MEMORIA TABASQUEÑA
EL PRIMER INFORME DE ACTIVIDADES DEL INSTITUTO JUÁREZ DE TABASCO EN 1879
En Tabasco, desde hace décadas, en enero de cada año, la máxima Institución de Educación Superior: la UJAT, le informa a la comunidad universitaria y a los ciudadanos, sobre el estado administrativo y académico en el que se encuentra la universidad. Por ello, en los próximos días, el rector de dicha casa de estudios presentará su informe. Así que, aprovechando tal acontecimiento, rescaté el primer informe que rindió en 1879, el director: el Lic. Manuel Sánchez Mármol, del primer centro de Educación Superior de Tabasco: el Instituto Juárez.
Mientras el porfiriato empezaba a sentar sus bases en Tabasco, bajo el gobierno de Simón Sarlat Nova, teniendo como operadores políticos en el Congreso local a Wenceslao Briceño, Cástulo A. Vera y Pedro Payán. Entre el 3 y el 12 de noviembre de 1879, los estudiantes del Instituto Juárez fueron examinados en las distintas asignaturas que estaban cursando; los maestros que los evaluaron fueron: León Alejo Torre, Serapio Carrillo, Arcadio Zentella, Antonio Figueroa, Manuel Foucher y Manuel Sánchez Mármol, que era el director, mientras que Zentella, ocupaba la secretaria de IJ.
En ese contexto, el gobernador ordenó que se leyeran las calificaciones a los estudiantes a partir del 13 noviembre y, junto con los maestros y funcionarios educativos, acordaron que los alumnos con las mejores calificaciones, recibirían sus respectivos reconocimientos, el próximo inicio del año escolar, el 1 de enero de 1880. También, se definió que el día 8 de diciembre de 1879, el director Sánchez Mármol, debía rendirle al gobernador Sarlat el informe del año escolar.
Llegado el día 8 de diciembre, el abogado Sánchez Mármol informó lo siguiente: que los cursos fueron clausurados el 22 de noviembre, que solo terminaron aprobando las asignaturas, 42 alumnos (externos e internos), de los 65 que habían estado inscritos al mes de abril de 1879. Señaló que muchos alumnos se dieron de baja porque no tenían la formación elemental para estudiar el nivel superior; por ello, varios alumnos tuvieron que estudiar contenidos extras de aritmética, redacción, etc. Que todo ello se realizó con el consenso de los padres de familia o tutores y, con el esfuerzo extra de los maestros.
Sánchez Mármol aclaró que, todo ello se realizó con recursos extraordinarios, que fueron aportados por padres de familia. Le especificó al gobernador, que la naturaleza de algunos tabasqueños era: “…indóciles y refractarias a todo trabajo de cultura y mejoramiento moral; y los pocos de esa especie que tuvimos en el seno del Instituto, hicieron frustránea la obra de los profesores.”
También puntualizó, que la labor de la dirección y los maestros consistió en inculcarle a los alumnos hábitos de estudio e influir en ellos, para que ensancharan “su cultura moral”, para que “asimilaran ideas complejas y diversas”. Al abordar ese tema, el director del IJ señaló que el proyecto académico del centro educativo tardaría en madurar, que su consolidación sería lenta, pero progresiva.
Otro factor que determinó el funcionamiento del IJ, en ese año escolar, fue la forma irregular de actuar de algunos municipios, con relación a la selección de los estudiantes becados y enviados al plantel, lo cual hizo que la adaptación de muchos estudiantes fuera difícil.
Por esa razón se establecieron las academias nocturnas de las asignaturas, para que los estudiantes entrenaran y practicaran lo que estaban aprendiendo en las materias de: Gramática de Lengua, Geografía e Historia Nacional, Latín, Geografía Universal y Dibujo.
Sobre la planeación académica del próximo año escolar, el director del IJ informó que, a través de las reuniones y discusiones de los maestros, se seleccionaron los textos que servirían de base a los alumnos en las distintas asignaturas. También abordó el tema de que el Instituto debía tener su propio edificio, que contaba con finanzas sanas y que, para el próximo año, todos los estudiantes de nuevo ingreso debían ser evaluados.
En su informe, Sánchez Mármol no omitió hacer señalamientos acerca del valor que tenía la educación para formar a los ciudadanos con nuevas esperanzas y en el fortalecimiento moral, que permitiera orientarlos hacia la justicia. Y desde luego, que el mayor trabajo, tendría que ver, con cambiar la mentalidad y naturaleza del tabasqueño.
Mientras el porfiriato empezaba a sentar sus bases en Tabasco, bajo el gobierno de Simón Sarlat Nova, teniendo como operadores políticos en el Congreso local a Wenceslao Briceño, Cástulo A. Vera y Pedro Payán. Entre el 3 y el 12 de noviembre de 1879, los estudiantes del Instituto Juárez fueron examinados en las distintas asignaturas que estaban cursando; los maestros que los evaluaron fueron: León Alejo Torre, Serapio Carrillo, Arcadio Zentella, Antonio Figueroa, Manuel Foucher y Manuel Sánchez Mármol, que era el director, mientras que Zentella, ocupaba la secretaria de IJ.
En ese contexto, el gobernador ordenó que se leyeran las calificaciones a los estudiantes a partir del 13 noviembre y, junto con los maestros y funcionarios educativos, acordaron que los alumnos con las mejores calificaciones, recibirían sus respectivos reconocimientos, el próximo inicio del año escolar, el 1 de enero de 1880. También, se definió que el día 8 de diciembre de 1879, el director Sánchez Mármol, debía rendirle al gobernador Sarlat el informe del año escolar.
Llegado el día 8 de diciembre, el abogado Sánchez Mármol informó lo siguiente: que los cursos fueron clausurados el 22 de noviembre, que solo terminaron aprobando las asignaturas, 42 alumnos (externos e internos), de los 65 que habían estado inscritos al mes de abril de 1879. Señaló que muchos alumnos se dieron de baja porque no tenían la formación elemental para estudiar el nivel superior; por ello, varios alumnos tuvieron que estudiar contenidos extras de aritmética, redacción, etc. Que todo ello se realizó con el consenso de los padres de familia o tutores y, con el esfuerzo extra de los maestros.
Sánchez Mármol aclaró que, todo ello se realizó con recursos extraordinarios, que fueron aportados por padres de familia. Le especificó al gobernador, que la naturaleza de algunos tabasqueños era: “…indóciles y refractarias a todo trabajo de cultura y mejoramiento moral; y los pocos de esa especie que tuvimos en el seno del Instituto, hicieron frustránea la obra de los profesores.”
También puntualizó, que la labor de la dirección y los maestros consistió en inculcarle a los alumnos hábitos de estudio e influir en ellos, para que ensancharan “su cultura moral”, para que “asimilaran ideas complejas y diversas”. Al abordar ese tema, el director del IJ señaló que el proyecto académico del centro educativo tardaría en madurar, que su consolidación sería lenta, pero progresiva.
Otro factor que determinó el funcionamiento del IJ, en ese año escolar, fue la forma irregular de actuar de algunos municipios, con relación a la selección de los estudiantes becados y enviados al plantel, lo cual hizo que la adaptación de muchos estudiantes fuera difícil.
Por esa razón se establecieron las academias nocturnas de las asignaturas, para que los estudiantes entrenaran y practicaran lo que estaban aprendiendo en las materias de: Gramática de Lengua, Geografía e Historia Nacional, Latín, Geografía Universal y Dibujo.
Sobre la planeación académica del próximo año escolar, el director del IJ informó que, a través de las reuniones y discusiones de los maestros, se seleccionaron los textos que servirían de base a los alumnos en las distintas asignaturas. También abordó el tema de que el Instituto debía tener su propio edificio, que contaba con finanzas sanas y que, para el próximo año, todos los estudiantes de nuevo ingreso debían ser evaluados.
En su informe, Sánchez Mármol no omitió hacer señalamientos acerca del valor que tenía la educación para formar a los ciudadanos con nuevas esperanzas y en el fortalecimiento moral, que permitiera orientarlos hacia la justicia. Y desde luego, que el mayor trabajo, tendría que ver, con cambiar la mentalidad y naturaleza del tabasqueño.