MEMORIA TABASQUEÑA
3 DE FEBRERO DE 1916: LA RESTITUCIÓN DE SU NOMBRE A VILLAHERMOSA
Con la Cuarta Transformación, la historia de México se difunde y se enseña para que los ciudadanos adquieran conciencia histórica de los procesos sociales, políticos, culturales, etcétera, que han determinado el acontecer del pueblo mexicano.
En las “Mañaneras” el presidente de México: Andrés Manuel López Obrador cotidianamente habla de la historia de México, demuestra que la conoce y ha hecho de ella un tema de interés nacional. Para AMLO y la 4T, la historia es un saber coyuntural que permite tomar decisiones y orientar la práctica política.
Pero, a pesar de que para el proyecto de MORENA la historia es un saber coyuntural, que debe rescatarse, difundirse y usarse para la legitimidad política, en Tabasco esa perspectiva está ausente; porque nuevamente, las autoridades locales olvidaron un evento de singular naturaleza: el recordar, conmemorar y reflexionar el hecho de que hace 107 años: la capital de Tabasco dejó de llamarse San Juan Bautista; casi olvidaron que se le restituyó su nombre de Villahermosa, por decreto oficial emitido el 3 de febrero de 1916 por el gobernador de Tabasco: el Gral. Francisco J. Múgica.
Este año, los historiadores, los interesados en la cultura y en la historia, nos quedamos esperando que esa fecha se reivindicara y, con ella, se recordara al proyecto político, administrativo, secular y educativo que el general Múgica impulsó en Tabasco, en el corto tiempo que lo gobernó.
Múgica llegó a Tabasco el 8 de septiembre de 1915; vino por órdenes del jefe máximo del constitucionalismo: Venustiano Carranza; de Veracruz se trasladó a Tabasco para recuperar la plaza a favor de los constitucionalistas, después del asesinato del gobernador: el Gral. Pedro C. Colorado y del levantamiento del coronel José Gil Morales y del capitán Andrés Superano. En pocos días, Múgica tuvo control del estado y de manera inmediata conformó un grupo de trabajo que encabezaron los licenciados Aureliano Colorado y Francisco J. Santamaría; con quienes diseñó un ambicioso proyecto para transformar Tabasco.
Así, en un corto tiempo (entre 1915-1916) Tabasco experimentó transformaciones significativas; entre ellas podemos señalar las siguientes: se reformaron las leyes locales para que se diera una eficiente recaudación fiscal y los recursos públicos se aplicaran en obras y proyectos que beneficiaran a la población; se arreglaron y embellecieron calles y plazas; se realizaron reformas educativas; se creó la Escuela de Música, también se realizó el primer Congreso Pedagógico de Tabasco y, se abrieron juicios para investigar asuntos sobre el despojo agrario, el enriquecimiento ilícito y la corrupción de funcionarios. Múgica gobernó con una perspectiva social, para beneficio de los jóvenes, mujeres, obreros y campesinos.
Con el decreto del 3 de febrero de 1916 se derogó el decreto del 27 de octubre de 1826, que le había quitado a la capital de Tabasco su antiguo nombre y le había puesto el de San Juan Bautista. Con ese acto, se le restituyó a la ciudad su “legítimo nombre”: el de Villahermosa.
Las razones que expuso el gobernador y comandante militar para expedir el decreto tiene que ver con: 1) la revolución que él representaba buscaba combatir el fanatismo religioso y secular la vida pública; 2) porque no había una justificación histórica para que la ciudad tuviera un nombre religioso; 3) en 1826 a la ciudad se le cambió su nombre de manera arbitraria; 4) que la ciudad tuviera el nombre de San Juan Bautista, significaba reproducir la ideología y el proyecto de los conquistadores y sus ideas religiosas; 5) la capital de Tabasco debía llevar el nombre de Villahermosa que “… el rigor de historia le corresponde a la capital, esta denominación es breve, sonora, bella y está en perfecto acuerdo con la exuberancia de la flora tabasqueña” (Múgica, 1916).
El decreto de Múgica tiene esas ideas centrales; aunque en su justa valoración habrá que decir: es un documento que expone el proyecto político, anticatólico, anticonservador y anticolonialista, que algunos revolucionarios asumían y, que después le dieron fundamento a la constitución de 1917 y al estado posrevolucionario.
Por estas razones, para que rebasemos el olvido institucional municipal, los invito a leer de manera completa el decreto que le restituyó a la capital del estado de Tabasco su nombre de Villahermosa.
En las “Mañaneras” el presidente de México: Andrés Manuel López Obrador cotidianamente habla de la historia de México, demuestra que la conoce y ha hecho de ella un tema de interés nacional. Para AMLO y la 4T, la historia es un saber coyuntural que permite tomar decisiones y orientar la práctica política.
Pero, a pesar de que para el proyecto de MORENA la historia es un saber coyuntural, que debe rescatarse, difundirse y usarse para la legitimidad política, en Tabasco esa perspectiva está ausente; porque nuevamente, las autoridades locales olvidaron un evento de singular naturaleza: el recordar, conmemorar y reflexionar el hecho de que hace 107 años: la capital de Tabasco dejó de llamarse San Juan Bautista; casi olvidaron que se le restituyó su nombre de Villahermosa, por decreto oficial emitido el 3 de febrero de 1916 por el gobernador de Tabasco: el Gral. Francisco J. Múgica.
Este año, los historiadores, los interesados en la cultura y en la historia, nos quedamos esperando que esa fecha se reivindicara y, con ella, se recordara al proyecto político, administrativo, secular y educativo que el general Múgica impulsó en Tabasco, en el corto tiempo que lo gobernó.
Múgica llegó a Tabasco el 8 de septiembre de 1915; vino por órdenes del jefe máximo del constitucionalismo: Venustiano Carranza; de Veracruz se trasladó a Tabasco para recuperar la plaza a favor de los constitucionalistas, después del asesinato del gobernador: el Gral. Pedro C. Colorado y del levantamiento del coronel José Gil Morales y del capitán Andrés Superano. En pocos días, Múgica tuvo control del estado y de manera inmediata conformó un grupo de trabajo que encabezaron los licenciados Aureliano Colorado y Francisco J. Santamaría; con quienes diseñó un ambicioso proyecto para transformar Tabasco.
Así, en un corto tiempo (entre 1915-1916) Tabasco experimentó transformaciones significativas; entre ellas podemos señalar las siguientes: se reformaron las leyes locales para que se diera una eficiente recaudación fiscal y los recursos públicos se aplicaran en obras y proyectos que beneficiaran a la población; se arreglaron y embellecieron calles y plazas; se realizaron reformas educativas; se creó la Escuela de Música, también se realizó el primer Congreso Pedagógico de Tabasco y, se abrieron juicios para investigar asuntos sobre el despojo agrario, el enriquecimiento ilícito y la corrupción de funcionarios. Múgica gobernó con una perspectiva social, para beneficio de los jóvenes, mujeres, obreros y campesinos.
Con el decreto del 3 de febrero de 1916 se derogó el decreto del 27 de octubre de 1826, que le había quitado a la capital de Tabasco su antiguo nombre y le había puesto el de San Juan Bautista. Con ese acto, se le restituyó a la ciudad su “legítimo nombre”: el de Villahermosa.
Las razones que expuso el gobernador y comandante militar para expedir el decreto tiene que ver con: 1) la revolución que él representaba buscaba combatir el fanatismo religioso y secular la vida pública; 2) porque no había una justificación histórica para que la ciudad tuviera un nombre religioso; 3) en 1826 a la ciudad se le cambió su nombre de manera arbitraria; 4) que la ciudad tuviera el nombre de San Juan Bautista, significaba reproducir la ideología y el proyecto de los conquistadores y sus ideas religiosas; 5) la capital de Tabasco debía llevar el nombre de Villahermosa que “… el rigor de historia le corresponde a la capital, esta denominación es breve, sonora, bella y está en perfecto acuerdo con la exuberancia de la flora tabasqueña” (Múgica, 1916).
El decreto de Múgica tiene esas ideas centrales; aunque en su justa valoración habrá que decir: es un documento que expone el proyecto político, anticatólico, anticonservador y anticolonialista, que algunos revolucionarios asumían y, que después le dieron fundamento a la constitución de 1917 y al estado posrevolucionario.
Por estas razones, para que rebasemos el olvido institucional municipal, los invito a leer de manera completa el decreto que le restituyó a la capital del estado de Tabasco su nombre de Villahermosa.