nombre.
Algunos tabasqueños vinculados al periodismo o el mundo académico o cultural, aún recuerdan diversas caras y experiencias de Pellicer. En su memoria aparece el Pellicer de carne y hueso, porque sus relatos nos remiten a las vivencias a las experiencias y a los diversos encuentros que tuvieron con el maestro, el poeta, el vecino, el familiar y el paisano.
En esa memoria oral, hay diversas representaciones sociales de Pellicer, que muchas veces no se parecen en nada a las teatralizaciones apologéticas que realizan las instituciones cada año. En el recuerdo de esa generación hay un Pellicer que vive en diversas dimensiones y, que debe ser recuperado y sistematizado a través de la historia oral.
En el proceso de buscar y rescatar a Pellicer de las representaciones de reproducción social oficialistas, se deben realizar esfuerzos para impulsar proyectos de investigación que nos permitan conocer su vida y su obra, de manera integral y articulada, desde el quehacer académico de la estética, la antropología, la historia, la sociología y la filosofía. Proyectos que rebasen las opiniones y los artículos cortos que ya se han elaborado, que produzcan análisis profundos sobre la vida y la obra de Pellicer. Lo cual quiere decir, que construyan una nueva narrativa racional sobre la diversidad de temas y elementos que formaron parte del quehacer de Pellicer.
En esa lógica, propongo la integración de grupos interdisciplinarios que analicen aspectos específicos de la vida y la obra de Pellicer, que busquen el apoyo de instituciones públicas, para realizar verdaderos proyectos de investigación sobre tópicos diversos. Invito a los ciudadanos interesados en el tema, a constituirnos en una asociación civil que permanentemente, durante todo el año, rescate y difunda el quehacer social, político, cultural y poético del maestro Pellicer.
Para los que estudiamos historia, difundir y enseñar lo que fue históricamente Pellicer, más allá de los actos oficiales y bajo la perspectiva de la objetividad, es urgente, porque implica investigar y difundir una contra historia, diferente a las enajenaciones que se difunden desde el pragmatismo del poder y, donde poco importa la veracidad histórica.