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La Verdad del Sureste

MEMORIA TABASQUEÑA

LA PROSA DE CARLOS PELLICER CÁMARA


MEMORIA TABASQUEÑA
Cada año, en el contexto del nacimiento y muerte de Pellicer, se recuerda su vida, su quehacer poético y museográfico; también, se recuerdan anécdotas de su vida, sus vínculos familiares, sociales e intelectuales y, desde luego, sus posicionamientos políticos: su oposición al imperialismo, su apoyo a los obreros, estudiantes y sus reivindicaciones bolivarianas y latinoamericanistas.
En ese proceso, de recordar, reivindicar y conservar en nuestra memoria, el legado de Pellicer, poco se difunde y se conocen sus ensayos, artículos y ponencias, que expresan sus ideas sobre la estética y las artes plásticas, la historia de la poesía, la vida de los poetas o, sobre la arqueología, los espacios y creaciones de las culturas mesoamericanas.
Pellicer fue maestro de historia de México y trabajó en la escuela de Filosofía y Letras de la UNAM. En ese contexto, enseñó y difundió la historia, la poesía y el arte; en los espacios académicos y culturales desarrolló una idea específica de la historia del arte en México, que lo llevó a considerar que la plástica mexicana era una simbiosis, una integración de lo prehispánico y la cultura occidental. Al respecto, nos dice Bertha Taracena que, con esa perspectiva, Pellicer estudió y escribió sobre María Izquierdo, Hermenegildo Bustos, José María Velasco, Diego Rivera, Frida Kahlo, Siqueiros, Tamayo y el Dr. Atl.
Sobre los temas prehispánicos, que Pellicer abordó en sus diversos escritos podemos señalar: su interés por la cultura olmeca, en especial sobre el sitio de La Venta; también escribió sobre Palenque, el Museo Arqueológico de Tabasco y el Parque Museo de la Venta y otras zonas arqueológicas de Tabasco, como Jonuta y Comalcalco.
Sus escritos y ponencias sobre poetas, escritores o personajes históricos abordaron la vida y la obra de Salvador Díaz Mirón, López Velarde, Gutiérrez Nájera, Rubén Darío, Guillermo Valencia, Simón Bolívar, etc. También estudió y escribió sobre los tabasqueños: José Gorostiza, Alicia Delaval, Andrés Iduarte, Tomás Díaz Bartlett y Agenor González Valencia.
En Tabasco, algunos de los escritos de Pellicer fueron difundidos en la revista Alborada, en el Rumbo Nuevo, en la Gaceta Juchimán y en la Revista de la UNIVERSIDAD. La difusión, lectura y recepción de los trabajos poéticos, de los artículos y ensayos del maestro Pellicer, siempre se realizaron en un ambiente de reconocimiento hacia su quehacer intelectual. Al mismo tiempo, las conferencias que impartía congregaban a las distintas clases sociales y, en ellas, el Poeta de América era escuchado y admirado. Las reseñas de la prensa de la época lo demuestran.
Cronológicamente hablando, algunos de los escritos que Pellicer publicó en prosa o pronunció en conferencias, son los siguientes: Sueño dominical en la Alameda Central de la Ciudad de México (1948); Navidad (1949); Salvador Díaz Mirón (1949); Un nuevo poeta (1950), sobre la obra de Tomás Díaz Bartlett; Una estela maya del siglo VIII (1952); Discurso en la inauguración del Museo de Tabasco (1952); El cuadro de poetas tabasqueños (1952); Obra y personalidad de González Martínez (1952); La Venta (1953); Historia del pueblo griego (1955); Siqueiros por Carlos Pellicer (1956); Lecturas y notas a un poema de Rubén Darío (1956); Diego (1958); El Valle de México (1959); La capilla de Chapingo (1973).
Las conferencias que Pellicer dio en Tabasco, frecuentemente se realizaban en el Aula Simón Sarlat Nova del Instituto Juárez, en el Cine Tropical, en el auditorio del Museo de Tabasco, etcétera; a ellas asistían sus amigos periodistas, maestros, funcionarios públicos y ciudadanos; un sector importante de los asistentes eran los jóvenes y estudiantes, quienes veían en el poeta y escritor un ejemplo de realización intelectual; los jóvenes y el pueblo seguían y escuchaban a Pellicer; mientras los periodistas lo exaltaban y construían apologías sobre su trabajo y personalidad.
Por el carácter e importancia de la prosa pelliceriana, es urgente rescatarla, sistematizarla y difundirla; para que a través de su lectura, comprendamos a cabalidad el quehacer intelectual y social de Pellicer.
Los tabasqueños no pueden darse el lujo de mantener en el olvido los trabajos de uno de sus máximos intelectuales y poetas.
Por ello, invito las instituciones culturales de Tabasco para que apoyen proyectos de investigación, que rescaten y mantengan en nuestra memoria, la singular prosa de Carlos Pellicer Cámara.
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